Netanyahu apuesta por la amenaza iraní para reforzar su campaña en unas elecciones clave

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Netanyahu afronta unas elecciones decisivas con la promesa de “terminar el trabajo en Irán”

Israel se prepara para unas elecciones generales marcadas por la incertidumbre y la tensión, en las que el primer ministro Benjamín Netanyahu busca renovar su mandato agitando el temor a un conflicto nuclear con Irán. Su campaña está marcada por discursos belicistas y la continua ofensiva militar en Gaza y Cisjordania, en un contexto de elevada polarización y violencia en la región.

Táctica del miedo y promesas de mano dura

En la recta final antes de la votación, Netanyahu ha intensificado su discurso, advirtiendo sobre la posibilidad de “un segundo holocausto” a manos de Irán y sus aliados. En sus redes sociales llegó a publicar una imagen creada por inteligencia artificial que mostraba una explosión nuclear, subrayando el riesgo existencial que, según él, enfrenta Israel.

El propio Netanyahu afirmó: “Tenemos dos años del Gobierno de Trump para terminar el trabajo en Irán”, en alusión a la importancia de la sintonía con Estados Unidos para alcanzar sus objetivos más radicales respecto al régimen iraní.

Sin embargo, sus rivales políticos le acusan de utilizar tácticas alarmistas. El exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, líder de la formación centroderechista Yashar, calificó de “histeria” la estrategia del primer ministro. Por su parte, Yair Golan, otro de los principales opositores, denunció la campaña del miedo de Netanyahu y pidió que se le restrinja el acceso a las redes sociales.

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Panorama electoral fragmentado

Las encuestas previas al cierre legal de sondeos mostraban un escenario muy ajustado. El bloque liderado por Netanyahu, incluyendo a su partido Likud y diversas formaciones ultraderechistas y religiosas, sumaba 51 escaños, mientras que el bloque opositor encabezado por Eisenkot alcanzaba los 55 asientos en la Knéset (parlamento israelí), que cuenta con 120 diputados. Para formar gobierno se requieren al menos 61 escaños, por lo que ninguna coalición tiene la mayoría asegurada.

  • Yashar (Eisenkot): 23 escaños
  • Likud (Netanyahu): 18 escaños
  • Beyájad (centro): 15 escaños
  • Los Demócratas (izquierda): 9 escaños
  • Israel Beitenu (nacionalista, laico): 8 escaños

Entre los aliados de Netanyahu figuran Poder Judío, Sionismo Religioso y los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, todos con un peso relevante en la posible formación de un gobierno ultraderechista.

La guerra en Gaza y Cisjordania como telón de fondo

La ofensiva israelí en Gaza, iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, ha dejado más de 74.000 muertos palestinos, incluidos 21.000 menores, según fuentes internacionales. Además, otras miles de víctimas se contabilizan en el sur del Líbano e Irán, en el marco de una escalada regional.

Netanyahu, que enfrenta una orden de detención internacional por crímenes de guerra, ha hecho caso omiso de las acusaciones, consolidando su imagen de líder fuerte decidido a preservar la hegemonía israelí en Oriente Medio. Sus políticas han contado con el respaldo de formaciones que promueven abiertamente la colonización y anexión de Gaza y Cisjordania, y la expulsión o eliminación de la población palestina.

En las últimas jornadas, la atención se ha desplazado a Cisjordania. Un ataque cerca de Hebrón, que resultó en la muerte de dos soldados israelíes y dos atacantes palestinos, sirvió como pretexto para lanzar una ofensiva militar a gran escala en la región. La operación incluye evacuaciones forzosas, demoliciones de viviendas y el avance de asentamientos judíos ilegales.

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Crisis humanitaria y recortes en la ayuda internacional

La situación humanitaria en Gaza es crítica. Más de dos millones de habitantes han sido desplazados y dependen de la ayuda internacional para sobrevivir. Sin embargo, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha reducido un tercio de su asistencia debido a la falta de fondos, dejando a medio millón de personas sin ayuda básica y a 200.000 en riesgo inmediato de hambruna.

La presión de Estados Unidos sobre organismos internacionales y su respaldo a las políticas israelíes han sido determinantes en estos recortes y en la continuidad de la ofensiva militar, postura que comparten tanto el gobierno como gran parte de la oposición israelí.

El foco en Irán y la sombra de un conflicto regional

Más allá de las fronteras, la campaña electoral está marcada por la tensión con Irán. Israel y Estados Unidos protagonizaron ataques conjuntos en febrero, que derivaron en una guerra abierta limitada. Actualmente, la situación es de tensa calma, con incidentes esporádicos en el Golfo Pérsico y enfrentamientos indirectos en Arabia Saudí y Yemen.

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Aunque el expresidente estadounidense Donald Trump, aliado de Netanyahu, ha optado por una postura más moderada en las últimas semanas para evitar un repunte bélico antes de las elecciones legislativas estadounidenses, la posibilidad de una nueva ofensiva sigue latente. Netanyahu ha insistido en la necesidad de “derrocar al régimen de Irán” y ha anunciado instrucciones claras al ejército y los servicios de inteligencia para ese propósito.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó que las fuerzas armadas están preparadas para operaciones “preventivas y defensivas” ante un posible ataque iraní durante las elecciones. Por su parte, Eisenkot, aunque crítico con la gestión de Netanyahu, ha defendido una postura firme ante Irán y considera insuficientes los esfuerzos para frenar el programa nuclear de Teherán.

Perspectivas tras las elecciones

El resultado de los comicios israelíes y el desenlace de las elecciones legislativas en Estados Unidos serán determinantes para la evolución del conflicto en Oriente Medio. Una victoria de Netanyahu y sus aliados ultraderechistas podría precipitar una nueva escalada militar contra Irán y consolidar la anexión de los territorios palestinos.

Las posibilidades de paz en la región parecen lejanas. La campaña electoral israelí ha estado marcada por la militarización del discurso y la instrumentalización de crisis humanitarias y de seguridad como herramientas políticas. Netanyahu, en sus últimas declaraciones, ha dejado claro que su prioridad es “terminar el trabajo” en Irán y que cuenta con el apoyo estadounidense para lograrlo mientras Trump permanezca en la Casa Blanca.

El futuro de la región, la estabilidad internacional y el destino de millones de personas dependen de las urnas, en un momento en el que la retórica bélica y las acciones sobre el terreno superan cualquier promesa de reconciliación.

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