Acusan a TV israelí Kan 11 de usar Eurovisión para normalizar la violencia contra Palestina

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Controversia por la participación de la televisión israelí en Eurovisión: acusan a Kan 11 de normalizar el genocidio

La participación de Israel en el 70º certamen de Eurovisión ha reavivado el debate sobre el papel de la televisión pública israelí, Kan 11, en la difusión de contenidos que, según diversas organizaciones, incitan al odio y normalizan la violencia contra el pueblo palestino. La Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) ha documentado 271 casos en los que el canal habría emitido mensajes que ridiculizan, justifican o banalizan el exterminio de los palestinos, en un contexto marcado por la guerra en Gaza y las crecientes tensiones internacionales.

Acusaciones de incitación al odio y normalización de la violencia

Entre los ejemplos citados por RESCOP, destaca la intervención de la periodista israelí Emily Amrusi, quien en un debate radiofónico se refirió a Gaza como «el retrete más apestoso del mundo», una declaración ampliamente criticada por activistas y defensores de derechos humanos. Otro caso relevante es la cobertura dedicada a Reut Ben-Haim, fundadora del movimiento Tzav 9, que promueve el bloqueo de ayuda humanitaria a Gaza, presentada por Kan 11 bajo una luz positiva, resaltando su faceta maternal y de activista.

Según el informe de RESCOP, estos y otros contenidos emitidos por Kan 11 contravienen los principios fundacionales de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organismo responsable de la organización de Eurovisión. En particular, se señala el incumplimiento de los artículos que promueven la diversidad cultural, el diálogo intercultural y la cohesión social.

El papel de la UER y los precedentes de expulsión

La normativa de la UER establece que los miembros deben contribuir al fomento de la tolerancia y la solidaridad, así como a la integración de comunidades diversas. Sin embargo, incumplir estos estatutos no basta para la expulsión automática de un miembro; es necesario que uno de los países lo proponga formalmente y que la mayoría cualificada del Consejo Ejecutivo de la UER apoye la medida.

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Hasta la fecha, la UER solo ha suspendido a emisoras en dos ocasiones recientes: en 2021, la bielorrusa BTRC, y en 2022, las principales cadenas estatales rusas, tras la invasión de Ucrania. En ambas situaciones, se argumentó que la participación de estos países desvirtuaba los valores del certamen.

España y otros países responden: boicot y retirada

En septiembre de 2025, Radiotelevisión Española (RTVE) anunció que España no participaría en Eurovisión 2026 si Israel mantenía su candidatura, tras dos años de presión por parte de movimientos propalestinos y de derechos humanos. Esta decisión se produjo en un clima de intensas protestas en todo el país, especialmente después de que la cifra de víctimas en Gaza superara las 73.000, y de que manifestantes llegaran a interrumpir la Vuelta Ciclista a España en señal de rechazo a la presencia israelí.

A la retirada de RTVE se sumaron las emisoras públicas de Irlanda (RTE), Países Bajos (AVROTROS/NPO) y Eslovenia (RTVSLO), así como destacados artistas internacionales que devolvieron sus trofeos de Eurovisión en protesta. El movimiento de boicot se ha visto reforzado por una carta abierta firmada por 87 artistas españoles, entre ellos Aitana, Blanca Paloma y Kike Tormenta, bajo el lema “No music for genocide”.

El debate internacional y la división en Eurovisión

La decisión de la UER de mantener a Israel en el certamen generó una fuerte división entre los países miembros y la opinión pública europea. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y colectivos artísticos continúan exigiendo la suspensión de la participación israelí, argumentando que la radiotelevisión pública de ese país vulnera los valores fundacionales del festival y contribuye a la deshumanización del pueblo palestino.

  • La Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina ha documentado 271 emisiones polémicas de Kan 11.
  • El Consejo Ejecutivo de la UER solo ha suspendido a países en dos ocasiones recientes, pero mantiene a Israel como parte del certamen.
  • España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia han decidido boicotear Eurovisión 2026 en respuesta a la situación.
  • Numerosos artistas y organizaciones de derechos humanos reclaman un festival libre de contenidos que promuevan la intolerancia o la violencia.

Implicaciones culturales y políticas

El caso de Kan 11 y la respuesta internacional evidencian la creciente politización de los certámenes culturales y la importancia de los valores éticos en los medios públicos. La controversia también ha puesto de relieve la presión social y la capacidad de la ciudadanía y los colectivos artísticos para influir en decisiones de alcance internacional.

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A medida que se acerca la celebración del 70º Eurovisión, el debate sobre la presencia de Israel y el papel de sus medios públicos sigue abierto, situando una vez más al festival en el centro de la discusión sobre derechos humanos, diversidad y responsabilidad mediática.

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