Reforma laboral de Milei avanza al Senado pese a masiva huelga en Argentina

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La reforma laboral de Milei avanza al Senado pese a la huelga general que paraliza Argentina

La Cámara de Diputados de Argentina aprobó el proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei, en una sesión marcada por intensas protestas y una huelga general que paralizó gran parte del país. La iniciativa, denominada Ley de Modernización Laboral, obtuvo 135 votos a favor y 115 en contra, sin abstenciones, y ahora regresa al Senado para su aprobación definitiva, tras la eliminación de un artículo polémico relacionado con las bajas por enfermedad.

Debate parlamentario y modificaciones al proyecto

El texto original de la reforma había sido aprobado previamente por el Senado el 11 de febrero, pero debió retornar a la Cámara Alta luego de que se suprimiera el controvertido artículo 44. Este artículo proponía reducir la cobertura salarial de los trabajadores que se ausentaran por enfermedad ajena al trabajo, como por ejemplo lesiones deportivas, disminuyendo su salario al 75% o incluso al 50%. La medida fue retirada tras recibir críticas de aliados del propio oficialismo.

Durante el debate, el diputado Ricardo Almirón, representante de La Libertad Avanza, defendió la reforma argumentando que busca «fomentar la creación de empleo, actualizar la legislación y garantizar la mayor protección y libertad para todos los trabajadores argentinos».

Sin embargo, desde la oposición, voces como la de Sergio Palazzo, del bloque peronista Unión por la Patria, denunciaron que la propuesta representa «la regresión más brutal de los derechos de los trabajadores en la historia reciente». Por su parte, Esteban Paulón, de Provincias Unidas, cuestionó la falta de actualización tecnológica de la ley, señalando que no aborda temas como la inteligencia artificial y elimina la ley de teletrabajo aprobada tras la pandemia.

Puntos clave de la reforma laboral

  • Nueva base de cálculo para indemnizaciones por despido: El proyecto modifica el cálculo de las indemnizaciones, lo que, en la práctica, implica una reducción de los montos a percibir por los trabajadores despedidos.
  • Banco de horas extras: Se crea un sistema en el que las horas extras trabajadas se compensarán con tiempo libre, pero no serán remuneradas.
  • Limitaciones al derecho a huelga: Amplía la cantidad de actividades consideradas esenciales, que deberán funcionar con entre un 50% y un 75% de servicios mínimos. Además, tipifica como infracciones «muy graves» los bloqueos y tomas de establecimientos, así como los piquetes que impidan trabajar a quienes no adhieran a las protestas.
  • Condiciones para trabajadores de plataformas digitales: Se establece que estos trabajadores tendrán derecho a solo la mitad de la jubilación mínima, situada en 359.219,42 pesos (aproximadamente 220 euros).
  • Desincentivo a reclamos judiciales: El nuevo marco legal dificulta el inicio de demandas judiciales por despidos.

Resistencia sindical y protestas masivas

La aprobación de la reforma tuvo lugar en un contexto de fuerte movilización social. Durante la jornada, miles de manifestantes se congregaron en la Plaza del Congreso en Buenos Aires. Las protestas, inicialmente pacíficas, derivaron en enfrentamientos violentos cuando un grupo intentó derribar las vallas de seguridad que rodeaban el Parlamento. Las fuerzas de seguridad respondieron con chorros de agua, gas pimienta y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Se reportaron al menos ocho detenidos, incluidos dos menores de edad, y varios heridos.

La Confederación General del Trabajo (CGT), principal central sindical del país, convocó a una huelga general de 24 horas que, según sus dirigentes, fue acatada por el 90% de los trabajadores. El paro afectó sectores clave como la administración pública, la industria, el comercio exterior y el transporte de pasajeros. Las aerolíneas cancelaron unos 400 vuelos, dejando a unos 64.000 pasajeros sin poder viajar.

Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, subrayó el alto nivel de adhesión a la huelga y denunció la pérdida diaria de unos 400 puestos de trabajo formales desde el inicio del gobierno de Milei. Según Sola, la reforma representa «un retroceso de 100 años» en materia de derechos laborales, contradiciendo el discurso oficial sobre modernización.

Reacciones empresariales y costos económicos

Mientras los sindicatos rechazan la reforma, las principales entidades empresariales del país han manifestado su apoyo al proyecto. En un comunicado conjunto, destacaron la necesidad de consensos para superar la incertidumbre y fomentar la recuperación económica.

La Universidad Argentina de la Empresa estimó que la huelga nacional costó al país unos 489 millones de dólares, lo que equivale al 20% de la producción diaria nacional.

Perspectivas y próximos pasos

La reforma laboral de Milei representa el mayor intento de modificación de la legislación laboral argentina desde 1974. Cada iniciativa previa de cambio en este ámbito ha enfrentado una fuerte resistencia social, y el actual contexto no es la excepción. Ahora, el proyecto deberá ser ratificado por el Senado, mientras sindicatos y movimientos sociales anticipan nuevas acciones para frenar su avance.

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