Hospital Juan Manuel Márquez resiste crisis eléctrica para salvar vidas pediátricas en Cuba

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Desafíos en el Hospital Juan Manuel Márquez: Gestionando una crisis eléctrica en la salud pediátrica cubana

La directora del Hospital Juan Manuel Márquez, Arais Consuegra Otero, comparte su experiencia al frente de uno de los centros pediátricos más importantes de La Habana, en medio de la crisis de apagones eléctricos que afecta a Cuba. Con siete pisos de altura y quince servicios de hospitalización, el hospital enfrenta a diario el reto de mantener la atención médica especializada a pesar de las recurrentes interrupciones de energía.

Un centro de referencia bajo presión

El Hospital Juan Manuel Márquez se ha consolidado como el principal centro pediátrico de la capital cubana, contando con todas las especialidades médicas y quirúrgicas dirigidas a la infancia. Es la referencia nacional para casos críticos, especialmente en oncohematología y neurocirugía pediátrica, además de albergar la única sala de psiquiatría infantil de La Habana y una unidad de quemados que atiende a toda la región.

La atención en el hospital es gratuita y universal, sin distinción de origen, género, raza o condición social. Sin embargo, la creciente frecuencia y duración de los apagones eléctricos en el país ha puesto a prueba la resiliencia de su infraestructura y el compromiso de su personal.

Impacto de los apagones en la atención hospitalaria

La caída del sistema eléctrico nacional tiene consecuencias directas sobre el funcionamiento del hospital. Aunque cuentan con tres grupos electrógenos, solo dos permanecen en operación, y su capacidad resulta insuficiente para abastecer todas las áreas críticas. Estas limitaciones obligan a priorizar servicios como quirófano y terapia intensiva, dejando sectores como lavandería, esterilización, ascensores y sistemas de agua y comunicación sin suministro eléctrico temporalmente.

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El equipo médico y de apoyo ha debido ajustar procedimientos y rutinas, asegurando la esterilización mínima de materiales para mantener operativos los quirófanos y extremando medidas epidemiológicas para reducir riesgos de infección. La distribución de alimentos y medicamentos también se ve afectada, requiriendo esfuerzos coordinados para subir provisiones a los pisos superiores y garantizar la alimentación de los pacientes.

Gestión del combustible: una tarea de precisión

La gestión del combustible para los generadores eléctricos se ha vuelto tan meticulosa como la administración de medicamentos. Según Consuegra Otero, el cálculo de horas de consumo y la rotación de los grupos electrógenos se realiza con la precisión de un tratamiento antibiótico, priorizando la vida de los pacientes más críticos. Ante la posibilidad de fallos en los equipos, el hospital ha adquirido múltiples bolsas de ventilación manual y utiliza baterías de respaldo para mantener la ventilación asistida en casos de emergencia.

Resiliencia y compromiso del personal sanitario

Las dificultades han fortalecido al equipo de trabajo del hospital, que enfrenta el agotamiento emocional y físico con determinación. La falta ocasional de medicamentos de primera línea o de alimentos específicos no impide que los profesionales busquen alternativas para no abandonar la lucha por la vida de los niños. El compromiso va más allá del agradecimiento: los médicos y trabajadores de la salud cubanos ejercen su labor por vocación y sentido de responsabilidad.

El estrés invisible de la espera eléctrica

La directora relata el desgaste mental que implica esperar el regreso de la electricidad, especialmente cuando la vida de los pacientes depende de equipos conectados. Aunque el Ministerio de Salud prioriza el suministro de combustible al hospital, los generadores envejecidos no están diseñados para soportar la carga y duración de los apagones actuales. El riesgo de una avería súbita añade un nivel de ansiedad difícil de describir.

El esfuerzo del único operario responsable de los generadores es fundamental, convirtiéndose en uno de los héroes anónimos de la institución. El personal enfrenta la adversidad con humor y solidaridad, manteniendo el ánimo y la coordinación incluso en los momentos más críticos.

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Mirando hacia el futuro con esperanza

A pesar de las dificultades, el equipo del Hospital Juan Manuel Márquez mantiene la esperanza de superar la crisis. La llegada de equipamiento solar donado por iniciativas internacionales abre nuevas posibilidades para garantizar la estabilidad energética del centro. La directora confía en que, en el futuro, podrán mirar atrás y recordar este periodo como una prueba superada, con la satisfacción de haber preservado la vida de sus pacientes.

  • El Hospital Juan Manuel Márquez es el principal centro pediátrico de La Habana.
  • La institución enfrenta frecuentes apagones eléctricos, gestionados con generadores de emergencia.
  • El personal sanitario ha desarrollado estrategias para priorizar recursos y mantener la atención a los pacientes más críticos.
  • El compromiso y la resiliencia del equipo han sido clave para enfrentar la crisis.

Nota:

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