Un mes tras la “Operación Resolución Absoluta”: Delcy Rodríguez impulsa cambios en Venezuela y normaliza relaciones con Estados Unidos
El panorama político en Venezuela ha experimentado una transformación sin precedentes tras la operación militar liderada por Estados Unidos en enero de 2026. A pesar de que la estructura visible del poder chavista se mantiene, el país vive una etapa de profundos cambios internos y un giro notable en su política exterior, especialmente en la relación con Washington.
Un golpe que reconfiguró la región
La madrugada del 3 de enero marcó un antes y un después en la historia reciente de Venezuela. Explosiones y el despliegue de fuerzas aéreas estadounidenses iniciaron la denominada “Operación Resolución Absoluta”, un golpe militar de gran escala que culminó con el secuestro y traslado del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Esta acción, la primera intervención directa de Estados Unidos en Latinoamérica desde la invasión de Panamá, sacudió no solo el tablero político venezolano, sino también la estabilidad regional, debilitando a aliados tradicionales de Caracas como Cuba y generando inquietud en países vecinos como México y Colombia.
El éxito de la operación ha fortalecido la postura de la administración estadounidense, encabezada por Donald Trump, y ha legitimado la continuidad de una política exterior intervencionista y agresiva en la región.
Delcy Rodríguez: continuidad formal y cambios de fondo
A un mes de la intervención, la transición en Venezuela aparenta una continuidad del liderazgo chavista. Delcy Rodríguez, quien fuera vicepresidenta bajo el mandato de Maduro, asumió la presidencia interina, rodeada de figuras clave como Diosdado Cabello, ministro del Interior y pieza fundamental del partido, y Vladimir Padrino, al frente del Ministerio de Defensa desde hace una década.
No obstante, bajo esta apariencia de estabilidad, el país está experimentando transformaciones significativas:
- Amnistía general para presos políticos y detenidos desde 1999
- Reforma y flexibilización del sector petrolero, abriendo la puerta al retorno de grandes empresas extranjeras
- Reapertura de la embajada estadounidense en Caracas
- Suspensión de la cooperación con Cuba
- Agenda de reformas económicas orientada a la tecnocracia y la eficiencia
¿Transición pactada o concesiones tácticas?
En medio de estos cambios, surgen preguntas sobre la naturaleza y el alcance de las reformas. El sector más duro del chavismo sostiene que se trata de concesiones tácticas para ganar tiempo y evitar una nueva intervención militar estadounidense. Por su parte, la oposición, relegada a un papel secundario en este proceso, defiende la necesidad de una transición gradual que desemboque en elecciones a mediano plazo.
Delcy Rodríguez busca equilibrar el mantenimiento de la cohesión interna del chavismo con una política pragmática que atienda las exigencias de Washington, una posición que enfrenta desafíos de sostenibilidad a largo plazo.
Reformas que marcan un punto de inflexión
El 30 de enero, la presidenta interina anunció una ley de amnistía general que abarcaría todo el periodo de violencia política desde 1999. Esta medida, que aún debe ser aprobada por la Asamblea Nacional de mayoría oficialista, podría beneficiar a miles de personas y supone un cambio respecto a las liberaciones selectivas de rondas de diálogo anteriores.
A nivel económico, el nombramiento de Calixto Ortega Sánchez, ingeniero y ex presidente del Banco Central formado en Estados Unidos, al frente de la vicepresidencia sectorial de Economía y Finanzas, simboliza la apuesta por perfiles técnicos y la apertura a estándares internacionales. Además, la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos flexibiliza el control estatal sobre la industria petrolera, permitiendo la entrada de capital extranjero bajo nuevos incentivos y mecanismos de arbitraje internacional.
Cambio de tono en el discurso oficial
El giro político también se refleja en el lenguaje oficial y en los medios estatales. El Ministerio de Comunicaciones ha sido reestructurado y la televisión pública venezolana ha adoptado un tono menos confrontativo, llegando incluso a incluir declaraciones de figuras opositoras y extranjeras como María Corina Machado y Donald Trump, algo inédito en los últimos años.
Un nuevo enfoque en la política exterior
La relación con Estados Unidos ha dejado de estar marcada por la confrontación. El gobierno venezolano ha cesado el envío de petróleo a Cuba, ha reabierto la embajada estadounidense en Caracas y se plantea la posibilidad de una visita oficial de Delcy Rodríguez a la Casa Blanca. Todo ello apunta a un proceso de normalización diplomática tras dos décadas de antagonismo.
Perspectivas e incertidumbres
Tanto la administración de Delcy Rodríguez como la Casa Blanca aseguran estar cumpliendo con sus respectivos objetivos. Sin embargo, la verdadera naturaleza de esta transición y su desenlace final permanecen inciertos. Queda por ver si las reformas impulsadas servirán para revitalizar al chavismo en un momento crítico o si, como sostiene la oposición, se trata de una transición dirigida bajo supervisión estadounidense que podría abrir la puerta a un nuevo ciclo político en Venezuela.
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