Junts busca recuperar el modelo Convergència ante la caída en las encuestas, pese a divisiones internas
A casi una década de la disolución de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Junts per Catalunya, liderado por Carles Puigdemont, se plantea reagrupar el espacio posconvergente. El objetivo: frenar la pérdida de apoyos electorales, mayoritariamente en beneficio de Aliança Catalana, pero también hacia Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Esta estrategia, que de momento se centra en el ámbito municipal, ha generado recelos dentro de la formación, especialmente entre los sectores más independentistas y aquellos que apostaron por distanciarse de la herencia convergente.
- Junts busca recuperar el modelo Convergència ante la caída en las encuestas, pese a divisiones internas
- Antecedentes: de CDC a Junts per Catalunya
- La operación de reagrupamiento y sus tensiones internas
- Reagrupamiento municipal: listas conjuntas y nuevas alianzas
- Convergents: defensa del legado y polémicas
- Artur Mas y la reconstrucción del espacio convergente
- Impacto en las corrientes internas y en el electorado
- Un futuro político marcado por la reorganización
Antecedentes: de CDC a Junts per Catalunya
Junts per Catalunya se fundó oficialmente en julio de 2020, aunque su ADN posconvergente ha sido objeto de debate desde su creación. El partido surgió tras la fragmentación del espacio catalanista tradicional iniciada con la formación del PDeCAT, que supuso el final de CDC hace ya diez años. Posteriormente, Junts incluso protagonizó enfrentamientos públicos con el PDeCAT, heredero de la Convergència clásica, hasta la disolución de éste en 2023 tras una serie de fracasos electorales y la pérdida total de representación institucional.
Durante estos seis años de historia, Junts ha intentado apropiarse de la imagen de éxito electoral y centralidad política de la antigua Convergència, desmarcándose a la vez de sus escándalos de corrupción, como el conocido caso del Palau de la Música. No obstante, figuras clave como Carles Puigdemont y el secretario general Jordi Turull participaron activamente en la antigua CDC.
La operación de reagrupamiento y sus tensiones internas
Recientemente, sectores tanto internos como externos a Junts han impulsado una operación para recuperar y reagrupar el espacio político vinculado a la antigua Convergència. Así lo confirma el expresident Artur Mas, quien reconoce su implicación en este proceso. El objetivo es frenar la fuga de votos y reconstruir un proyecto político que vuelva a ser dominante en el panorama catalán.
Sin embargo, la iniciativa ha generado inquietud en diferentes sensibilidades dentro de Junts. Desde la corriente más de izquierdas se advierte que el riesgo de una «convergentización» podría situar al partido demasiado a la derecha, alejando a parte de su base social. Al mismo tiempo, el sector más independentista, menos vinculado a la antigua Convergència y surgido del proceso soberanista, teme que el regreso de exconvergentes diluya el discurso de confrontación con el Estado español.
Otro factor de preocupación es la posible vuelta de figuras como el exconseller Germà Gordó, investigado por corrupción en la etapa de CDC, lo que podría reavivar el fantasma de la corrupción que se intentó dejar atrás con la creación primero del PDeCAT y después de Junts.
Reagrupamiento municipal: listas conjuntas y nuevas alianzas
El reagrupamiento del espacio convergente se está materializando principalmente en el ámbito municipal, con el objetivo de presentar listas únicas en municipios donde Junts y candidaturas herederas del PDeCAT o Convergència concurrieron por separado en 2023. Estas candidaturas, bajo denominaciones como Impulsem, tienen presencia destacada en el Penedès, la Catalunya Central y comarcas de Lleida, con figuras como el alcalde de Igualada, Marc Castells, o los ediles de la Granja d’Escarp y Juneda, Manel Solé y Antoni Villas, respectivamente.
En paralelo, otros líderes municipales como Marc Solsona en Mollerussa han optado por plataformas propias, como Mollerussa Primer y Ara Pacte Local, extendiendo la coordinación a ciudades como Reus.
- Impulsem: Plataforma municipalista con presencia en Lleida y Catalunya Central.
- Ara Pacte Local: Coordinación de candidaturas independientes en municipios clave.
Además, la segunda fase de esta operación de reagrupamiento tiene como protagonista al partido Convergents, liderado por Germà Gordó. Hace un mes, Junts y Convergents firmaron un acuerdo para presentarse conjuntamente en 58 municipios en las elecciones locales previstas para 2027. Ambas formaciones mantienen la puerta abierta a ampliar el pacto a más localidades y a sumar nuevas fuerzas políticas, con el objetivo de «recuperar el liderazgo municipalista» y fortalecer el espacio de centralidad política.
Convergents: defensa del legado y polémicas
Convergents se fundó en 2017, durante el conflicto por el referéndum del 1 de octubre, eligiendo como fecha simbólica el aniversario de la creación de CDC en 1974. Se autodefinen como un partido de centro y soberanista, defensor del «legado político» de Convergència y del orden institucional. Germà Gordó, exconseller de Justicia y figura cercana a Artur Mas, sigue siendo una figura polémica debido a su implicación en el caso de presunta corrupción conocido como «caso 3%», aún en fase de instrucción.
Artur Mas y la reconstrucción del espacio convergente
El expresident Artur Mas ha reconocido públicamente su implicación en la operación de reagrupamiento, aunque descarta, por ahora, afiliarse a Junts. Mas considera necesario «reconstruir un proyecto muy potente» que englobe a Junts como eje central, pero también a otros partidos y colectivos afines. A su juicio, no se trata de repetir el modelo de Convergència tal cual, sino de ofrecer una alternativa sólida a quienes quedaron huérfanos políticamente tras la desaparición de CDC y no se integraron en Junts.
«Es necesario un reagrupamiento general para tener toda la masa crítica y posibilidades de éxito», sostiene Mas.
Según él, Junts nunca logró aglutinar todo el espacio convergente precisamente por no adoptar plenamente el ADN fundacional de CDC, lo que explica que muchos referentes no estén hoy en el partido. El reto, insiste, reside en actualizar un proyecto que fue exitoso en el pasado, pero que hoy enfrenta un escenario fragmentado y más complejo.
Impacto en las corrientes internas y en el electorado
El giro estratégico hacia el modelo convergente ha generado alarma tanto entre los sectores independentistas, que temen una pérdida de identidad y de confrontación con el Estado, como entre las corrientes de izquierda dentro de Junts. Estos últimos, organizados en plataformas como MESCat – Independentistes d’Esquerres, advierten que un desplazamiento excesivo hacia posturas liberales y de derechas podría erosionar la base electoral a favor de fuerzas como el PSC o ERC.
- La corriente MESCat defiende una línea de socialismo democrático y apuesta por la independencia.
- Las discrepancias internas se acentúan en temas como vivienda e inmigración.
- El sector teme que Junts pierda espacio político si se aleja de sus posiciones progresistas.
Un futuro político marcado por la reorganización
La búsqueda de Junts por recuperar el modelo de Convergència responde a la urgencia ante la caída en las encuestas y la fragmentación del espacio catalanista. Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos y controversias internas que podrían definir el rumbo del partido en los próximos años. La capacidad de integrar las distintas sensibilidades y evitar reproducir los errores del pasado será clave para el futuro del espacio posconvergente en Catalunya.
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