Trump usa la OTAN para presionar a Europa y pone a Groenlandia en el centro del pulso geopolítico

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Trump convierte la OTAN en un instrumento de presión sobre Europa con el foco en Groenlandia

La relación transatlántica atraviesa momentos de especial tensión ante los movimientos de Donald Trump, quien ha situado a Groenlandia en el centro de una estrategia de presión sobre sus aliados europeos dentro de la OTAN. Ocho expertos europeos en geopolítica y relaciones internacionales, consultados sobre este escenario, coinciden en que una ruptura inmediata de la alianza es poco probable, al igual que un conflicto bélico por el control de la mayor isla del mundo. Sin embargo, alertan sobre la incertidumbre y la erosión de confianza que genera la actual postura de Washington.

El interés estratégico de Trump en Groenlandia

Donald Trump lleva tiempo insistiendo en la importancia estratégica de Groenlandia, argumentando que la isla, rodeada de presencia rusa y china, es esencial para la seguridad nacional estadounidense. Esta retórica se acompaña de amenazas veladas y no descarta el uso de la fuerza, afirmando que Estados Unidos actuará “por las buenas o por las malas”. No obstante, los expertos consideran exageradas estas justificaciones y sostienen que responden más a intereses personales y una visión expansionista que a una necesidad real de Washington.

Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, controla sus recursos y su justicia, mientras que la política exterior depende de Copenhague. Las recientes declaraciones de Trump, minimizando la soberanía danesa y bromeando sobre el control de la isla, han tensado las relaciones con Dinamarca y han provocado respuestas firmes tanto de las autoridades danesas como de los líderes groenlandeses, que exigen respeto y rechazan cualquier insinuación sobre una posible anexión.

Presión política y riesgos para la OTAN

La estrategia de Trump se apoya en la amenaza de desvincularse de la OTAN, utilizando la alianza como herramienta de presión para obtener concesiones de Europa en materia de defensa, comercio y regulación digital. Según José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales, “Washington podría abandonar la OTAN, pero no lo hace porque la utiliza para amenazar a Europa”. Esta situación genera una percepción de inseguridad entre los países europeos, especialmente en un contexto de conflicto con Rusia.

El plan estadounidense contempla incluso la posibilidad de promover un referéndum de autodeterminación en Groenlandia. Varios expertos alertan de que Washington podría influir en el proceso utilizando incentivos económicos y desinformación para favorecer la independencia de la isla y establecer una nueva relación, manteniendo el control sobre los recursos y la defensa.

Reacciones europeas: fragmentación y cautela

La respuesta europea ante las amenazas estadounidenses se ha caracterizado por la lentitud y la falta de cohesión. Dinamarca, junto a otros países nórdicos como Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, ha defendido la soberanía de Groenlandia, pero la reacción del resto de Europa sigue siendo tibia. Muchos líderes europeos priorizan el mantenimiento del apoyo de Washington ante la guerra en Ucrania y otras amenazas.

Según el profesor Luca Ratti, la Unión Europea enfrenta una situación delicada, presionada por la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones con Estados Unidos, tradicional garante de la seguridad continental. Las élites europeas evitan el enfrentamiento directo con Washington, dispuestas a hacer concesiones para evitar que Estados Unidos abandone Europa.

¿Está en peligro la cohesión de la OTAN?

Aunque la OTAN sigue siendo responsable de la defensa de Groenlandia, una intervención unilateral de Estados Unidos supondría una grave infracción de los principios de la organización. Los especialistas consultados no prevén una ruptura inmediata, pero advierten que la razón de ser de la alianza quedaría seriamente cuestionada. “La OTAN pasaría de defender valores colectivos a operar según intereses particulares”, advierte Félix Arteaga, investigador en seguridad y defensa.

El compromiso de resolver disputas por medios pacíficos, según la Carta de Naciones Unidas, se vería amenazado si uno de sus principales miembros actúa como potencial agresor dentro de la alianza. Sin embargo, la perspectiva de un cambio de gobierno en Washington mantiene viva la esperanza en muchas capitales europeas de que la situación pueda revertirse a corto plazo.

Europa ante el chantaje y la falta de alternativas

La presión estadounidense a través de la OTAN persigue, además de objetivos geoestratégicos, favorecer los intereses comerciales de su industria de defensa y condicionar la política europea en distintos ámbitos. La falta de una alternativa real a la OTAN en el entorno europeo dificulta una respuesta firme a las exigencias de Trump, quien aprovecha esta debilidad para aumentar su margen de maniobra.

La dependencia tecnológica y de seguridad respecto a Estados Unidos sigue siendo un factor clave, según Harri Mikkola, investigador del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales. Hanna Ojanen, experta en seguridad europea, subraya que los aliados europeos deberían prepararse para escenarios adversos y considerar medidas como sanciones o restricciones en el comercio con Estados Unidos si la situación se agrava.

  • La confianza en Estados Unidos como garante de la seguridad europea se ha debilitado.
  • La OTAN se enfrenta a una encrucijada entre la defensa de valores y la protección de intereses nacionales.
  • Europa carece, por ahora, de una red de alianzas alternativa sólida.

El futuro de la alianza: entre la incertidumbre y la necesidad de autonomía

Los expertos coinciden en que el principal reto para Europa es asumir su nueva realidad geopolítica y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. La situación actual evidencia las incoherencias internas de la OTAN, donde el principal socio puede convertirse en una amenaza para la estabilidad de la organización.

Como resumen, los analistas consideran que Europa debe prepararse para defender sus propios intereses y desarrollar alianzas más allá del marco atlántico tradicional, involucrando a nuevos actores globales. Mientras esto no ocurra, advierten, Trump continuará utilizando la alianza como mecanismo de presión y chantaje frente a los países europeos.

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