Países árabes negocian pacto directo con Irán para frenar crisis regional sin intervención de EE UU

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Los países árabes buscan un acuerdo con Irán sin la mediación de Estados Unidos para evitar el colapso regional

La escalada de la guerra en Oriente Medio, con Irán en el epicentro de los conflictos en Yemen y Arabia Saudí, ha incrementado la presión sobre el tráfico global de crudo y ha impulsado a los países árabes a considerar un pacto directo con Teherán. Esta decisión se toma al margen de la influencia estadounidense, en un intento por frenar la debacle energética y geopolítica que amenaza a toda la región.

Contexto de la crisis y el impacto en el suministro energético

Desde el inicio de la guerra de Irán el 28 de febrero, la región ha experimentado una escalada significativa en los enfrentamientos. Los ataques a petroleros en el golfo de Adén y el cierre del oleoducto “Este-Oeste” saudí, bombardeado por milicias proiraníes desde Irak, han reducido drásticamente el flujo de petróleo. Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaba el 20% del crudo y gas mundiales; hoy, la salida diaria de petróleo del Golfo Pérsico se ha desplomado de 22 millones de barriles a poco más de 4 millones.

El cierre de rutas clave, como el oleoducto saudí que transportaba el 4% del petróleo global, ha agravado la crisis de suministro. A ello se suma el control efectivo de las milicias hutíes, aliadas de Irán, sobre el estratégico paso de Bab al Mandeb, entre el mar Rojo y el Índico, lo que les otorga la capacidad de interrumpir el flujo energético hacia Asia y otros continentes.

Reunión en Mascate: una negociación sin Estados Unidos

Este lunes, enviados de Irán y representantes de la mayoría de los países árabes atacados por misiles y drones iraníes se reúnen en Mascate, Omán. Irán, desde una posición fortalecida, propone rutas seguras para la navegación por el estrecho de Ormuz, aunque aclara que este acuerdo no supone la reapertura total del paso marítimo, que sigue siendo su principal herramienta de presión.

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La ausencia de Estados Unidos en la mesa de negociación es notable. Washington, junto a Israel, ha sido señalado como impulsor de la crisis, y su incapacidad para doblegar a Irán tras meses de conflicto ha llevado a los países árabes a buscar alternativas diplomáticas directas. Las exigencias iraníes para normalizar la situación incluyen:

  • El fin de la guerra y la amenaza militar estadounidense.
  • La retirada israelí del Líbano.
  • El cese de injerencias extranjeras en los programas nuclear y de misiles iraníes.
  • La liberación de activos financieros iraníes congelados en el exterior.
  • La imposición de tasas en el estrecho de Ormuz.
  • El levantamiento del bloqueo a Yemen.

El papel de los hutíes en Yemen y el control de rutas estratégicas

Las milicias hutíes, de credo chií y aliadas de Teherán, han consolidado su control sobre la costa occidental de Yemen, incluyendo el puerto de Moca y las islas estratégicas de Hanish, Zuqar y Mayún. Este dominio sobre el estrecho de Bab al Mandeb les permite amenazar el tránsito marítimo entre el mar Rojo y el océano Índico, impactando el comercio global y el suministro energético, especialmente tras el desvío de crudo saudí hacia el mar Rojo ante el bloqueo de Ormuz.

La estrategia de Irán, apoyándose en sus aliados en Yemen e Irak, ha evidenciado la eficacia del llamado Eje de Resistencia frente a la presión militar estadounidense e israelí. Las ofensivas hutíes han golpeado tanto a Arabia Saudí como a objetivos israelíes y estadounidenses, desestabilizando aún más la región.

Bloqueo naval y consecuencias económicas globales

Estados Unidos ha reforzado en los últimos meses el bloqueo naval a Irán, impidiendo el paso de un centenar de navíos por Ormuz y atacando petroleros iraníes. Teherán ha respondido con acciones similares, afectando al menos a ocho petroleros y varios buques mercantes, incluidos dos estadounidenses. Esta dinámica ha disparado el precio del barril de petróleo por encima de los cien dólares y ha provocado una caída histórica en el suministro de gas natural licuado (GNL) y petróleo desde los países del Golfo.

Según datos del Ministerio de Exteriores de Catar, la guerra ha reducido en un 90% el suministro de GNL y en un 77% el del petróleo procedente del Consejo de Cooperación del Golfo. Un solo ataque con dron al complejo gasífero de Ras Laffan en Catar disminuyó en un 17% la capacidad de producción de GNL del país.

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Impacto en Estados Unidos y la respuesta de la administración Trump

La crisis energética también golpea con fuerza a Estados Unidos. Las reservas estratégicas de petróleo han caído por debajo de los 300 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1983. Esto ha disparado los precios de la gasolina y el gasóleo, impactando en el poder adquisitivo de los estadounidenses y deteriorando la aprobación de la gestión presidencial, que se sitúa en torno al 33%.

Pese a las consecuencias, la administración de Donald Trump insiste en que la guerra terminará tras las elecciones de medio término, una promesa que contrasta con la prolongación del conflicto y la falta de soluciones para la región.

Perspectivas de un acuerdo árabe-iraní

Ante la parálisis de Estados Unidos y la intensificación del conflicto, los países árabes consideran que negociar con Irán es la única vía para evitar el colapso total de la región. Estados Unidos, tradicional aliado, ha mostrado incapacidad para gestionar la crisis y ha ignorado incluso peticiones urgentes de apoyo de Arabia Saudí frente a la ofensiva hutí.

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En este contexto, la apertura de un canal de diálogo entre los Estados del Golfo e Irán podría representar un giro en la dinámica geopolítica de Oriente Medio, donde la seguridad de las rutas energéticas y la estabilidad económica global están en juego.

Nota:

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