La prensa afín a Mohamed VI celebra la cautela de Sánchez mientras inflama el nacionalismo para tapar la tragedia de Ceuta
La reciente comparecencia del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ante el Congreso de los Diputados, ha sido recibida con inusitado entusiasmo por parte de los medios marroquíes próximos al entorno del rey Mohamed VI. Este respaldo llega en un contexto de fuerte tensión fronteriza entre España y Marruecos, agravado por la crisis migratoria en Ceuta, que ha dejado más de 141 víctimas mortales, la mayoría de ellas de nacionalidad marroquí, según fuentes independientes.
- La prensa afín a Mohamed VI celebra la cautela de Sánchez mientras inflama el nacionalismo para tapar la tragedia de Ceuta
- Reacción mediática y silencio oficial en Rabat
- La narrativa oficialista y la omisión de las líneas rojas españolas
- Escalada nacionalista en vísperas electorales
- La cobertura mediática: entre la victimización y la agitación
- Diferencias en los datos y drama humanitario
- Estrategia dual de Marruecos ante la crisis
Reacción mediática y silencio oficial en Rabat
Mientras la Casa Real marroquí opta por el silencio tras semanas de crisis, los principales portales digitales alineados con el Palacio Real han aprovechado la cautela mostrada por Sánchez para impulsar las reivindicaciones nacionalistas sobre Ceuta y Melilla. Simultáneamente, en las redes sociales marroquíes proliferan vídeos y mensajes de indignación ante las duras condiciones que sufren los migrantes y el trato recibido en la frontera.
En las últimas horas, la difusión de un vídeo en el que un tercer ministro del Gobierno marroquí reclama la soberanía sobre las ciudades autónomas españolas ha avivado el debate público, mientras la maquinaria mediática próxima a Mohamed VI presenta la intervención de Sánchez como una victoria diplomática de Rabat.
La narrativa oficialista y la omisión de las líneas rojas españolas
Medios como el diario digital Le360, considerado portavoz oficioso de la Corona marroquí por su vinculación directa con Mounir Majidi, secretario personal del monarca, han desarrollado una cobertura monográfica sobre la comparecencia de Sánchez. En sus titulares, destacan que el presidente del Gobierno español habría desmontado el “relato antimarroquí” y respaldado el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, pese a que Sánchez reiteró que la soberanía de Ceuta y Melilla constituye una línea roja infranqueable para España y calificó de “inaceptables” las declaraciones de los ministros marroquíes.
Sin embargo, estos medios han omitido aspectos fundamentales del discurso de Sánchez, como la convocatoria al encargado de negocios de la Embajada de Marruecos en España para protestar formalmente por dichas declaraciones o el anuncio de una próxima visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla, que la prensa marroquí ya ha advertido que podría tener “consecuencias”.
Escalada nacionalista en vísperas electorales
El ambiente político en Marruecos se ha tensado aún más a medida que se acercan las elecciones legislativas del 23 de septiembre. La clase política local, incluidos varios ministros, ha intensificado las reclamaciones sobre la “liberación” de Ceuta y Melilla. Entre ellos destacan:
- Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia, quien defendió la apertura de negociaciones para la devolución de las ciudades.
- Ahmed Toufiq, ministro de Asuntos Islámicos, quien rememoró la historia de Ceuta durante una festividad real.
- Nizar Baraka, ministro de Equipamiento y Agua, que en un mitin electoral aseguró que “no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional”.
Esta oleada de declaraciones responde, según analistas y voces de la oposición en el exilio, a la necesidad de desviar la atención de los problemas socioeconómicos internos y del elevado coste humano de la reciente crisis migratoria.
La cobertura mediática: entre la victimización y la agitación
La prensa cercana al poder marroquí ha tejido una narrativa de victimización nacionalista para cohesionar a la opinión pública. Le360, por ejemplo, publicó un reportaje que reunía el rasgado de la bandera marroquí en Madrid, la muerte de un menor en un centro de acogida y el homicidio de un joven en Ceuta, presentando estos hechos como ataques a la dignidad nacional.
A esta estrategia mediática se suman artículos de opinión y viñetas satíricas que buscan reforzar la imagen de injusticia y agravio. Uno de los dibujos más compartidos ilustra a niños marroquíes retenidos por la Guardia Civil frente a un autobús escolar vacío, una imagen destinada a impactar y movilizar emocionalmente a la población.
La indignación también se ha trasladado a las redes sociales, donde circulan vídeos y testimonios sobre el trato a los migrantes y se multiplican las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla.
Diferencias en los datos y drama humanitario
El contraste entre los datos oficiales marroquíes y las estimaciones de organizaciones independientes revela el esfuerzo del régimen por minimizar la magnitud de la tragedia. Mientras que el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH) reconoce solo 14 fallecidos, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) eleva la cifra a al menos 141 víctimas, y las autoridades españolas contabilizan 82 muertes.
A la brecha en el recuento de víctimas se suma la negativa de las autoridades marroquíes a repatriar los cuerpos de los fallecidos. Periodistas y activistas han constatado que numerosos migrantes marroquíes han sido enterrados en el cementerio islámico de Sidi Embarek, en Ceuta, después de que Rabat negara los permisos de traslado a sus familias.
Casos como el de Said Flisat, padre de un joven ahogado frente a las costas ceutíes, reflejan el dolor de quienes no pueden dar sepultura a sus seres queridos en su tierra natal. Según portavoces de la AMDH, decenas de familias en Tetuán y Fnideq se enfrentan a la misma situación.
Estrategia dual de Marruecos ante la crisis
La respuesta marroquí a la comparecencia de Pedro Sánchez pone de manifiesto una estrategia dual: hacia el exterior, se valora cualquier gesto de contención del Gobierno español como un respaldo a la alianza estratégica y al plan de autonomía del Sáhara Occidental, mientras se silencian las protestas diplomáticas y los límites impuestos por España. En el ámbito interno, se permite y se alienta la retórica nacionalista e irredentista sobre Ceuta y Melilla, como herramienta para cohesionar al electorado en un momento clave y desviar la atención del elevado coste humano de la presión fronteriza.
A medida que se aproximan las elecciones legislativas en Marruecos, la instrumentalización mediática y política del nacionalismo parece servir de cortina de humo frente a una crisis migratoria que ha dejado un saldo trágico y cuya gestión ha sido fuertemente cuestionada tanto a nivel nacional como internacional.
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