Panorama incierto en Israel: fragmentación electoral complica la formación de gobierno

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Escenarios futuros para Israel tras las elecciones: pactos, negociaciones y posibles repeticiones electorales

Las recientes elecciones legislativas en Israel han arrojado un panorama político fragmentado, caracterizado por la ausencia de una mayoría clara tanto para el bloque oficialista liderado por el Likud, como para la oposición encabezada por el partido de Gadi Eisenkot. Este resultado abre la puerta a un periodo de intensas y complejas negociaciones para la formación de gobierno, en las que los partidos árabes emergen como actores clave en la configuración del futuro político del país.

Resultados: sin mayoría y con nuevos equilibrios

El recuento final de votos confirma lo que anticipaban las encuestas: ninguno de los dos grandes bloques logra alcanzar los 61 escaños necesarios para asegurar una mayoría absoluta en el Knéset. La llave para formar gobierno podría estar en manos de un grupo de partidos “no alineados”, renombrado ahora por su composición mayoritariamente árabe. Este hecho anticipa negociaciones complejas, especialmente para la oposición, que necesitaría el respaldo de estas formaciones para desplazar a Benjamín Netanyahu del poder.

El bloque liderado por el Likud, partido de Netanyahu, ha perdido la mayoría absoluta que obtuvo en 2022, pasando de 64 a 53 escaños con el 85,6% de los votos escrutados, lo que representa una pérdida significativa de 11 asientos. El propio Netanyahu, actualmente bajo una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra en Gaza, ha denunciado supuestas irregularidades electorales y ha solicitado una investigación al Comité Electoral Central.

Desglose de los bloques: oficialismo y oposición a la baja

  • Likud: Aunque sigue siendo la fuerza más votada, ha reducido su representación a 26 escaños, tras haber obtenido 32 en 2022 y 30 en 2021.
  • Socios ultraconservadores: Los partidos Sionismo Religioso, Otzma Yehudit y Noam, que en el pasado concurrieron juntos, se han presentado esta vez por separado. Otzma Yehudit, liderado por Itamar Ben-Gvir, es el único que ha mejorado resultados, mientras que Noam queda fuera del parlamento y Sionismo Religioso pierde un escaño, quedando con seis.
  • Partidos ultraortodoxos: Shas y Judaísmo Unido de la Torá (UTJ) mantienen sus siete escaños respectivamente, consolidando su presencia en el Knéset.

En el bloque opositor, la reconfiguración de alianzas no ha evitado la pérdida de escaños para partidos tradicionales como Beyachad y Los Demócratas, que surgen de la fusión de Yesh Atid y Yemina; juntos suman ahora 12 escaños, la mitad de los obtenidos previamente por Yesh Atid en solitario. Sin embargo, la irrupción de nuevas formaciones como Yashar! ha permitido a la oposición mejorar su número de escaños respecto a 2022, excluyendo a los partidos árabes.

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El ascenso de los partidos árabes

Los grandes vencedores de la jornada electoral han sido los partidos árabes. La Lista Conjunta, que agrupa formaciones de ideologías socialistas, comunistas y nacionalistas árabes, ha alcanzado los 12 escaños, mejorando sus resultados anteriores pese a la dimisión de su líder Sami Abu Shehadeh. Por su parte, la Lista Árabe Unida (Ra’am) también ha incrementado su presencia en el parlamento, obteniendo siete escaños, dos más que en la legislatura anterior.

Ambas formaciones, aunque diferenciadas ideológicamente —especialmente por el carácter islamista de Ra’am—, comparten una agenda común en la defensa de los derechos de los palestinos en Israel y la oposición a las políticas de ocupación y violencia en los territorios palestinos. En el actual panorama político israelí, representan las únicas voces en el Knéset que abogan abiertamente por la autodeterminación palestina y el fin de la ocupación.

Fragmentación política y desafíos para la gobernabilidad

La elevada fragmentación política, propia del sistema de circunscripción única en Israel, ha dejado fuera del parlamento a partidos como Los Reservistas y Pueblo de Israel, que no han alcanzado el umbral mínimo del 3,25% de los votos. Esta dispersión del voto complica aún más la formación de un gobierno estable y refuerza el papel determinante de los partidos árabes y otras fuerzas pequeñas.

Tres posibles escenarios para el futuro inmediato

  1. Pacto entre la oposición y los partidos árabes: Para lograr una mayoría, la oposición de Eisenkot necesitaría el apoyo de las formaciones árabes, lo que requeriría una negociación delicada dados los recelos históricos y diferencias programáticas.
  2. Acuerdo entre oposición y gobierno: Ante la dificultad de sumar mayorías, podría explorarse una gran coalición o pactos puntuales entre bloques tradicionalmente enfrentados, aunque estos acuerdos suelen ser inestables y difíciles de sostener en el contexto israelí.
  3. Repetición electoral: Si las negociaciones fracasan y no se logra investir a un primer ministro, el país podría verse abocado a una nueva convocatoria electoral, prolongando la incertidumbre política.

La actual coyuntura política israelí abre un periodo de incertidumbre, donde la habilidad negociadora de los líderes políticos y la disposición de las distintas facciones a alcanzar compromisos serán determinantes para evitar una nueva parálisis institucional o la convocatoria de unas terceras elecciones consecutivas.

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