Hospital Nasser: símbolo de esperanza y resistencia en el alto el fuego de Gaza

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La realidad de operar en Gaza durante el alto el fuego: resiliencia ante la adversidad

El único hospital público de gran capacidad aún en pie en la Franja de Gaza se ha convertido en símbolo de resistencia y esperanza en medio de la devastación provocada por más de dos años de conflicto armado. El Hospital Nasser, ubicado en Jan Yunis, al sur de Gaza, es actualmente el principal refugio sanitario para una población marcada por la escasez, la precariedad y la incertidumbre. Esta es la experiencia de una cirujana española que, durante tres semanas, formó parte del equipo quirúrgico de este centro en condiciones extremas.

Un sistema sanitario devastado

La infraestructura sanitaria de Gaza ha sido víctima de una destrucción sistemática. “Una destrucción tan minuciosa que no es concebible”, describe Ainhoa Maetsu, cirujana del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, quien trabajó en el Hospital Nasser entre el 19 de febrero y el 9 de marzo de 2026. Tras el asedio indiscriminado, Nasser se mantiene como la única alternativa hospitalaria pública de referencia, con múltiples zonas inutilizadas y recursos muy limitados.

La labor de Maetsu consistió en apoyar al equipo quirúrgico local, contribuyendo tanto en el aspecto médico como en el psicológico. “No necesitaban formación, solo descanso y alivio tras años de atender a personas destrozadas”, señala. El alto el fuego no ha significado la paz: las bombas continúan cayendo esporádicamente y los sanitarios siguen enfrentando una situación límite.

Recomponer el día a día entre la escasez

Con la reducción de la intensidad de los bombardeos, el hospital intenta retomar las intervenciones quirúrgicas pendientes, principalmente oncológicas, que habían quedado suspendidas. Sin embargo, la escasez de materiales y medicamentos obstaculiza la atención médica básica. Incluso las ambulancias, desprovistas de personal sanitario, dependen ahora de voluntarios que se movilizan tras cada explosión en busca de supervivientes.

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El personal sanitario trabaja en condiciones extremas, con sueldos que, en el mejor de los casos, se pagan cada dos o tres meses y con importantes recortes. Muchos médicos y enfermeros complementan sus ingresos colaborando con organizaciones como Médicos Sin Fronteras o UNICEF.

Jóvenes profesionales y la esperanza de reconstrucción

A pesar de todo, el Hospital Nasser cuenta con un equipo quirúrgico dinámico y una notable presencia de estudiantes de medicina con gran vocación. Tras la firma del armisticio en octubre del año anterior, el Ministerio de Sanidad de Gaza inició un plan de reconstrucción sanitaria con el objetivo de recuperar y mejorar la situación previa al conflicto.

El centro dispone del único tomógrafo axial computarizado (TAC) de toda la Franja, herramienta clave para el diagnóstico médico. Sin embargo, otros equipos esenciales como una resonancia magnética permanecen bloqueados en la frontera debido a restricciones impuestas por Israel, dificultando aún más la labor médica.

Restricciones y destrucción de material médico

La entrada de cualquier material a Gaza debe ser aprobada por el Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), organismo israelí que controla rigurosamente los suministros bajo la justificación de evitar el “doble uso” militar. Esto afecta desde generadores eléctricos y purificadores de agua hasta instrumentos quirúrgicos básicos como las grapadoras. En su ausencia, los médicos recurren a técnicas tradicionales, reutilizando materiales hasta el agotamiento de las reservas.

  • Purificadores de agua
  • Generadores eléctricos
  • Combustible
  • Mallas para hernias
  • Grapadoras quirúrgicas

El asedio militar ha destrozado buena parte del material médico. Durante el ataque a Jan Yunis en agosto de 2025, equipos y personal sanitario fueron objetivos directos, lo que ha dificultado aún más la ya de por sí frágil atención médica.

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Crisis humanitaria y acceso restringido a la ayuda

Desde el inicio del alto el fuego el 10 de octubre, solo el 1,6% de los suministros que entran en Gaza son artículos médicos, según UNICEF. La entrada diaria de camiones con ayuda humanitaria está muy por debajo de las necesidades reales y ha disminuido en los últimos meses, agravando la situación hospitalaria.

En abril, el director del Hospital Nasser alertó públicamente sobre el riesgo de interrupción de los servicios debido a la falta de combustible, esencial para el funcionamiento de los generadores eléctricos.

Impacto del conflicto regional y cierres fronterizos

El conflicto regional tiene consecuencias directas sobre la vida en Gaza. Tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos a Irán el pasado febrero, las fronteras permanecieron cerradas durante dos días, cortando el flujo de ayuda humanitaria y generando pánico ante el recuerdo de la hambruna sufrida en etapas anteriores del conflicto.

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El cierre temporal del paso de Karem Shalom, punto clave para la entrada de suministros y la salida de personal humanitario, retrasó las salidas previstas, afectando tanto a los voluntarios internacionales como a la población local.

Violaciones del alto el fuego y emergencia sanitaria continua

El alto el fuego vigente desde hace seis meses es, en la práctica, frágil y violado de forma sistemática. Se han registrado unas 2.400 violaciones desde la firma del armisticio, que no contó con la participación palestina en las negociaciones. Cada semana, el Hospital Nasser atiende entre dos y tres incidentes graves con múltiples víctimas, cifra que en otros contextos supondría el colapso hospitalario. Sin embargo, en Gaza, se afrontan como parte de la rutina diaria.

Maetsu relata la llegada de una niña con los restos de su padre tras un ataque con dron, una de las muchas historias que ilustran la brutalidad del conflicto y la vulnerabilidad de la población civil, especialmente de los menores.

Datos de víctimas y atención médica

  • En los primeros seis meses del armisticio, han muerto 809 gazatíes, de los que cerca de 200 eran menores, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.
  • Médicos Sin Fronteras ha realizado más de 40.000 curas y tratado más de 15.000 casos de trauma en hospitales y puestos médicos de campaña.

La situación humanitaria y sanitaria en Gaza sigue siendo extremadamente crítica. A pesar del alto el fuego, la falta de recursos, la destrucción de infraestructuras y la violencia recurrente dificultan cualquier intento de normalización.

Conclusión

La experiencia de los profesionales sanitarios en Gaza evidencia una resiliencia extraordinaria y un compromiso inquebrantable con la vida. A pesar de las condiciones adversas, la comunidad médica y la población civil continúan luchando por reconstruir un sistema sanitario devastado, mientras el mundo observa la difícil recuperación de una región marcada por el sufrimiento y la esperanza.

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