Mohamed VI amenaza con una «nueva crisis» si Felipe VI visita Ceuta

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Tensión diplomática: Mohamed VI advierte sobre una posible «nueva crisis» si Felipe VI visita Ceuta

La posibilidad de que el rey Felipe VI viaje próximamente a Ceuta ha reavivado la tensión entre España y Marruecos. Medios cercanos al Palacio Real marroquí y diversas voces políticas han calificado la visita como un gesto capaz de desencadenar una nueva crisis diplomática entre ambos países, similar a la ocurrida en 2007, la última vez que un monarca español pisó las ciudades autónomas.

Frialdad oficial y advertencias indirectas desde Rabat

El anuncio del presidente español Pedro Sánchez, que confirmó el viaje de Felipe VI a Ceuta y, posiblemente, a Melilla en el futuro, ha sido recibido con especial cautela por Marruecos. A pesar de que las autoridades marroquíes no han emitido declaraciones oficiales, el malestar se ha hecho patente a través de la prensa afín y de figuras políticas alineadas con la Casa Real.

La cobertura mediática en Marruecos se ha encargado de transmitir el descontento. Los principales medios del país, todos con vínculos directos o indirectos con el trono, han calificado el viaje como una «provocación» y una amenaza para la estabilidad de las relaciones bilaterales. El diario digital Le360, de línea ultranacionalista y con conexiones con el entorno más cercano al monarca, ya había publicado días antes una tribuna que reivindicaba la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla y negaba la legitimidad española sobre estos territorios, calificándolos de «ocupados».

La prensa marroquí y el discurso oficial

En Marruecos, la independencia de la prensa en asuntos relacionados con el trono es prácticamente inexistente. Así, la reacción mediática se interpreta más como una gradación de posturas que como un debate abierto. El diario Hespress, de gran alcance nacional, recogió las declaraciones de Yahya Yahya, presidente del comité que reivindica la «liberación» de Ceuta y Melilla, quien catalogó el posible viaje de Felipe VI como una «provocación explícita» y un impulso para que Rabat «reaccione». Yahya también aprovechó para señalar la reciente crisis migratoria en Ceuta como signo de la «fragilidad de la presencia española» y calificó el despliegue militar en la frontera como un «fracaso político».

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Otros medios como Alyaoum24, Yabiladi y TelQuel mantuvieron la retórica de los «territorios ocupados» y advirtieron sobre el potencial impacto negativo de la visita en las relaciones bilaterales. Fuentes políticas consultadas por la prensa local, aunque bajo anonimato, coincidieron en que la visita del monarca español en el contexto actual solo serviría para «reavivar la crisis» entre ambos países.

Contexto político y social: tensiones antes de las elecciones en Marruecos

La controversia surge en un momento especialmente sensible para Marruecos, a pocas semanas de la celebración de elecciones legislativas, previstas para el 23 de septiembre. Además, el anuncio del viaje coincide con el recuerdo todavía reciente de una entrada masiva de migrantes en Ceuta, que, según organizaciones humanitarias, dejó al menos 145 fallecidos en la frontera y en aguas cercanas.

En este contexto, la cuestión territorial de Ceuta y Melilla adquiere especial relevancia como elemento de movilización interna. El propio ministro de Justicia marroquí y secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), Abdellatif Ouahbi, reavivó en televisión la reclamación histórica sobre ambas ciudades, calificándolas de «derecho histórico y geográfico» y abogando por una «solución definitiva» para su reincorporación a Marruecos.

Precedentes históricos: la visita de 2007 y sus consecuencias

La última vez que un monarca español visitó Ceuta y Melilla fue en 2007, cuando Juan Carlos I y la reina Sofía viajaron a ambas ciudades. La reacción de Marruecos fue inmediata, con la retirada temporal de su embajador en Madrid y duras declaraciones desde el Palacio Real, que calificó el viaje como un «acto nostálgico» y una «falta de respeto» que podría tener «consecuencias». Incluso se evocó la posibilidad de una nueva «Marcha Verde».

Es importante destacar que esa crisis diplomática se produjo en un periodo de buena sintonía entre ambos gobiernos, lo que demuestra la sensibilidad extrema del tema en Marruecos. Desde entonces, ningún monarca español ha regresado a las ciudades autónomas. Alfonso XIII fue el único rey que, antes de Juan Carlos I, visitó Ceuta y Melilla en 1927. Ni durante la dictadura franquista ni en los primeros años de la democracia se produjeron visitas reales a estos territorios.

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Dimensión humanitaria y gestión de la crisis migratoria

La reciente crisis migratoria en la frontera de Ceuta ha añadido un componente humano a la tensión política. Entre el 30 de julio y el 11 de agosto, al menos 145 personas fallecieron intentando cruzar la frontera, la mayoría ciudadanos marroquíes. Marruecos evitó hacer declaraciones oficiales de duelo o responsabilidad, limitando su reacción a la indignación interna y a declaraciones indirectas a través de la prensa. De este modo, el gobierno marroquí buscó evitar aparecer como responsable de la tragedia, al tiempo que utilizaba la situación para reforzar su discurso sobre la ilegitimidad de la presencia española en la zona.

¿Qué respuesta se espera de Marruecos?

Si finalmente se concreta la visita de Felipe VI a Ceuta, los expertos prevén una reacción marroquí menos ostentosa que en 2007, pero igualmente significativa. Más allá de una ruptura diplomática pública, se anticipan respuestas sutiles como una menor colaboración en materia migratoria y policial, presiones comerciales o ralentización de trámites administrativos conjuntos. En definitiva, una estrategia de advertencia indirecta que permita a Rabat dejar claro su descontento sin comprometer su postura oficial.

Relaciones entre las casas reales y el trasfondo político

Pese a las buenas relaciones personales entre ambas casas reales, la Casa Real española ha mantenido hasta ahora una prudencia extrema respecto a la visita a Ceuta y Melilla, conscientes del simbolismo territorial que ello implica para Marruecos. Para Rabat, la presencia del jefe del Estado español supone una reafirmación de la soberanía sobre las ciudades, algo difícil de aceptar públicamente sin asumir un coste político interno.

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Perspectivas y desafíos para la relación bilateral

El anuncio del viaje de Felipe VI a Ceuta reabre un expediente especialmente delicado en las relaciones hispano-marroquíes. El contexto político y social, marcado por la cercanía de las elecciones en Marruecos y la reciente crisis humanitaria, hace prever que cualquier movimiento en este terreno será interpretado y explotado en clave interna por ambos países. La gestión del viaje y sus repercusiones pondrán a prueba la capacidad de diálogo y contención de ambas diplomacias en uno de los puntos más sensibles de su relación histórica.

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