Israel acude a las urnas tras la guerra en Gaza: polarización y oposición desafían a Netanyahu

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Israel celebra sus primeras elecciones tras la guerra en Gaza bajo la sombra de Netanyahu y con una oposición en ascenso

Israel se prepara para unas elecciones cruciales este 27 de octubre, las primeras tras el devastador conflicto en la Franja de Gaza, que dejó más de 74.000 muertos, y después de la escalada bélica con Irán y Líbano. La cita electoral, marcada como “existencial” en el país, llega en un contexto de profunda división social y con una imagen internacional fuertemente deteriorada.

Panorama político polarizado y encuestas ajustadas

A pocas horas de la apertura de las urnas, los sondeos conceden una ligera ventaja al bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot, cabeza de la formación Yashar!. Según datos recogidos por Haaretz a partir de Channel 11, 12 y 13, la oposición podría obtener 54 escaños frente a los 50 del oficialismo. Sin embargo, ningún bloque alcanzaría por sí solo la mayoría parlamentaria de 61 escaños en la Knéset, el parlamento israelí de 120 asientos.

El sistema político israelí se divide actualmente en tres grandes bloques:

  • Bloque oficialista: Encabezado por el Likud de Benjamín Netanyahu, junto a partidos como Otzma Yehudit, Judaísmo Unido de la Torá, Shas, Sionismo Religioso y Amcha Yisrael.
  • Bloque opositor: Liderado por Yashar! de Gadi Eisenkot, y que incluye a Beyachad, Los Demócratas e Yisrael Beiteinu.
  • No alineados: Integrado por partidos que no han declarado su apoyo a ninguno de los otros bloques, como la Lista Conjunta y Ra’am (ambos de mayoría árabe), además de Los Reservistas y Kahol Lavan.

El papel clave de los partidos no alineados

La llave de la gobernabilidad reside en los partidos no alineados, especialmente en las formaciones árabes, cuyo posible apoyo plantea retos significativos a ambos bloques principales. Mientras que la oposición liderada por Eisenkot muestra reticencias a pactar con los partidos árabes a menos que acepten condiciones como el reconocimiento del carácter judío del Estado o el apoyo al servicio militar, el oficialismo de Netanyahu prácticamente descarta cualquier acuerdo con ellos.

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A pesar de estas reservas, los líderes de Ra’am y la Lista Conjunta han manifestado disposición a respaldar un gobierno opositor para desalojar a Netanyahu, aunque la fórmula de ese apoyo aún no está clara.

Polémicas y debates de campaña: del servicio militar a la investigación del 7-O

Uno de los puntos más controvertidos de la campaña ha sido la propuesta de extender el servicio militar obligatorio a todos los judíos, incluidos los ultraortodoxos, tradicionalmente exentos. Esta medida, defendida por la oposición y rechazada por los partidos ultraortodoxos, ha generado tensiones dentro de las posibles alianzas parlamentarias.

Otra de las grandes promesas de la oposición es la apertura de una investigación independiente sobre el papel de Netanyahu en los ataques del 7 de octubre (7-O), perpetrados por Hamás. La falta de respuestas oficiales y las informaciones que apuntan a posibles advertencias ignoradas por el primer ministro han alimentado el malestar y la desconfianza de la ciudadanía.

Escenarios internacionales e influencia extranjera

El conflicto con Irán ha vuelto a centrar la atención en la recta final de la campaña. Informes recientes señalan que Netanyahu habría presionado a Estados Unidos para lanzar un ataque contra Irán antes de las elecciones, aunque la administración estadounidense habría desistido por temor a interferir en el proceso electoral israelí. Esta situación ha llevado a la oposición a exigir una investigación al respecto.

Por otro lado, el expresidente estadounidense Donald Trump rompió la tradición diplomática al expresar abiertamente su apoyo a Netanyahu durante la campaña, lo que fue interpretado como una injerencia en la política interna israelí.

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Perspectivas para Gaza y Cisjordania: sin cambios significativos a la vista

Más allá de la contienda electoral, el futuro de Gaza y Cisjordania sigue siendo incierto. Tanto el oficialismo como la oposición mantienen posiciones firmes respecto al control sobre estos territorios. La mayoría de los partidos judíos apuestan por mantener el control militar sobre Gaza y favorecer la anexión de la zona C de Cisjordania, tal como lo establecen los Acuerdos de Oslo. La autodeterminación palestina o el fin de los asentamientos no figuran en la agenda de ningún bloque principal, salvo tímidos apoyos a la Autoridad Palestina por parte de Yashar! y Los Demócratas.

Mientras tanto, la devastación en Gaza continúa fuera del debate electoral central. Desde el inicio del conflicto, más de 74.000 palestinos han muerto, y los recientes ataques han cobrado nuevas víctimas, incluida una niña de siete años en el sur de la Franja. Sin embargo, salvo los partidos árabes, la mayoría de las formaciones israelíes tratan el futuro de Gaza como un asunto de seguridad más que humanitario.

Un país en la encrucijada

La sociedad israelí afronta estas elecciones bajo una atmósfera de incertidumbre y temor por el futuro del país. El resultado de las urnas determinará no solo el liderazgo político, sino también el rumbo de Israel en cuestiones clave como la seguridad, la convivencia interna y su relación con los territorios palestinos. Sin embargo, independientemente de quién gobierne, no se prevén avances significativos hacia la paz o la autodeterminación palestina en el corto plazo.

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