Europa, cada vez más dependiente de EE UU para sostener la ayuda a Ucrania

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Europa reduce su margen de apoyo a Ucrania y queda supeditada a las decisiones de Trump

La capacidad de Europa para respaldar a Ucrania en su guerra de resistencia frente a Rusia se ve cada vez más restringida. Con un continente fragmentado políticamente y forzado a asumir altos niveles de endeudamiento para sostener la ayuda a Kiev, la región afronta el desafío de mantener su protagonismo en un escenario internacional dominado por el pulso entre Estados Unidos y Rusia.

Presiones internacionales y una ayuda condicionada

Estados Unidos ha intensificado la presión sobre Ucrania para que acepte una solución negociada que supondría la cesión de más de una quinta parte de su territorio a Rusia. Esta propuesta, impulsada bajo la presidencia de Donald Trump, resulta inaceptable para Kiev, pero la realidad es que la posición ucraniana en la mesa de negociaciones es cada vez más precaria.

Las necesidades económicas de Ucrania son ingentes: el país depende de ingentes ayudas internacionales para hacer frente no solo al esfuerzo militar, sino también para mantener la estabilidad financiera y sentar las bases de una futura reconstrucción.

Endeudamiento europeo y debates internos

La Unión Europea ha reafirmado su compromiso con el apoyo a Ucrania, pero a un coste elevado. Los Veintisiete han optado por crear un fondo de 90.000 millones de euros financiado mediante deuda común, que será entregado a Ucrania en calidad de préstamo para cubrir gastos militares y humanitarios al menos durante 2026 y 2027. La devolución de este préstamo quedaría supeditada a un eventual pago de reparaciones de guerra por parte de Rusia, una perspectiva incierta y que podría traducirse en la pérdida definitiva de estos recursos por parte de la UE.

El debate europeo ha estado marcado por la propuesta, defendida por Alemania, de utilizar los activos financieros rusos congelados en Europa —valorados en unos 210.000 millones de euros— para financiar la ayuda a Ucrania. Sin embargo, Bélgica, donde se retiene la mayor parte de estos activos, y otros países como Italia, se opusieron firmemente. Argumentaron que tal acción, equivalente a una confiscación de fondos, supondría un golpe a la credibilidad del sistema financiero europeo y podría desencadenar represalias internacionales.

  • La unidad europea en torno a Ucrania comienza a resquebrajarse.
  • La incapacidad de adoptar una estrategia común limita el peso de la UE en las negociaciones de paz.
  • El endeudamiento masivo genera preocupaciones sobre la sostenibilidad financiera europea a medio plazo.

El papel de Trump y la pérdida de protagonismo europeo

Las negociaciones clave sobre el futuro de Ucrania han pasado a celebrarse entre Washington y Moscú, relegando a Bruselas a un papel secundario. El presidente estadounidense, Donald Trump, y el Kremlin han dejado claro que Europa carece de la cohesión necesaria para influir de manera determinante en las decisiones estratégicas.

La creación del fondo europeo de ayuda a Ucrania se produce en un momento en que las conversaciones de paz continúan en Estados Unidos, con la implicación de figuras como Steve Witkoff y Jared Kushner, y con Bruselas cada vez más dependiente de la voluntad de Trump respecto a su rol en el proceso.

Francia abre la puerta al diálogo con Rusia

El reciente fracaso de la iniciativa para confiscar los activos rusos ha provocado movimientos inesperados en la diplomacia europea. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha planteado la posibilidad de reanudar el diálogo con Moscú, una posición novedosa para Francia, que tradicionalmente ha encabezado el bloque más crítico con Rusia junto a Alemania.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió positivamente a la propuesta, señalando la disposición del presidente Vladímir Putin a conversar con Macron. La última comunicación directa entre ambos mandatarios se remonta a julio pasado.

Según fuentes del Elíseo, el contexto actual, marcado por la posibilidad de un alto el fuego y negociaciones de paz, justifica retomar el contacto directo con Putin. Macron ha defendido también una mayor implicación europea en el diálogo diplomático, especialmente si las negociaciones dirigidas por Estados Unidos no arrojan resultados.

El temor de Ucrania ante una posible cesión territorial

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado su preocupación ante el riesgo de que Ucrania quede sujeta a decisiones tomadas por terceros. Hasta ahora, la negativa de Kiev a aceptar la cesión de territorios a Rusia había contado con el respaldo de la UE. Sin embargo, si países como Francia avanzan en acuerdos bilaterales con Moscú, la posición ucraniana podría debilitarse notablemente.

La fórmula propuesta por Trump, “territorios por paz”, ha sido rechazada tanto por Zelenski como por la mayoría de líderes europeos, al considerarla incompatible con la soberanía e integridad territorial de Ucrania. No obstante, la falta de unidad en la UE y la presión internacional ponen en entredicho la viabilidad de esta postura.

Las reclamaciones territoriales rusas y el avance en el conflicto

Moscú ha reiterado que cualquier solución al conflicto pasa por el reconocimiento de la anexión de las regiones de Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jersón, además de Crimea. Rusia también exige el control sobre la totalidad del Donbás, incluidas zonas aún bajo control ucraniano.

En las nuevas rondas de contactos celebradas en Miami, se ha planteado la posibilidad de que Rusia renuncie a reclamar la totalidad del Donbás y permita a Ucrania retener algunas áreas. Sin embargo, las posibilidades de éxito de esta fórmula siguen siendo limitadas.

Mientras tanto, la ofensiva militar rusa continúa avanzando, especialmente en el norte y sur de Ucrania y en la ciudad portuaria de Odesa, aumentando la presión sobre el gobierno de Zelenski y complicando aún más cualquier intento de alcanzar una solución negociada.

Perspectivas y desafíos futuros

El futuro de Ucrania se presenta incierto. La ayuda prometida por la Unión Europea podría no llegar a tiempo para sostener al ejército ucraniano en los próximos meses, considerados críticos para la evolución del conflicto. Analistas señalan que la economía rusa, a pesar de sus dificultades, podría resistir el desgaste durante varios años, lo que permitiría al Kremlin imponer condiciones aún más duras en el futuro.

Europa, mientras tanto, debe afrontar el reto de mantener la cohesión interna, definir su papel estratégico en la crisis y gestionar el coste económico y político de su apoyo a Ucrania, todo ello bajo la sombra de las decisiones que adopten Washington y Moscú.

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