Del intervencionismo estadounidense a la revolución islámica: siete décadas clave para comprender Irán
La comprensión de los conflictos actuales en Oriente Medio, en particular la reciente escalada bélica iniciada el 28 de febrero de 2026 con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, requiere una mirada retrospectiva a los acontecimientos históricos que han moldeado la región durante los últimos 70 años. Las alianzas, enemistades e intervenciones selladas en el siglo XX han sentado las bases para el escenario actual, donde países como los Estados del Golfo, Líbano e Irak también se han visto involucrados en la expansión de la violencia.
- Del intervencionismo estadounidense a la revolución islámica: siete décadas clave para comprender Irán
- El inicio de una era: la fundación de Israel y el papel de Irán
- Nacionalización del petróleo e injerencia extranjera
- Modernización, dependencia y el auge del descontento
- La revolución islámica y el giro en las relaciones internacionales
- Nuevo orden regional: alianzas y rivalidades renovadas
- El ciclo se reactiva: de Hamás a la nueva guerra regional
- Conclusión
El inicio de una era: la fundación de Israel y el papel de Irán
El año 1948 marcó un punto de inflexión con la creación del Estado de Israel, un hecho que contó con el reconocimiento inmediato de Estados Unidos y que estableció una alianza estratégica entre ambos países que persiste hasta hoy. Sin embargo, la consolidación de Israel significó también la destrucción del proyecto nacional palestino, a través de expulsiones masivas y políticas de segregación que han perpetuado el conflicto y la marginación palestina.
Mientras el mundo árabe e islámico mostraba rechazo hacia Israel, Irán, entonces bajo una monarquía parlamentaria autoritaria encabezada por el sha Mohammad Reza Pahleví, mantuvo una postura de no confrontación. La dinastía Pahleví gozaba del respaldo de Occidente, especialmente de Reino Unido, que desde principios de siglo obtenía concesiones petroleras privilegiadas en territorio iraní.
Nacionalización del petróleo e injerencia extranjera
El deseo de fortalecer la soberanía nacional unió a comunistas, socialistas, nacionalistas y religiosos iraníes, quienes vieron en la nacionalización del petróleo una causa común. En 1951, el primer ministro Mohammad Mosaddeq logró el respaldo del Parlamento para llevarla a cabo, desatando la oposición tanto del sha como de Reino Unido. Esta tensión culminó en 1953 con el golpe de Estado conocido como Operación Ajax, orquestado por Estados Unidos y Reino Unido, que derrocó a Mosaddeq y restauró el poder autoritario del sha.
Este episodio se enmarca en la Guerra Fría, periodo en el que Estados Unidos y sus aliados buscaban evitar la expansión de la influencia soviética en regiones estratégicas como Oriente Medio. Como parte de este esfuerzo, Washington e Israel colaboraron en la creación del SAVAK, el servicio secreto iraní que, entre 1953 y 1979, reprimió duramente a la oposición de izquierda mediante detenciones, torturas y asesinatos.
Modernización, dependencia y el auge del descontento
Durante las décadas de 1950 y 1960, Irán se integró en el programa «Átomos por la Paz» impulsado por Estados Unidos, recibiendo tecnología nuclear y formación. Paralelamente, la monarquía iraní modernizó su ejército con armamento estadounidense e israelí. Sin embargo, el autoritarismo del sha y las reformas que afectaron a poderosos sectores internos, como el clero, fomentaron un creciente malestar.
- Reformas agrarias que recortaron privilegios al clero chií.
- Abolición de partidos políticos en 1975 e instauración de un régimen de partido único.
- Represión sistemática de opositores políticos y sociales.
La revolución islámica y el giro en las relaciones internacionales
El descontento social culminó en 1978 con una revolución liderada inicialmente por estudiantes y más tarde por sectores religiosos bajo la guía del imán chií Ruholla Jomeini. Tras semanas de protestas, la monarquía fue derrocada y el sha exiliado, abriéndose paso al régimen de los ayatolás, que instauró un modelo autoritario y fundamentalista, reprimiendo cualquier disidencia.
El punto de ruptura definitivo con Estados Unidos llegó en noviembre de 1979, cuando estudiantes afines a Jomeini tomaron la embajada estadounidense en Teherán y retuvieron a decenas de diplomáticos como rehenes. Este acontecimiento marcó el inicio de una era caracterizada por la hostilidad entre ambos países, con momentos de relativa distensión y otros de máxima tensión, especialmente tras la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense en 2017.
Nuevo orden regional: alianzas y rivalidades renovadas
El alejamiento de Irán por parte de Estados Unidos favoreció el fortalecimiento de los lazos de Washington con las monarquías árabes del Golfo, mayoritariamente suníes y reticentes ante la revolución islámica iraní. Estados Unidos forjó así nuevas alianzas comerciales y energéticas en la región, mientras Irán quedaba aislado.
Esta reconfiguración también suavizó las relaciones entre Israel y ciertos países árabes, proceso que cristalizó en 2020 con los Acuerdos de Abraham, firmados bajo la mediación de Donald Trump, que normalizaron las relaciones entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Parecía abrirse una nueva etapa en la región, aunque el conflicto palestino seguía latente.
El ciclo se reactiva: de Hamás a la nueva guerra regional
La situación dio un vuelco el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque contra Israel, desencadenando una nueva ola de violencia. El conflicto se intensificó con la intervención de Hezbolá y, finalmente, con los ataques directos de Estados Unidos e Israel a Irán en febrero de 2026. Estos hechos parecen cerrar un ciclo iniciado con la revolución islámica, reactivando viejas alianzas y enemistades en un escenario regional profundamente marcado por las decisiones y acontecimientos de las últimas siete décadas.
Conclusión
Analizar el presente de Irán y su papel en Oriente Medio exige entender cómo la mezcla de intervenciones extranjeras, intereses energéticos, luchas internas y transformaciones políticas han configurado una realidad compleja. Las dinámicas históricas siguen influyendo sobre un territorio donde el pasado y el presente se entrelazan, determinando el curso de los acontecimientos actuales.
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