La cuestión palestina, ausente en los programas de los principales partidos judíos en las elecciones israelíes
El próximo 27 de octubre, Israel se prepara para celebrar sus vigésimo sextas elecciones a la Knéset, en un contexto marcado por las secuelas de los ataques del 7 de octubre de Hamás. A pesar de que Palestina es la principal afectada por las políticas que se deciden en estos comicios, la cuestión palestina prácticamente no figura en las propuestas de los partidos de mayoría judía, siendo relegada a un plano secundario frente al debate dominante sobre la seguridad del Estado israelí.
- La cuestión palestina, ausente en los programas de los principales partidos judíos en las elecciones israelíes
- Seguridad nacional como eje central
- Negación y promoción de la anexión
- La derecha y la extrema derecha: expansión y exclusión
- Modelos de control y propuestas alternativas
- El espacio de la derecha moderada y la centroizquierda
- El papel marginal de los partidos religiosos no sionistas
- Perspectivas y consecuencias
Seguridad nacional como eje central
Tras los sangrientos acontecimientos del 7-O, la seguridad nacional se ha convertido en el tema central de la campaña electoral. Los principales partidos judíos articulan sus programas en torno a la desmilitarización de Hamás, la libertad de acción militar de Israel y el control sobre los territorios palestinos. Por su parte, la oposición sionista también aboga por fortalecer las instituciones democráticas, aludiendo a un deterioro institucional tras años de gobiernos de derecha y extrema derecha liderados por Benjamín Netanyahu.
La autodeterminación palestina, la retirada de los territorios ocupados y el regreso de los refugiados, ejes históricos del conflicto, apenas aparecen en el debate público ni en los programas de la mayoría de los partidos judíos, con la excepción de los partidos árabes Ra’am y la Lista Conjunta. Incluso entre la centroizquierda israelí, aunque existe cierta disposición a frenar la anexión de Cisjordania y dialogar con la Autoridad Palestina, estas propuestas no ocupan un lugar destacado.
Negación y promoción de la anexión
Buena parte de las formaciones de mayoría judía no solo omiten la cuestión palestina, sino que promueven activamente la violencia de los colonos, defienden la soberanía israelí sobre Cisjordania y rechazan cualquier posibilidad de un Estado palestino. Este enfoque genera escepticismo entre la población árabe, que observa las elecciones con la esperanza, aunque limitada, de que un cambio de gobierno pueda abrir alguna puerta al diálogo.
Sin embargo, incluso en el supuesto de una victoria de la oposición, encabezada por Yashar!, no se prevé un giro significativo hacia el reconocimiento de Palestina o la concesión de derechos básicos a su población. La mayoría de los partidos israelíes mantienen posiciones que desafían las resoluciones de Naciones Unidas sobre los territorios ocupados y los asentamientos, ignorando décadas de derecho internacional.
La derecha y la extrema derecha: expansión y exclusión
El bloque de la derecha y la extrema derecha, que incluye a partidos como Otzma Yehudit, Sionismo Religioso, Amcha Yisrael y Zehut, es rotundamente opuesto a cualquier forma de Estado palestino. Estos grupos impulsan la expansión de los asentamientos y abogan por la anexión total de Cisjordania y Gaza, justificando incluso la expulsión de la población palestina bajo el eufemismo de “emigración voluntaria”.
- Otzma Yehudit y Amcha Yisrael: proponen la expulsión de palestinos y niegan legitimidad a cualquier interlocutor palestino.
- Sionismo Religioso y Zehut: promueven la anexión y rechazan cualquier concesión, considerando que toda la Palestina histórica pertenece exclusivamente al pueblo judío.
En la última legislatura, estos partidos han tenido un peso decisivo en el gobierno de coalición, impulsando leyes como la reforma penal que permite la pena de muerte únicamente para palestinos y oponiéndose a la entrada de ayuda humanitaria en Gaza.
Modelos de control y propuestas alternativas
El partido Likud, liderado por Netanyahu, y el ultraortodoxo Shas, comparten la oposición a la creación de un Estado palestino y apuestan por la multiplicación de asentamientos y el férreo control militar sobre Gaza. Durante la última legislatura, los asentamientos ilegales en Cisjordania se han incrementado notablemente, según datos de la organización israelí Peace Now.
Yisrael Beytenu, el partido de Avigdor Lieberman, ha evolucionado de una propuesta de intercambio de territorios y población hacia una fórmula que implica la anexión de la zona C de Cisjordania y la entrega administrativa de las zonas A y B a Jordania, sin contemplar ni la autodeterminación palestina ni el retorno de los refugiados.
El espacio de la derecha moderada y la centroizquierda
En la autodenominada derecha moderada, representada por Beyachad y Yashar!, las posiciones son igualmente contrarias a la solución de dos Estados, aunque rechazan el expansionismo de los sectores más radicales. Defienden el mantenimiento de los asentamientos en la zona C y la limitación de la violencia de los colonos, aunque desde una perspectiva principalmente legalista o para preservar la mayoría demográfica judía en el territorio.
Por su parte, Los Demócratas, el principal partido de centroizquierda resultado de la fusión entre el antiguo Partido Laborista y Meretz, mantienen una postura algo más flexible. Se oponen a la anexión de Cisjordania y a la violencia de los colonos, y abogan por fortalecer la diplomacia con países árabes y estabilizar a la Autoridad Palestina. Sin embargo, su programa electoral no menciona explícitamente la separación entre israelíes y palestinos ni propone soluciones concretas sobre el futuro de Palestina, manteniendo como prioridad la seguridad nacional.
El papel marginal de los partidos religiosos no sionistas
Judaísmo Unido de la Torá (UTJ), partido ultraortodoxo no sionista, carece de una posición definida sobre la cuestión palestina, centrando su interés en los asentamientos ultraortodoxos sin la carga ideológica mesiánica de otros partidos religiosos.
Perspectivas y consecuencias
La ausencia de propuestas significativas sobre Palestina en los programas de los principales partidos judíos refleja el arraigo de la seguridad nacional como prioridad política, relegando los derechos y aspiraciones de la población palestina. Esta tendencia se traduce en un creciente desencanto tanto entre la sociedad palestina como en sectores de la comunidad internacional, que ven alejarse una solución negociada al conflicto.
En definitiva, las elecciones israelíes de 2026 se celebran bajo la sombra del conflicto no resuelto con Palestina, con la mayoría de las fuerzas políticas judías centradas en el control y la seguridad, y con escasas perspectivas de avance hacia una solución que contemple la autodeterminación y los derechos fundamentales del pueblo palestino.
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