PP y Vox sellan alianza en el Senado para ganar peso en la renovación del Constitucional

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PP y Vox formalizan su alianza para el Senado con el objetivo de influir en el Tribunal Constitucional

El Partido Popular (PP) y Vox han oficializado un pacto electoral para concurrir juntos en las listas del Senado de cara a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. Este acuerdo, que refuerza el acercamiento entre ambas formaciones, tiene como principal objetivo evitar la dispersión de votos en la Cámara Alta y posicionarse con fuerza para influir en la renovación del Tribunal Constitucional (TC).

Un acuerdo estratégico en plena precampaña

La relevancia del Senado cobra especial importancia en este ciclo electoral, dado que será la institución encargada de designar nuevos miembros del Tribunal Constitucional. Tanto PP como PSOE son conscientes del peso que tendrán los resultados a la hora de nombrar magistrados y, en consecuencia, del control sobre los principales órganos judiciales del país.

El pasado 17 de octubre, Alberto Núñez Feijóo criticó la estrategia de las fuerzas progresistas de presentarse como lista única en el Senado, calificándola de «coalición de desesperados». Sin embargo, apenas nueve días después, el PP ha anunciado su propio pacto con Vox, con un objetivo similar: maximizar los votos de la derecha y extrema derecha para evitar la pérdida de representación.

Detalles del pacto: cesiones y estrategias en las circunscripciones

El acuerdo contempla que Vox retire su candidatura en seis provincias (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares), mientras que en otras 14 circunscripciones sólo presentarán un candidato propio (Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén), a pesar de que el sistema permite votar hasta tres senadores por elector. Por su parte, el PP no presentará candidatos en tres circunscripciones tradicionalmente adversas (Gipuzkoa, Tarragona y Girona).

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  • En las provincias donde Vox no presenta lista, el PP incluirá en su candidatura a un aspirante designado por Vox, el cual figurará como independiente pero, en caso de ser elegido, se integrará en el grupo de Vox en el Senado.
  • En las islas menores —Menorca, Ibiza, Formentera, Fuerteventura, Lanzarote, La Palma, La Gomera y El Hierro—, donde solo se elige un senador por territorio, Vox también renuncia a competir y el PP concurrirá en solitario.

Objetivos comunes y repercusiones políticas

El PP busca consolidar su mayoría en el Senado, donde actualmente cuenta con 143 escaños, para evitar que la alianza de izquierdas reste peso a su representación. Vox, por su parte, aspira a superar los cinco senadores que ha logrado mediante designación autonómica y alcanzar los diez necesarios para formar un grupo parlamentario propio.

Ambas formaciones persiguen la mayoría de tres quintos en la Cámara Alta, lo que les permitiría designar a cuatro miembros del Tribunal Constitucional y a diez vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sin necesidad de acuerdos con otras fuerzas. Este control es clave para los próximos años, ya que permitiría a la derecha influir en la composición y orientación de los principales órganos judiciales.

El impacto en la campaña y la reacción de otros partidos

Desde el PP, se defiende la alianza como una muestra de «altura de miras y sentido de Estado». Sin embargo, la formación ha intentado restar importancia a la posible desmovilización de los votantes moderados ante una coalición tan explícita con la extrema derecha. Analistas políticos consideran que, dado el bajo perfil mediático del Senado, el impacto en la campaña será limitado y que el electorado conservador puede priorizar el objetivo común de frenar al actual Gobierno.

Vox ha enmarcado el acuerdo como una respuesta al «intento de Pedro Sánchez de asaltar las instituciones» y ha apelado a la responsabilidad y la unidad frente a lo que consideran «pactos con la extrema izquierda». Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha criticado la alianza, calificándola como «un mismo proyecto político de involución», mientras desde el ala socialista se ha advertido sobre las posibles consecuencias sociales y laborales de un gobierno conjunto de PP y Vox.

Perspectivas de futuro

El pacto entre PP y Vox refleja un cambio en la estrategia de la derecha española, que ya ha formado gobiernos de coalición en comunidades como Extremadura, Aragón, Andalucía y Castilla y León, sin que esto haya supuesto un castigo significativo en las encuestas. La alianza busca consolidar el bloque conservador en el Senado y garantizar su capacidad de influencia institucional en los próximos años, especialmente en un contexto marcado por la polarización política y la pugna por el control de los principales órganos del Estado.

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