El inspector Morocho denuncia espionaje y presiones durante la investigación del caso Gürtel
El inspector jefe Manuel Morocho ha asegurado ante el tribunal que fue objeto de espionaje y vigilancia mientras lideraba las investigaciones sobre el caso Gürtel, una de las mayores tramas de corrupción que han afectado al Partido Popular. Durante su comparecencia en el juicio por la operación Kitchen, Morocho afirmó que su despacho fue intervenido con micrófonos y que su vehículo también estuvo monitorizado.
«Tuve seguimientos y vigilancias para comprobar si mi conducta era ética o no. Si hubieran encontrado algo indebido, me habrían chantajeado», explicó el inspector, quien detalló que estas presiones provinieron de mandos policiales con el objetivo de dificultar el avance de las pesquisas.
Desmantelamiento del equipo investigador
Morocho relató que su grupo en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), encargado de investigar tanto el caso Gürtel como los Papeles de Bárcenas, fue progresivamente desmantelado por la cadena de mando. Según sus declaraciones, en 2013 el equipo estaba compuesto por 11 agentes de diferentes rangos, pero en los años siguientes varios funcionarios y un subinspector abandonaron el grupo, hasta que en 2015, tras la salida de cinco personas más, la unidad quedó sin capacidad operativa y no se repusieron los efectivos perdidos.
Ante la pregunta de si estas salidas se debieron a discrepancias personales, Morocho lo negó y atribuyó los traslados a propuestas laborales con mejores condiciones económicas. Asimismo, recordó que él mismo recibió ofertas para apartarse de la investigación de Gürtel.
Traslado y ralentización de la investigación
En 2015, Morocho fue trasladado temporalmente a la Dirección Adjunta Operativa (DAO), una decisión que enmarca dentro de la estrategia para frenar la investigación que ponía en el punto de mira al Partido Popular. Bajo las órdenes directas del entonces máximo responsable policial, Eugenio Pino —actualmente acusado en el caso—, el inspector advirtió que este cambio perjudicó gravemente el avance de las pesquisas. «Había numerosas comisiones rogatorias y análisis de flujo de dinero pendientes, pero algunos informes quedaron sin realizar», afirmó.
Interrogatorio a las defensas
Durante la sesión, las defensas de los diez acusados —entre ellos el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el excomisario José Manuel Villarejo— centraron sus preguntas en cuestionar la credibilidad del inspector Morocho. Los abogados argumentaron que no activó los protocolos internos contra el acoso en la Policía y trataron de restar peso a sus denuncias sobre las presiones de sus superiores.
- Espionaje en el despacho y vehículo del inspector.
- Desmantelamiento progresivo del equipo investigador de la UDEF.
- Traslado forzado de Morocho y ralentización de las investigaciones.
- Interrogatorio de las defensas para cuestionar la fiabilidad de su testimonio.
El juicio sobre la operación Kitchen continúa, mientras la declaración de Manuel Morocho pone de relieve las dificultades y presiones a las que se enfrentan los investigadores de casos de corrupción de alto nivel en España.
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