Vicenç Fisas analiza el temor de Erdogan ante la posible creación de un Estado kurdo

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Vicenç Fisas: «El miedo de Erdogan es que un día haya un Estado kurdo, aunque sea casi imposible»

El reconocido analista catalán Vicenç Fisas, referente internacional en el estudio de conflictos armados y procesos de paz, presenta estos días su último libro: Hablando de paz con los kurdos. Claves para entender la nueva política internacional. En esta obra, Fisas aborda la compleja historia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y su reciente autodisolución tras décadas de enfrentamiento con el gobierno turco.

Un proceso de paz atípico

El caso del PKK y Turquía ha sido singular en el panorama internacional. Mientras que en la mayoría de conflictos similares existen negociaciones directas entre las partes y, a menudo, mediación internacional, en este proceso la autodisolución del PKK se produjo sin un diálogo formal con el gobierno turco. En cambio, la mediación fue asumida por el partido prokurdo DEM, en un contexto marcado por la desconfianza mutua y la ausencia de reconocimiento del PKK como interlocutor legítimo por parte de Ankara.

Fisas recuerda que el PKK nació en 1984 y que, tras una breve oportunidad de negociación en 1993 que no prosperó por la muerte del entonces presidente Turgut Özal, se han sucedido múltiples intentos fallidos de diálogo. Entre 2008 y 2011 tuvo lugar el llamado «proceso de Oslo», la única negociación directa entre el PKK y el gobierno turco, que tampoco llegó a buen puerto. Posteriormente, entre 2012 y 2015, el proceso volvió a ser indirecto, canalizado a través de partidos kurdos que han sido regularmente ilegalizados.

Factores que dificultaron el acuerdo

Según Fisas, varios factores impidieron el éxito de estos intentos de paz:

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  • Falta de voluntad negociadora del gobierno turco, que nunca institucionalizó el proceso ni designó una delegación oficial.
  • Diferencia de fuerzas militares, con el ejército turco claramente dominante.
  • Retrasos en la presentación de propuestas por parte del PKK y carencia de una agenda negociadora clara.
  • Desconfianza permanente entre ambas partes y ausencia de facilitadores externos efectivos.

Desde la perspectiva de Fisas, en cualquier proceso de paz la relación personal entre delegaciones es clave para superar barreras y generar confianza. Sin embargo, en el caso turco-kurdo, esa conexión nunca se consolidó.

El temor a un Estado kurdo y el contexto regional

Uno de los elementos que han condicionado la actitud del presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha sido el temor a la posible creación de un Estado kurdo, aunque, como señala Fisas, esta posibilidad es remota debido a la dispersión de la población kurda en al menos cinco países y a sus diferencias culturales y políticas internas.

La experiencia de autonomía kurda en Siria, en la región de Rojava, desde 2012 hasta finales de 2025, también influyó en la política turca. Erdogan siempre se opuso a cualquier régimen especial o autonomía para los kurdos en Turquía, manteniendo una política de represión y negando la legitimidad del PKK, al que solo se refiere como «terroristas».

Autodisposición del PKK y la falta de respuesta gubernamental

La decisión del PKK de abandonar la lucha armada en 2025 respondió tanto al desgaste interno y la pérdida de apoyo social como a la presión de la propia comunidad kurda de Irak, que veía perjudicada su autonomía por los bombardeos turcos contra posiciones del PKK en el norte del país.

Sin embargo, tras el anuncio de autodisolución y la entrega simbólica de armas, el gobierno turco mantuvo la represión y no adoptó ninguna medida de reconocimiento o reforma. Fisas considera que este hecho no tiene precedentes salvo en el caso español con ETA, y critica duramente que Ankara no facilitara el proceso de desarme ni ofreciera garantías de seguridad o amnistía para los excombatientes.

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Errores y desafíos del movimiento kurdo

El analista identifica algunos errores estratégicos cometidos por el PKK y sus dirigentes, como la paralización del desarme, que ha servido de excusa al gobierno turco para no avanzar en reformas. Además, destaca la falta de habilidad del movimiento kurdo para ganar la simpatía de la opinión pública turca y la imposición de líneas rojas difíciles de cumplir, como condicionar el proceso turco a la situación de los kurdos en Siria.

Fisas también lamenta que los kurdos no hayan aprovechado oportunidades de aprendizaje de otros procesos de desarme y reincorporación, como el colombiano, para fortalecer su transición política.

El contexto internacional y la escalada militarista

Más allá del caso kurdo, la entrevista con Fisas sirve para analizar el auge global de los discursos militaristas y el incremento del gasto en defensa. El experto advierte sobre el impacto de los discursos del miedo y el rearme, que están calando incluso en sociedades democráticas y justificando presupuestos militares sin precedentes en Europa.

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  • La Unión Europea prevé destinar 800.000 millones de euros a defensa en los próximos años.
  • El crecimiento del gasto militar amenaza con reducir aún más el estado del bienestar.
  • La industria armamentística y ciertos actores políticos alimentan la percepción de amenaza para sus propios intereses.

Fisas sostiene que la prevención de conflictos es difícil y, a menudo, infructuosa, pero reivindica el concepto de seguridad compartida como alternativa a la dinámica de acción-reacción y escalada armada. Recuerda oportunidades históricas desaprovechadas, como la posible integración de Rusia en la seguridad europea tras la Guerra Fría, y critica la tendencia actual hacia la polarización y el miedo.

Retos de futuro y advertencias

El especialista advierte que la duplicación del gasto militar en Europa podría erosionar el ya debilitado estado de bienestar y provocar nuevas tensiones sociales, alimentando el auge de fuerzas políticas de extrema derecha y tendencias tecnofascistas.

Por último, Fisas alerta sobre los riesgos de una sociedad cada vez más controlada y polarizada, donde el miedo se utiliza como herramienta política y social, y donde la manipulación mediática y tecnológica puede dificultar aún más la consecución de una paz duradera.

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