Xi Jinping refuerza vínculos con Occidente y afianza su poder aprovechando la incertidumbre global

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Xi Jinping aprovecha la incertidumbre global para estrechar lazos con Occidente y consolidar su poder en China

La reciente oleada de visitas de líderes occidentales a Pekín, culminada esta semana con la llegada del primer ministro británico Keir Starmer, pone de manifiesto una nueva dinámica en la diplomacia internacional. El presidente chino, Xi Jinping, está utilizando la desazón generada por las políticas impredecibles de Donald Trump en Estados Unidos para redefinir la posición de China en el escenario global, al tiempo que refuerza su control interno en el país asiático.

Un giro en la política exterior: Occidente mira hacia Pekín

Durante los últimos meses, Pekín ha recibido a figuras destacadas como el primer ministro canadiense Mark Carney, el irlandés Micheal Martin, el presidente francés Emmanuel Macron y, en 2025, al jefe del Gobierno español Pedro Sánchez. Próximamente, se espera la visita del canciller alemán Friedrich Merz. Este movimiento diplomático contrasta radicalmente con la hostilidad que predominaba hacia China en la Unión Europea y la OTAN apenas un año atrás.

La estrategia de Xi Jinping consiste en aprovechar el desconcierto provocado por la administración Trump, que ha debilitado los lazos tradicionales de Washington con sus aliados europeos mediante políticas arancelarias agresivas y decisiones unilaterales, como la propuesta de anexión de Groenlandia. Este contexto ha propiciado que países occidentales reconsideren su acercamiento a China, buscando estabilidad y nuevas oportunidades económicas.

El caso británico: del enfriamiento a la cooperación

La visita de Keir Starmer a China marca el fin de ocho años de tensión entre Londres y Pekín, período marcado por la desconfianza alimentada desde Estados Unidos y por la percepción de China como una amenaza tanto militar como comercial. Sin embargo, la reciente aprobación para la construcción de la mayor embajada china en Europa, en Londres, simboliza una apertura hacia una nueva era de relaciones bilaterales basadas en el pragmatismo y la búsqueda de intereses económicos comunes.

Durante su estancia en Pekín, Starmer ha destacado la importancia de no subestimar a China y ha calificado a Pekín de «actor vital a escala global». Por su parte, Xi Jinping ha reiterado la disposición de China para forjar una alianza estratégica consistente y duradera con el Reino Unido.

La respuesta europea a la inestabilidad estadounidense

El resurgimiento de China como socio clave para Europa ha quedado patente en foros internacionales como el Foro Económico Mundial de Davos. El canciller alemán Friedrich Merz reconoció públicamente que China ha erosionado la hegemonía estadounidense y que el mundo atraviesa una «nueva era» de competencia extrema, en la que resulta imprescindible replantear las relaciones exteriores de la Unión Europea.

Desde la perspectiva europea, la política exterior de Trump —caracterizada por el unilateralismo y la presión arancelaria— ha generado una incertidumbre que ha llevado a aliados históricos a buscar alternativas. En este sentido, líderes como el canadiense Mark Carney han manifestado que China resulta, en el actual contexto, un socio más predecible que Estados Unidos.

China busca presentarse como socio estable y fiable

Funcionarios chinos, como Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Exteriores, han insistido en que el objetivo de estas visitas es reforzar la confianza política mutua y profundizar la cooperación práctica. Pekín quiere convencer a Londres, Bruselas y otras capitales europeas de que la relación con China puede estar marcada por la negociación y el entendimiento, en contraste con la coerción y las amenazas que han caracterizado la política de Trump.

En línea con este mensaje, Xi Jinping ha subrayado en conversaciones recientes con líderes como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva que la supuesta «amenaza china» es infundada y responde a intereses particulares de quienes la promueven, principalmente Estados Unidos.

Consolidación del poder interno: la purga en el ejército

Mientras refuerza la proyección internacional de China, Xi Jinping mantiene un estricto control sobre el aparato estatal y militar. El pasado 24 de enero, Xi destituyó a Zhang Youxia, primer vicepresidente de la Comisión Militar Central, bajo acusaciones de corrupción. Esta medida representa la mayor purga en la cúpula militar china en años y otorga al líder chino un control absoluto sobre las fuerzas armadas y el Partido Comunista.

La decisión de Xi busca asegurar la cohesión interna ante el posible resurgimiento de tensiones con Estados Unidos, especialmente en torno a cuestiones estratégicas como Taiwán. Analistas advierten que la segunda mitad de la década podría ser un momento crítico para la reunificación de la isla, justo cuando se acerca el centenario de la fundación del Ejército Popular de Liberación y el XXI Congreso del Partido Comunista Chino en 2027.

Retos y riesgos de la nueva estrategia china

A pesar de los avances diplomáticos, la destitución de figuras clave como Zhang Youxia plantea interrogantes sobre la capacidad de Xi para gestionar crisis futuras, especialmente ante la imprevisibilidad de líderes como Donald Trump. El control absoluto puede traducirse en una mayor vulnerabilidad si las decisiones se toman de manera unilateral, sin el asesoramiento de expertos con experiencia militar.

Un nuevo orden internacional en gestación

El acercamiento de los países occidentales a China y la consolidación del poder de Xi Jinping reflejan un profundo cambio en la arquitectura internacional. La hegemonía de Estados Unidos se ve cuestionada no solo por el avance económico de China, sino también por la búsqueda de estabilidad y previsibilidad por parte de sus antiguos aliados.

  • China se presenta como un socio económico y político estable frente a la volatilidad estadounidense.
  • La consolidación interna de Xi refuerza la imagen de cohesión y fortaleza ante el mundo.
  • Europa y otros países occidentales reorientan su política exterior buscando nuevos equilibrios.

En este contexto de incertidumbre y redefinición de alianzas, el papel de China en el escenario global adquiere una relevancia sin precedentes. Xi Jinping, consciente de los desafíos y oportunidades, avanza en su empeño de posicionar a Pekín como un actor indispensable en la nueva era geopolítica.

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