La lucha por la memoria: víctimas y colectivos piden preservar la historia de la represión en la comisaría de La Gavidia
La antigua Comisaría de Policía de La Gavidia, en Sevilla, se ha convertido en el epicentro de un debate sobre memoria democrática y reconocimiento histórico. Tras la reciente petición de un grupo de policías y familiares para retirar la consideración del lugar como espacio de memoria, víctimas, asociaciones y sindicatos han intensificado sus esfuerzos para preservar el relato de la represión que allí se vivió durante el franquismo.
Reconocimiento oficial y disputa actual
En junio de 2020, el Gobierno andaluz reconoció la comisaría de La Gavidia como Lugar de Memoria Democrática. La decisión se fundamentó en los hechos de represión ocurridos en sus instalaciones entre 1964 y 2003, cuando funcionó como sede de la Jefatura Superior de Policía. Según el acuerdo, en los calabozos de la planta semisótano fueron interrogados y retenidos ciudadanos por motivos políticos, sociales o de orientación sexual.
Sin embargo, la conmemoración de este pasado ha sido cuestionada esta semana por 60 policías y familiares que solicitan la rectificación de dicha declaración. Alegan que la memoria democrática “mancha” la reputación de quienes trabajaron en el edificio. Esta demanda coincide con el acceso de Vox al Gobierno andaluz y el debate sobre el futuro del espacio, donde está previsto crear un centro de interpretación dependiente del Ayuntamiento de Sevilla, actualmente gobernado por PP y Vox.
La evidencia histórica de la represión
Expertos y testimonios directos sostienen que la represión en La Gavidia es un hecho documentado. Eloisa Baena Luque, doctora en historia y exresponsable del archivo histórico de CCOO, destaca que la Brigada Político Social, posteriormente renombrada, fue responsable de numerosas detenciones y torturas entre 1968 y 1971. “Todo el resurgimiento del movimiento obrero pasó por allí. Todo detenido por activismo sindical o político era torturado, física o psicológicamente”, afirma Baena.
- El estudio La dictadura en la dictadura documenta los nombres y apellidos de los policías implicados y recoge testimonios de las víctimas.
- La ONU define la tortura como el acto de infligir dolores o sufrimientos graves para obtener información, castigar o intimidar, cuando es perpetrado por funcionarios públicos.
Las condiciones de los calabozos eran precarias: espacios pequeños, escasa ventilación y frío, según relatan los supervivientes. Francisco Sánchez Legrán, antiguo miembro de las Juventudes Comunistas y CCOO, recuerda haber sufrido palizas sistemáticas y amenazas durante su detención.
La impunidad durante la dictadura y la transición
Diversos estudios, como El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos, subrayan que la tortura fue una práctica habitual e impune durante la dictadura y parte de la transición española. Las detenciones prolongadas y los malos tratos estaban a la orden del día, especialmente durante los estados de excepción, que eliminaban el límite legal de 72 horas de detención sin pasar por juez.
Uno de los casos documentados es el de Francisco Rodríguez Martín, quien tras 18 días en La Gavidia sufrió graves lesiones, como varias perforaciones de tímpano. Las mujeres también fueron víctimas de malos tratos, amenazas y vejaciones, como relata Kechu Aramburu, estudiante detenida en aquellos años.
La importancia de la memoria democrática
Para las víctimas y los colectivos memorialistas, negar la represión es un intento de ocultar la historia. “Los pueblos que viven sin su memoria están condenados a no tener una existencia”, reflexiona Aramburu. El sindicato CCOO, impulsor de la declaración de La Gavidia como lugar de memoria, prepara movilizaciones para exigir el cumplimiento de los compromisos de protección y divulgación de este espacio.
El acuerdo oficial establece que los calabozos deben contar con acceso independiente desde la Plaza de la Concordia y una señalización adecuada, ocupando una superficie de 215 m². La meta es conservar los vestigios históricos como testimonio de los hechos y en defensa de los valores democráticos.
Llamado a las instituciones y a la sociedad
La Federación Andaluza de Memoria Democrática insta a Ayuntamiento y Junta de Andalucía a mantener su compromiso con la protección del lugar, recordando que la iniciativa no busca señalar a todos los policías, sino preservar la memoria de hechos relevantes para la democracia. “Es un lugar de conocimiento, no de enfrentamiento”, señala la Federación en un comunicado.
Carlos Aristu, secretario general de CCOO en Sevilla, subraya que la resistencia a reconocer la memoria democrática refleja el clima cultural y político actual. “El riesgo es que no se dedique ni un euro a dotar de contenido ese espacio y que la ciudadanía pierda la oportunidad de conocer su historia”, advierte.
Conclusión
La antigua comisaría de La Gavidia simboliza la lucha por la verdad, la justicia y la memoria democrática en Sevilla. La presión de las víctimas y los colectivos memorialistas busca evitar que el olvido y la negación se impongan. Preservar este lugar es fundamental para el reconocimiento de quienes sufrieron la represión y para garantizar que las nuevas generaciones comprendan el valor de la libertad y los derechos humanos en la historia reciente de España.
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