El Govern y ERC ultiman un acuerdo para aprobar los presupuestos catalanes
El Govern de Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) están a punto de cerrar un pacto que permitirá la aprobación de los presupuestos catalanes, tras más de tres años sin contar con nuevas cuentas públicas. Los últimos escollos, centrados en la línea orbital ferroviaria y la creación de una sociedad mercantil de inversiones, han sido abordados satisfactoriamente, allanando el camino para un acuerdo inminente.
Un acuerdo tras meses de negociaciones
Después de que el pasado marzo el Govern retirara su proyecto de presupuestos para evitar una previsible derrota en el Parlament, las negociaciones con ERC se intensificaron. Tanto fuentes republicanas como del Partido de los Socialistas de Catalunya (PSC), formación que lidera el ejecutivo catalán, confirman que solo restan detalles menores antes de que el acuerdo sea ratificado por los órganos internos de ambos partidos. La presentación oficial está prevista para principios de la próxima semana.
El calendario contempla que el lunes se cierren los últimos flecos y, el martes, se anuncie públicamente el acuerdo. Además, el miércoles se celebraría una comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat para ratificar los puntos que requieren la aprobación del Gobierno central. De mantenerse el ritmo, el viernes siguiente el Govern celebraría un consejo ejecutivo extraordinario para aprobar definitivamente las cuentas.
Tramitación y aprobación parlamentaria
La aprobación de los presupuestos permitiría iniciar su tramitación en el Parlament, con la expectativa de que queden aprobados entre finales de junio y principios de julio, antes del cierre del periodo de sesiones el 31 de julio. De confirmarse este escenario, serían los primeros presupuestos desde 2023 y solo los quintos en la última década.
Elementos clave para el acuerdo
El proceso de negociación ha requerido concesiones y nuevos planteamientos. La retirada de la exigencia de traspaso de la gestión y recaudación del IRPF —una demanda histórica de ERC, rechazada por el Gobierno central— permitió reabrir el diálogo. Finalmente, el impulso a la línea orbital ferroviaria y la creación de una sociedad mercantil para ejecutar las inversiones estatales en Catalunya han sido determinantes para que ERC respalde el pacto.
- Línea orbital ferroviaria: Se trata de un proyecto de infraestructura para conectar Mataró y Vilanova i la Geltrú a través de municipios como Granollers, Sabadell, Terrassa, Martorell y Vilafranca del Penedès. Su ejecución, valorada en unos 5.000 millones de euros y financiada en gran parte por el Estado, busca equilibrar territorialmente Catalunya y transformar el modelo radial actual en una red más cohesionada.
- Sociedad mercantil de inversiones: Esta entidad, alternativa al consorcio de inversiones rechazado en el Congreso, permitirá agilizar la ejecución de inversiones estatales en Catalunya. Contará con participación mayoritaria del Estado y de la Generalitat, y busca cumplir uno de los puntos clave del pacto de investidura entre PSC y ERC.
Compromisos en servicios públicos y lengua catalana
El acuerdo presupuestario incluirá también mejoras significativas en servicios públicos, especialmente en educación y sanidad, sectores actualmente en conflicto y con movilizaciones en marcha. Asimismo, se prevé el refuerzo del modelo de inmersión lingüística en catalán, tanto en el ámbito escolar como en el laboral y las redes sociales, a la espera de la resolución del Tribunal Constitucional sobre esta cuestión.
Avances en soberanía y gobernanza
En materia de autogobierno, el pacto contempla el fortalecimiento de la Agencia Tributaria de Catalunya, un paso previo para futuras competencias en recaudación impositiva. Se prevé también avanzar en la creación de la Autoridad Aeroportuaria de Catalunya, lo que permitiría la participación del Govern en la gestión de infraestructuras clave como el aeropuerto del Prat, aunque este punto encuentra la oposición de Aena.
Un ciclo político clave para Catalunya
La aprobación de los presupuestos pondría fin al periodo más largo sin nuevas cuentas desde la recuperación de la democracia en Catalunya, reforzando la estabilidad institucional y la colaboración entre el PSC, ERC y los Comuns. Además, permitiría al presidente Salvador Illa encarar con mayor solvencia las crecientes demandas sociales y las protestas de empleados públicos en sectores tan esenciales como la sanidad y la educación.
Con el horizonte despejado, Catalunya se prepara para abrir una nueva etapa política marcada por acuerdos estratégicos y el fortalecimiento de su autonomía en inversiones y gobernanza.
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