Los fondos de inversión transforman el campo español: compran las mejores tierras, suben los precios y ponen en jaque al modelo agrícola tradicional
En los últimos años, el paisaje agrícola de España y Portugal ha experimentado una transformación profunda impulsada por la llegada masiva de fondos de inversión. El capital destinado a cultivos hiperintensivos como almendro, pistacho y olivo ha crecido un 50% solo en el último año, generando un efecto dominó sobre los precios de la tierra y la estructura tradicional del sector agrario.
- Los fondos de inversión transforman el campo español: compran las mejores tierras, suben los precios y ponen en jaque al modelo agrícola tradicional
- El auge de la inversión en el campo
- Una rentabilidad irresistible
- Impacto en el mercado de tierras y precios
- El modelo californiano y la mecanización
- Expansión internacional y apertura del mercado chino
- Los grandes apellidos del agronegocio
- Preocupaciones y críticas del sector agrario
- El campo como valor refugio y nuevos inversores
- El futuro del campo: incertidumbre y nuevos desafíos
- Conclusión
El auge de la inversión en el campo
La inversión institucional en la agricultura industrializada alcanzó los 1.200 millones de euros en 2025, según datos de la consultora CBRE, lo que supone un aumento del 50% respecto al año anterior. Este fenómeno se refleja en la compra y arrendamiento de grandes extensiones de terreno, especialmente en zonas de regadío con precios aún relativamente bajos.
En enclaves como Ejea de los Caballeros (Zaragoza), empresas como Prunus Nuts SL—vinculada al fondo británico Cibus Capital—han adquirido y plantado cientos de hectáreas de almendros y pistachos en explotaciones superintensivas. Estas operaciones se caracterizan por contratos de arrendamiento extremadamente largos, de hasta 30 años, y precios de compra que superan ampliamente el valor de mercado.
Una rentabilidad irresistible
El atractivo de la agricultura para los fondos de inversión se basa en una rentabilidad media del 10% al 12%, aunque algunos fondos han alcanzado hasta el 20% gracias al aumento de los precios de productos como el aceite de oliva y la almendra. Prunus Nuts no es un caso aislado: gestoras como Lizard Agro (familia Entrecanales), Innoliva (vinculada a los Del Pino), Azora Capital, JB Capital (familia Botín), Ocean Almond (familia Matutes) y Atitlán (relacionada con Juan Roig, propietario de Mercadona) han desembarcado con fuerza en el negocio agrícola.
Impacto en el mercado de tierras y precios
El creciente apetito inversor se traduce en un aumento considerable del valor de las tierras agrícolas. Entre 2020 y 2024, el precio medio de la hectárea para uso agrario pasó de 9.000 a 10.248 euros, con subidas superiores al 10% en regiones como Cáceres, Aragón y Cádiz. Las tierras aptas para almendro, en particular, han alcanzado precios de hasta 35.000 euros por hectárea.
En la última década, 1,4 millones de fincas rústicas han cambiado de manos en España, muchas de ellas adquiridas por grandes propietarios, empresas y fondos de inversión. Esta tendencia incrementa la dificultad de acceso a la tierra para los pequeños agricultores y los jóvenes que desean incorporarse al sector.
El modelo californiano y la mecanización
Los nuevos inversores aplican modelos de cultivo superintensivo, inspirados en la agricultura californiana. Esto implica plantar hasta 2.000 árboles por hectárea y mecanizar completamente la recolección, lo que incrementa los rendimientos hasta diez veces respecto a las explotaciones tradicionales y reduce la necesidad de mano de obra local.
La superficie destinada a frutos secos ha crecido en 300.000 hectáreas en España entre 2013 y 2023. España ya es el tercer productor mundial de almendra y el cuarto de pistacho, con un 86% de la producción europea de este último fruto seco.
Expansión internacional y apertura del mercado chino
El sector confía en el potencial de exportación, especialmente tras la apertura del mercado chino a la almendra española en 2023. Se espera que para 2032 se exporten 90.000 toneladas adicionales a China, aunque el proceso de homologación y control fitosanitario es lento y restrictivo.
Los grandes apellidos del agronegocio
- Familia Entrecanales (Acciona) a través de Lizard Agro y Almond Plus.
- Hermanos Del Pino (Ferrovial) con participación en Innoliva.
- Familia Botín mediante Azora Capital y JB Capital.
- Familia Matutes con Ocean Almond SL.
- Roberto Centeno (Atitlán), yerno de Juan Roig (Mercadona).
- Colaboraciones de grandes bancos como Santander con empresas agrícolas e industriales.
Preocupaciones y críticas del sector agrario
Las organizaciones agrarias advierten que la entrada masiva de fondos y grandes empresas supone una amenaza real para la continuidad del modelo agrícola tradicional y familiar. Enrique Arceiz, de la Unión de Pequeños Agricultores en Aragón, señala que los fondos concentran la propiedad de las mejores tierras, dificultando la competencia y el acceso al crédito para los pequeños productores. Además, la mecanización reduce el empleo local y desincentiva el relevo generacional: solo el 9% de los titulares de explotaciones tiene menos de 41 años, mientras que el 41% supera los 65.
La tendencia a la concentración de la tierra y la imposición de precios bajos por parte de las grandes empresas y fondos provoca el vaciamiento rural y la desaparición de explotaciones familiares. En Aragón, por ejemplo, se pierde un agricultor al día y las solicitudes de ayudas de la PAC han caído un 30% en los últimos siete años.
El campo como valor refugio y nuevos inversores
La tierra agrícola se percibe ahora como un valor refugio frente a la volatilidad de otros sectores, llamando la atención incluso de futbolistas y entidades religiosas. El jugador Fausto Tienza ha creado Faenza Capital SL, dedicada al cultivo intensivo de pistacho con promesas de rentabilidades muy elevadas. Incluso la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormona) planea invertir 800 millones de euros en tierras agrícolas en la península ibérica.
El futuro del campo: incertidumbre y nuevos desafíos
El modelo de explotación superintensiva exige cada vez más agua y fertilizantes, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de los suelos y los recursos hídricos. Además, los fondos buscan ingresos adicionales a través de la venta de derechos de emisión de CO2 y se posicionan estratégicamente en comunidades de regantes.
El riesgo es que, si estos inversores deciden retirarse, el campo podría quedar marcado por la degradación del suelo y la falta de tejido productivo local. El proceso ha sido calificado como «uberización» o «colonización» de las tierras agrícolas, donde los agricultores tradicionales corren el riesgo de convertirse en asalariados de grandes corporaciones, como ya ocurre en sectores como la uva de mesa en Murcia, controlada en un 85% por tres grandes empresas respaldadas por fondos.
Conclusión
La llegada de fondos de inversión al campo español está reconfigurando en profundidad el modelo agrícola nacional. Si bien aporta capital y modernización, también supone una amenaza para la agricultura familiar, el empleo rural y el equilibrio territorial. El reto para los próximos años será encontrar fórmulas que permitan compatibilizar la rentabilidad y la innovación con la sostenibilidad y la cohesión social en las zonas rurales.
Nota:
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