Israel levanta una barrera de arena en Gaza y agrava la crisis de los desplazados

Lectura de 7 min

Israel erige una inmensa barrera al sur de Gaza, restringiendo la vida de miles de desplazados

Israel ha comenzado la construcción de una gigantesca barrera de arena en el sur de la Franja de Gaza, una acción que está transformando radicalmente la vida de los gazatíes desplazados en la zona. Esta división, que alcanza entre 10 y 15 metros de altura, se extiende de este a oeste y afecta directamente a quienes residen en tiendas próximas a la estructura, exponiéndolos a los peligros de los disparos de las fuerzas israelíes.

Un enclave fragmentado y bajo constante amenaza

La nueva barrera, observada y documentada por testigos locales, recorre la zona de Mawasi, desde la costa hacia el interior, en paralelo a la llamada “línea amarilla”, donde se ubican las tropas israelíes. Hasta el momento, no se conoce la extensión total de la obra ni los planes detallados de Israel respecto a esta barrera, ya que el ejército ha evitado dar información concreta por “motivos de seguridad operativa”.

En la actualidad, Israel controla aproximadamente el 70% de la Franja de Gaza, incrementando su presencia desde el 53% ocupado tras el alto el fuego acordado con Hamás en octubre de 2025. La zona de Rafah —frontera sur con Egipto y este con Israel— concentra la mayor parte de esta ocupación. Allí, las fuerzas israelíes han demolido edificaciones mediante bombardeos y maquinaria pesada, dejando extensas áreas completamente arrasadas.

Condiciones críticas para los desplazados

La construcción de la barrera comenzó hace aproximadamente diez días cerca del campamento de desplazados Bir 19, en Mawasi, al norte de Rafah. Hasan Al Sufi, responsable del campamento, relató que la llegada repentina de excavadoras y maquinarias marcó el inicio de una semana especialmente violenta, con evacuaciones diarias de heridos debido a los disparos de tanques apostados junto a la obra.

- Advertisement -

“Era una zona tranquila, donde la gente jugaba al fútbol”, recuerda Al Sufi. Sin embargo, desde el inicio de la construcción, la vida se ha visto completamente paralizada. Los disparos, que los residentes describen como indiscriminados, han generado un clima de temor permanente. Nawfal Al Ajras, otro testigo local, confirma la magnitud de la barrera y la sensación de asedio: “La vida se ha paralizado por los disparos”.

Violencia y escasez, amenazas diarias

A escasos 700 metros, en el campamento Al Baj III, la situación es similar. Durante las tres semanas de trabajo en la barrera, los tanques que protegían la maquinaria abrieron fuego en varias ocasiones, alcanzando incluso a menores. Moataz, un niño de nueve años, murió por un disparo mientras se encontraba en su tienda junto a su madre. Los disparos también destruyeron depósitos de agua, esenciales para cientos de desplazados, y han impedido la llegada de trabajadores humanitarios por la inseguridad.

Mahmud al Maghari, tío de Moataz, mostró los daños que sufrió la tienda familiar tras el ataque. Según los testimonios, los disparos eran frecuentes y obligaban a las familias a abandonar temporalmente sus refugios. “Cada día hay niños heridos en el campamento. Los disparos llegan incluso cuando estamos sentados”, relata Al Maghari.

La situación se agrava por la interrupción de la ayuda humanitaria. Ghassan al Yilat, jefe del campamento, indicó que el suministro de agua potable de UNICEF lleva casi una semana sin llegar, lo que obliga a los desplazados a consumir agua salada, con los riesgos sanitarios que ello implica.

Desesperación y aislamiento

En medio de este contexto, las familias intentan protegerse como pueden. Amal Mahmud Abu Hilal instaló una barrera de sacos de arena dentro de su tienda para minimizar el riesgo de ser alcanzados por los disparos. Sin embargo, vivir bajo la amenaza constante limita incluso las actividades más básicas. “No podemos movernos ni salir a buscar agua porque podemos resultar heridos”, lamenta Abu Hilal. Su hijo Ahmad, de unos 10 años, fue alcanzado en la pierna mientras permanecía dentro de la tienda.

- Advertisement -

“Estamos acorralados. Vivimos en el 30% de Gaza que queda para los palestinos, con una alta densidad de población y múltiples problemas derivados de ello. Las organizaciones humanitarias ya no se atreven a venir, y no llegan ni alimentos ni ayudas”, denuncia Abu Hilal, reflejando la desesperación generalizada entre los desplazados.

Justificación y secretismo militar

El ejército israelí sostiene que la barrera tiene como objetivo prevenir “infiltraciones y actividades hostiles”, así como proteger a sus tropas y a las comunidades israelíes cercanas. Sin embargo, la falta de información sobre la extensión y el propósito final de la estructura incrementa la incertidumbre y el temor entre la población palestina del sur de Gaza.

  • La barrera alcanza entre 10 y 15 metros de altura y sigue creciendo.
  • Los desplazados viven bajo amenaza de disparos y con recursos extremadamente limitados.
  • La ayuda humanitaria y los suministros escasean, empeorando la crisis humanitaria.

La nueva barrera física impuesta por Israel profundiza la fragmentación territorial y humanitaria de Gaza, afectando gravemente a quienes ya han sido desplazados por el conflicto y limitando aún más sus posibilidades de supervivencia y movilidad.

- Advertisement -

Nota:

Los contenidos publicados en este sitio han sido generados y/o reelaborados mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.

elpuebloinforma.com declina toda responsabilidad, directa o indirecta, por eventuales errores, inexactitudes, omisiones u otras irregularidades presentes en los textos.

El usuario reconoce que dichos contenidos tienen exclusivamente fines informativos y no pueden sustituir en ningún caso fuentes oficiales ni asesoramientos profesionales.

Compartir este artículo
No hay comentarios