Trump limita la compra de viviendas por grandes inversores, pero favorece el auge del alquiler corporativo
En una reciente maniobra política, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe a los grandes inversores adquirir viviendas unifamiliares en Estados Unidos, una medida presentada como defensa de los intereses de los ciudadanos frente a las corporaciones inmobiliarias. «Las viviendas se construyen para las personas, no para las corporaciones», afirmó Trump durante un discurso en Davos el mes pasado, remarcando su compromiso de evitar que el país se convierta en una «nación de inquilinos».
Una prohibición con excepciones que impulsan el alquiler
Sin embargo, el análisis del decreto muestra una excepción significativa: si bien se veta la compra de viviendas existentes por parte de grandes fondos, sí se permite que estas corporaciones construyan nuevas residencias con el único propósito de alquilarlas. Este modelo, que ha cobrado fuerza en Estados Unidos, consiste en la edificación de bloques de apartamentos o urbanizaciones completas destinadas exclusivamente al alquiler y gestionadas por grandes inversores.
En ciudades como Washington, este fenómeno es especialmente visible en la proliferación de complejos residenciales que ofrecen zonas comunes como gimnasios o áreas de barbacoa, y que están plenamente controlados por fondos de inversión.
El auge de la construcción de viviendas para alquiler
La tendencia a construir viviendas nuevas para el mercado de alquiler se ha acelerado en los últimos años. Según datos de la firma Zonda, especializada en análisis del sector inmobiliario, en 2025 se levantaron cerca de 66.000 viviendas dentro de comunidades destinadas al alquiler, una cifra muy superior a las 11.000 construidas bajo este modelo en 2021.
Grandes compañías como Blackstone, Invitation Homes, Lennar y DR Horton han dejado atrás la compra de viviendas ya existentes para centrarse en la edificación de nuevas unidades destinadas al arrendamiento. Esta estrategia responde a la subida de los precios de la vivienda y a la disminución de las ejecuciones hipotecarias, factores que han reducido la rentabilidad de la adquisición de inmuebles ya construidos.
- En la actualidad, se estima que los grandes inversores solo poseen entre el 1% y el 3% del total de viviendas unifamiliares en alquiler en Estados Unidos.
- La mayor parte del mercado de alquiler está en manos de pequeños propietarios o empresas familiares, que no se ven afectados por el decreto presidencial.
Debate sobre el impacto social y económico
La nueva normativa ha generado críticas desde distintos sectores. Por un lado, algunos destacan la aparente contradicción en el discurso de Trump, pues aunque la medida supuestamente protege a los compradores, al mismo tiempo incentiva el desarrollo de más viviendas destinadas exclusivamente al alquiler. Esto podría restringir la oferta de viviendas disponibles para compra y favorecer la concentración de propiedades en manos de grandes fondos de inversión.
No obstante, ciertos analistas consideran que esta estrategia puede contribuir a paliar la crisis de vivienda en Estados Unidos, mejorando la oferta de alquiler y elevando el estándar de calidad de las residencias disponibles.
Perspectivas para el mercado inmobiliario
La orden ejecutiva de Trump marca un cambio en las reglas del mercado inmobiliario estadounidense, favoreciendo un modelo de alquiler gestionado por grandes corporaciones. Si bien los pequeños inversores seguirán dominando la propiedad de viviendas unifamiliares, la tendencia hacia grandes desarrollos exclusivos para arrendamiento podría transformar el acceso a la vivienda para millones de ciudadanos.
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