Las aplicaciones con las que el ICE localiza y detiene a personas migrantes
En los últimos meses, la presencia y el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) han alcanzado una nueva dimensión, no solo en las calles, sino también en el ámbito digital. El uso de tecnología avanzada y herramientas de inteligencia artificial ha convertido a Estados Unidos en un laboratorio de vigilancia masiva, especialmente en ciudades como Mineápolis, epicentro reciente de redadas y detenciones.
- Las aplicaciones con las que el ICE localiza y detiene a personas migrantes
- El avance de la vigilancia tecnológica
- ELITE: inteligencia artificial al servicio de la deportación
- Palantir: de los conflictos internacionales a la vigilancia interna
- Herramientas de vigilancia en redes sociales y control de dispositivos
- Reconocimiento facial y vigilancia en protestas
- Implicaciones sociales y éticas
El avance de la vigilancia tecnológica
Las operaciones del ICE han trascendido el ámbito tradicional de las redadas físicas y se apoyan cada vez más en sistemas digitales para la identificación, localización y detención de personas migrantes. Además, estas tecnologías se utilizan para identificar ciudadanos estadounidenses que participan en protestas o manifestaciones, ampliando el alcance de la vigilancia estatal.
ELITE: inteligencia artificial al servicio de la deportación
Entre las herramientas más destacadas se encuentra ELITE, una plataforma desarrollada por la tecnológica Palantir, que permite a los agentes del ICE rastrear y localizar posibles objetivos migratorios. ELITE utiliza información proveniente del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), y a través de un algoritmo avanzado, identifica áreas geográficas con mayor probabilidad de encontrar personas susceptibles de ser detenidas.
Según la organización Electronic Frontier Foundation, los agentes reciben datos precisos, como porcentajes de probabilidades de hallar migrantes en edificios específicos o ubicaciones concretas. ELITE funciona como un mapa interactivo, integrando múltiples fuentes de información y facilitando la labor de los agentes directamente sobre el terreno.
Palantir: de los conflictos internacionales a la vigilancia interna
La colaboración entre Palantir y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se formalizó en abril de 2025 con un contrato de aproximadamente 30.000 millones de dólares destinado a crear un sistema de inteligencia artificial enfocado en acelerar la identificación y deportación de migrantes. El primer prototipo se entregó en septiembre del mismo año.
Palantir, propiedad del influyente empresario Peter Thiel, ha destacado por su participación en proyectos de defensa y seguridad internacional. Su tecnología ha sido utilizada en la guerra de Ucrania y en operaciones militares en Gaza, donde organizaciones de derechos humanos han denunciado su posible complicidad en crímenes de guerra. Ahora, ese conocimiento y experiencia se están aplicando en territorio estadounidense contra la población migrante.
Herramientas de vigilancia en redes sociales y control de dispositivos
El ICE no se limita al sistema ELITE. En septiembre de 2025, el DHS destinó cerca de 10.000 millones de dólares a la adquisición de al menos tres herramientas de vigilancia adicionales, enfocadas en la monitorización de redes sociales y el acceso remoto a dispositivos móviles.
- Paragon: Esta empresa israelí ha provisto tecnología capaz de tomar el control de teléfonos móviles o intervenirlos de manera remota, permitiendo leer mensajes y rastrear ubicaciones de personas objetivo.
- Penlink: Dos de las herramientas adquiridas pertenecen a esta empresa estadounidense y se especializan en la extracción de datos de redes sociales e intermediarios de datos para elaborar dosieres detallados sobre cualquier usuario de estas plataformas.
Reconocimiento facial y vigilancia en protestas
La vigilancia tecnológica no se limita al rastreo de migrantes. En Mineápolis, al menos siete residentes han denunciado que agentes del ICE les informaron sobre el uso de reconocimiento facial durante protestas y manifestaciones. En varias ocasiones, estos hechos han sido registrados en vídeo y difundidos a través de redes sociales, lo que ha generado preocupación entre activistas y defensores de derechos civiles.
Implicaciones sociales y éticas
El uso creciente de inteligencia artificial, reconocimiento facial y vigilancia digital por parte de las autoridades migratorias plantea serias interrogantes sobre la protección de los derechos humanos y la privacidad tanto de migrantes como de ciudadanos estadounidenses. Organizaciones de la sociedad civil continúan alertando sobre los peligros de la normalización de estas prácticas y su posible expansión a otros ámbitos de la vida pública.
Mientras la tecnología avanza, el debate sobre el equilibrio entre seguridad y derechos fundamentales se intensifica en Estados Unidos, con Mineápolis como uno de los principales escenarios de esta nueva era de vigilancia estatal.
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