Productos de los territorios ocupados: cómo llegan a las cestas de la compra europeas
Una reciente investigación de la organización Global Echo ha revelado cómo productos agrícolas cultivados en asentamientos ilegales de la Cisjordania ocupada y los Altos del Golán llegan a los supermercados europeos etiquetados como “Producto de Israel”. El informe, resultado de varios años de trabajo y el análisis de 30.000 documentos, pone de manifiesto los mecanismos usados para introducir estos productos en el mercado internacional y los riesgos que ello implica tanto para la legalidad como para los consumidores.
- Productos de los territorios ocupados: cómo llegan a las cestas de la compra europeas
- Un comercio que sostiene la ocupación
- Estrategias de ocultación en el etiquetado
- Consecuencias para las comunidades palestinas
- Deficiencias en la aplicación de la normativa europea
- España y otras iniciativas legislativas
- El mercado de los dátiles como ejemplo
- Conclusión
Un comercio que sostiene la ocupación
El informe, titulado Importing Occupation, sostiene que el comercio internacional de estos productos no es una actividad económica neutral. Por el contrario, forma parte de un sistema que facilita la expansión y el mantenimiento de los asentamientos en territorios ocupados. Entre octubre de 2017 y febrero de 2026, el estudio identificó más de 6.800 productos exportados desde Israel, muchos de los cuales provienen directamente de asentamientos considerados ilegales por la comunidad internacional.
El papel de la agricultura en la estrategia de ocupación
Según la investigación, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, ha defendido abiertamente el uso de la agricultura para diluir la “Línea Verde” que separa Israel de los territorios palestinos ocupados, utilizando cultivos extensivos para expandir la presencia israelí. Las plantaciones y los invernaderos, ubicados en estos asentamientos, producen principalmente dátiles, cítricos, hierbas frescas y hortalizas, productos que terminan en el mercado europeo bajo una etiqueta que oculta su verdadero origen.
Estrategias de ocultación en el etiquetado
El informe detalla tres métodos principales utilizados por exportadores y otros actores económicos para ocultar el origen real de estos productos:
- Indicar que el lugar de producción se encuentra en territorio ocupado, pero presentarlo como si fuera parte de Israel.
- Utilizar direcciones inventadas o de conveniencia dentro de las fronteras reconocidas de Israel, sin relación alguna con el lugar real de producción.
- Mezclar productos de los asentamientos con otros fabricados o envasados en Israel, exportándolos como cargamentos mixtos bajo la etiqueta de “Producto de Israel”.
Estas prácticas, según Global Echo, socavan la aplicación efectiva de las normativas comerciales europeas y dificultan la transparencia para los consumidores.
Impacto en el mercado europeo
La investigación señala que de los 5.900 envíos analizados con destino a Europa entre 2017 y 2026, uno de cada seis contenía productos procedentes de asentamientos ilegales. El porcentaje se eleva al 20% en el caso de exportaciones dirigidas específicamente a la Unión Europea. Países como Países Bajos, Francia, Alemania, Eslovenia y Bélgica concentran el 80% de estos productos que ingresan al mercado comunitario.
Consecuencias para las comunidades palestinas
Las actividades agrícolas en los asentamientos requieren grandes extensiones de tierra, lo que favorece la anexión progresiva de territorio palestino y restringe el acceso de las familias locales a recursos básicos para su subsistencia. Global Echo subraya que la agricultura se utiliza también como herramienta estratégica para modificar la realidad demográfica y económica sobre el terreno.
Deficiencias en la aplicación de la normativa europea
El etiquetado engañoso ha puesto de relieve múltiples fallos en la aplicación de las normas comunitarias. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha establecido que los alimentos provenientes de territorios ocupados, como la Cisjordania o los Altos del Golán, deben indicar claramente en su etiqueta el origen específico en asentamientos ubicados en esas zonas. Sin embargo, la investigación demuestra que esto rara vez ocurre, evidenciando un problema sistémico en la regulación y los mecanismos de control.
España y otras iniciativas legislativas
Algunos países europeos han comenzado a responder a esta problemática. En septiembre del año pasado, España y Eslovenia aprobaron medidas para limitar la importación de productos originarios de asentamientos israelíes en territorios ocupados. En el caso español, el real decreto-ley 10/2025 establece controles más estrictos, aunque el impacto de esta normativa aún no ha sido evaluado por el informe de Global Echo.
El mercado de los dátiles como ejemplo
Israel se ha consolidado como el segundo mayor proveedor de dátiles para Europa, con un incremento de la demanda del 10% anual. Los Países Bajos lideran las importaciones de este producto, seguidos por Reino Unido, Francia y España. Sin embargo, una parte significativa de estos dátiles proviene directamente de los asentamientos en Cisjordania y los Altos del Golán, lo que plantea interrogantes sobre la trazabilidad y el cumplimiento de las normativas europeas.
Conclusión
La investigación de Global Echo pone en evidencia cómo los productos de los territorios ocupados se integran en las cadenas de suministro europeas a través de prácticas de etiquetado engañosas. La falta de transparencia y de mecanismos de control sólidos permite que los consumidores europeos, muchas veces sin saberlo, contribuyan indirectamente al sostenimiento de los asentamientos en territorios ocupados. El reto para la Unión Europea y sus Estados miembros es reforzar la regulación y asegurar que la información sobre el origen de los productos sea clara y veraz, respetando tanto las leyes internacionales como los derechos de los consumidores.
Nota:
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