El programa de acogida temporal de menores saharauis reduce sus plazas un 70% en una década
El programa “Vacaciones en Paz”, que permite a menores saharauis pasar el verano en familias españolas para alejarse de las duras condiciones de los campamentos de refugiados en Argelia, atraviesa una de sus mayores crisis. En los últimos diez años, el número de plazas disponibles se ha desplomado de 11.000 a 3.000, según datos del Ministerio de Juventud y Deportes de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Solo en el verano de 2026, España acogió a 2.800 menores, una cifra que confirma la tendencia descendente.
Una tradición solidaria en declive
Desde su lanzamiento en los años 80, “Vacaciones en Paz” ha sido una muestra significativa de la solidaridad española con el pueblo saharaui. La iniciativa nació para ofrecer a los niños saharauis la oportunidad de dejar atrás temporalmente las extremas temperaturas del desierto, que en verano superan los 50 grados, y acceder a atención sanitaria, educación y una experiencia cultural diferente.
Sin embargo, el compromiso social que caracterizó a las primeras generaciones de familias acogedoras ha disminuido. Mohamed Said Dadi, viceministro de Juventud y Deporte de la RASD, explica que “hasta 2005, la mayoría de las familias participantes eran adultas mayores muy implicadas con la causa saharaui”. El paso del tiempo y la falta de relevo generacional han reducido drásticamente la participación.
Causas del descenso: economía, desinformación y pandemia
Expertos y representantes de asociaciones identifican varios factores detrás de este retroceso:
- Crisis económica de 2008: El estallido de la burbuja inmobiliaria y la recesión posterior afectaron a las familias españolas, especialmente a las clases medias y bajas, que perdieron capacidad económica para asumir los costes de la acogida.
- Pandemia de la covid-19: La emergencia sanitaria supuso la suspensión total del programa durante dos años. Aunque se reanudó en 2022, el número de plazas no se recuperó, pasando de 5.000 a unas 3.000.
- Desvinculación institucional: La causa saharaui ha ido perdiendo presencia en los medios y en el debate público, lo que ha provocado una reducción del interés y la implicación social. La postura oficial del Gobierno español, especialmente desde 2022, se ha alejado de la reivindicación del referéndum de autodeterminación, favoreciendo la propuesta marroquí de autonomía.
Amparo Lerma, presidenta de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid, recalca que “las circunstancias de las familias españolas han cambiado, pero la realidad de los niños saharauis sigue siendo la misma. Nos necesitan más que nunca”.
Cómo funciona el programa Vacaciones en Paz
El proceso de acogida está coordinado entre la Dirección Central de Vacaciones en Paz del Ministerio de Juventud y Deportes saharaui y las asociaciones de solidaridad españolas. Cada año, se seleccionan a los menores según su año de nacimiento, priorizando a los más pequeños para que puedan repetir la experiencia durante varios veranos, hasta los 12 años.
Las asociaciones españolas se encargan de seleccionar a las familias acogedoras, aplicando criterios como la ausencia de antecedentes penales o sexuales. El Gobierno español, por su parte, aprueba cada año una regulación específica que permite expedir permisos de residencia temporales de 91 días para los menores.
En cuanto a los costes, en muchas comunidades autónomas las familias asumen la mayor parte de los gastos, aunque algunos ayuntamientos ofrecen ayudas para cubrir los billetes de avión y los seguros sanitarios.
Impacto en los campamentos y retos a futuro
La reducción de plazas se traduce en que muchas familias saharauis ven frustradas sus expectativas de que sus hijos puedan participar en el programa. “No quedan plazas libres”, lamenta Mahfud Dadah, técnico de la Dirección Central de Vacaciones en Paz en Rabuni, quien destaca que esta es la respuesta más frecuente a los padres que preguntan por una oportunidad para sus hijos.
El descenso es generalizado en todo el territorio español. Ninguna comunidad autónoma ha escapado a esta tendencia, según confirma Amparo Lerma. Además, la falta de nuevas familias acogedoras impide que generaciones más jóvenes, como los nacidos en 2016, puedan acceder al programa.
Un llamamiento a la solidaridad y la acción institucional
Las asociaciones de solidaridad continúan realizando campañas anuales para captar nuevas familias y mantener viva la iniciativa. Subrayan la importancia de que tanto la sociedad como las instituciones españolas e internacionales retomen su compromiso con el pueblo saharaui. La situación en los campamentos sigue siendo crítica, y los menores saharauis continúan necesitando apoyo para escapar, aunque sea temporalmente, de las duras condiciones del desierto.
En definitiva, el futuro de “Vacaciones en Paz” depende de la capacidad de la sociedad española para renovar su solidaridad y de la voluntad política de las instituciones para facilitar los recursos y el apoyo necesarios. Mientras tanto, miles de niños y niñas saharauis siguen esperando una oportunidad para disfrutar de un verano lejos de la adversidad.
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