Los mayores autogoles de los ultras: pifias, troleos y momentos lamentables de la extrema derecha
Con la llegada del verano regresan los clásicos inevitables: el calor sofocante, la proliferación de mosquitos, los éxitos musicales que suenan sin parar y, cómo no, episodios bochornosos protagonizados por la extrema derecha. A lo largo del año, este sector político ha dejado una nutrida colección de situaciones embarazosas dignas de mención.
- Los mayores autogoles de los ultras: pifias, troleos y momentos lamentables de la extrema derecha
- Un enemigo en cada esquina… y algún aliado inesperado
- Insólitas jornadas de “trabajo”
- Patriotismo de doble rasero
- Divisiones internas y polémicas públicas
- Expulsiones y respuestas insólitas
- La polémica del voto a distancia y las excusas de Figaredo
- Desafíos parlamentarios y lecciones públicas
- Troleos y salidas precipitadas en protestas
- Ndongo y el comentario viral de una ciudadana
- Conclusión
Un enemigo en cada esquina… y algún aliado inesperado
La extrema derecha suele identificar amenazas por todas partes: desde colectivos progresistas hasta migrantes, mujeres, organismos internacionales e incluso periodistas. Sin embargo, sus mayores tropiezos no provienen de sus adversarios, sino de sus propias filas. Los episodios de autoboicot y contradicción han sido tan notorios que, en ocasiones, basta con observar sus acciones para entender sus debilidades.
Insólitas jornadas de “trabajo”
Una de las sorpresas del año fue ver al líder de Vox, Santiago Abascal, participar en unas jornadas calificadas como de “trabajo”. La noticia generó incredulidad y bromas en redes sociales, donde muchos cuestionaron la relación entre el dirigente y el concepto de laboriosidad.
Patriotismo de doble rasero
El discurso patriótico de la ultraderecha española también ha quedado en entredicho. Mientras proclaman la defensa de una España idealizada, no dudan en buscar la aprobación de figuras extranjeras con poder en cuanto surge la oportunidad, lo que ha alimentado las críticas sobre la coherencia de sus principios.
Divisiones internas y polémicas públicas
En el seno de la extrema derecha, las disputas internas han dado lugar a escenas dignas de una tragicomedia. Uno de los episodios más comentados fue protagonizado por el exvicepresidente de Castilla y León, quien acusó públicamente a Abascal de recibir un “tercer sueldo” a través de un proveedor vinculado al partido, gestionado a nombre de su esposa. Estas declaraciones pusieron en evidencia las tensiones y desavenencias dentro del partido.
Expulsiones y respuestas insólitas
El año también dejó momentos de comedia involuntaria, como la expulsión de Javier Ortega Smith de Vox mediante un mensaje de WhatsApp. Durante la votación que selló su salida, su respuesta solitaria y escueta —“En contra”— se convirtió en uno de los episodios más comentados y caricaturizados del panorama político.
La polémica del voto a distancia y las excusas de Figaredo
Otra situación que generó polémica fue la protagonizada por José María Figaredo, diputado de Vox y sobrino de Rodrigo Rato. Figaredo solicitó el voto a distancia alegando paternidad, pero poco después fue visto participando en un mitin político. Las explicaciones ofrecidas —“Yo no sé nada de eso”, “estos señores parece que me vigilan”, “en España están hundiendo la industria”— solo contribuyeron a aumentar la controversia y el desconcierto.
Desafíos parlamentarios y lecciones públicas
Figaredo también ha sido protagonista de varios enfrentamientos en el Congreso. En uno de los más destacados, fue corregido públicamente por la ministra María Jesús Montero, lo que evidenció las dificultades de algunos representantes ultras para sostener sus argumentos en el debate parlamentario.
Troleos y salidas precipitadas en protestas
El agitador ultra Vito Quiles es conocido por sus enfrentamientos con políticos de izquierda. Aunque suele recibir réplicas contundentes de Gabriel Rufián, este año fue Irene Montero quien lo dejó en evidencia al conducirlo hasta una protesta de educadoras. Quiles terminó retirándose del lugar, protagonizando otro momento viral.
Ndongo y el comentario viral de una ciudadana
Bertrand Ndongo, otro rostro habitual de la ultraderecha, protagonizó uno de los autogoles más destacados cuando fue increpado por una ciudadana durante una de sus habituales persecuciones mediáticas a Gabriel Rufián. El comentario espontáneo de la mujer, “Qué paciencia…”, resumió el sentir de muchos ante las tácticas empleadas por algunos activistas ultras.
Conclusión
Los episodios descritos ilustran cómo, en numerosas ocasiones, los principales contratiempos de la extrema derecha no provienen de la confrontación externa, sino de sus propios errores y contradicciones. Estos autogoles, entre la comedia y la polémica, han marcado el ritmo de un año especialmente intenso para este sector político.
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