Europa revive el servicio militar obligatorio, pero España mantiene su excepción

Lectura de 8 min

El regreso de la ‘mili’ en Europa: razones, contextos y la excepción española

Durante las últimas semanas, varios países europeos han anunciado planes para recuperar o reforzar el servicio militar, ya sea bajo la modalidad voluntaria u obligatoria. Francia, bajo el liderazgo de Emmanuel Macron, ha sido la última en sumarse a una tendencia que ya marcaban Alemania, Bélgica, Noruega o Suecia. Sin embargo, en España, la posibilidad de reinstaurar la ‘mili’ ni siquiera se discute. ¿Por qué este contraste? ¿Qué factores explican el resurgimiento del servicio militar en el continente y la resistencia española?

Una Europa en clave militarista

El contexto internacional, marcado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas, ha reavivado en Europa la preocupación por la defensa y la seguridad. Países como Dinamarca han mantenido históricamente el servicio militar obligatorio, mientras que Noruega y Suecia lo han reintroducido o reformado en la última década, estableciendo sistemas selectivos donde los jóvenes deben responder a cuestionarios sobre sus capacidades e intereses antes de cumplir la mayoría de edad. Si no se cubren las plazas previstas, la llamada puede convertirse en obligatoria.

Países Bajos inició el año pasado la remuneración de la instrucción militar, y los Estados bálticos debaten la ampliación del reclutamiento a mujeres. Bélgica, por su parte, ha enviado recientemente cartas a jóvenes que alcanzarán la mayoría de edad, invitándolos a integrarse en un servicio militar voluntario. Alemania planea duplicar su reserva activa en los próximos años y no descarta volver a la obligatoriedad si la vía voluntaria resulta insuficiente.

Francia ha anunciado un modelo inspirado en el sistema noruego, con una remuneración cercana a los mil euros mensuales para quienes participen en el nuevo servicio militar voluntario. Macron ha justificado esta iniciativa como una respuesta ante amenazas que afectan a toda Europa y una forma de reforzar el vínculo entre sociedad y Fuerzas Armadas.

¿A qué responden estos movimientos?

Los gobiernos europeos argumentan que la reactivación del servicio militar es una respuesta a nuevos escenarios de amenaza, especialmente ante la percepción de peligros provenientes de Rusia. Sin embargo, diversas voces críticas subrayan que esta narrativa responde también a intereses económicos y políticos. Tomás Gisbert, investigador del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, sostiene que la industria militar es la gran beneficiada y que el rearme y la vuelta de la ‘mili’ obedecen a presiones de los lobbies armamentísticos.

Además de la modernización tecnológica de los ejércitos, la ampliación de efectivos responde a la necesidad de compensar la falta de atractivo de las carreras militares, marcadas por condiciones laborales poco competitivas y salarios bajos. Analistas como Pablo del Amo, del Real Instituto Elcano, advierten que algunos gobiernos emplean la bandera del militarismo para obtener rédito político o impulso económico, pero dudan de su eficacia en términos de prosperidad nacional.

El papel de Estados Unidos tampoco es menor. Desde la era Obama, y con mayor contundencia bajo la presidencia de Donald Trump, Washington ha insistido en que los países europeos deben asumir un mayor protagonismo en su propia defensa, llegando a amenazar con la retirada parcial de tropas estadounidenses del continente. Esta presión ha acelerado los debates sobre la militarización y la autosuficiencia defensiva en Europa.

España: memoria, rechazo y contexto propio

A diferencia de sus vecinos europeos, España no contempla la vuelta del servicio militar. El recuerdo de la ‘mili’ en la sociedad española es marcadamente negativo, asociado a movimientos de objeción, rechazo social y episodios de autolesiones y suicidios. «La sociedad española no entendería una vuelta ahora mismo al servicio militar, ni siquiera entre los votantes conservadores», apunta el historiador Luis Velasco.

Tampoco existe una percepción generalizada de amenaza externa, especialmente en relación con Rusia. Según Pablo del Amo, la población española no siente una amenaza real, lo que contribuye a la falta de debate público sobre la cuestión. Sin embargo, advierte que ignorar el tema podría permitir que la extrema derecha monopolice el discurso sobre las Fuerzas Armadas y la seguridad nacional.

En este sentido, algunos expertos proponen alternativas centradas en la diplomacia y el refuerzo del derecho internacional, alejadas de la lógica del rearme y la militarización. «La seguridad no consiste en armarse hasta los dientes, sino en implicar a todas las partes y trabajar la diplomacia», sostiene Tomás Gisbert.

La política española ante el debate militar

El Gobierno de Pedro Sánchez ha marcado distancias respecto a la tendencia militarista europea, rechazando alcanzar el 5% de gasto militar solicitado por la OTAN y desmarcándose del debate sobre el regreso de la ‘mili’. No obstante, algunos partidos, como Vox, han propuesto la creación de una «reserva militar voluntaria» y el incremento de efectivos en territorios estratégicos como Ceuta, Melilla, Canarias o Catalunya.

Ruth Ferrero-Turrión, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, alerta sobre el uso del miedo y la retórica militarista como herramientas de disciplinamiento social. Según la experta, los jóvenes podrían liderar el rechazo a estas propuestas, por lo que los gobiernos insisten en introducir el miedo y justificar la ampliación de los ejércitos.

Dos modelos de defensa en Europa

El debate sobre la recuperación del servicio militar en Europa refleja dos modelos de defensa y de relación entre ciudadanía y Estado. Por un lado, países que apuestan por reforzar la presencia de las Fuerzas Armadas en la vida civil, ya sea por motivos geopolíticos, económicos o de identidad nacional. Por otro, el caso español, marcado por la memoria histórica, el rechazo social y la ausencia de una percepción directa de amenaza.

  • Francia, Alemania, Bélgica y países nórdicos avanzan en la reinstauración de la ‘mili’.
  • España mantiene distancias, con escaso debate social y político sobre el tema.
  • El papel de Estados Unidos y la percepción de amenazas externas condicionan las estrategias europeas.
  • El debate sobre la seguridad se abre entre militarización y diplomacia internacional.

Mientras Europa recorre una senda de rearme y militarización, España se mantiene, al menos por ahora, en una posición singular. El recuerdo de la ‘mili’ y el rechazo social siguen pesando más que las corrientes de opinión que dominan en otros países del continente.

Nota:

Los contenidos publicados en este sitio han sido generados y/o reelaborados mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.

elpuebloinforma.com declina toda responsabilidad, directa o indirecta, por eventuales errores, inexactitudes, omisiones u otras irregularidades presentes en los textos.

El usuario reconoce que dichos contenidos tienen exclusivamente fines informativos y no pueden sustituir en ningún caso fuentes oficiales ni asesoramientos profesionales.

Compartir este artículo
No hay comentarios