Perú refuerza la seguridad electoral ante discursos de fraude impulsados por la ultraderecha
Este domingo 12 de abril, Perú celebra unos comicios generales marcados por la complejidad y la desconfianza institucional. Los electores se enfrentarán a cinco elecciones simultáneas en una sola papeleta de gran tamaño, con una oferta de 35 candidatos presidenciales, la mayoría poco conocidos por la ciudadanía. El ambiente electoral está tensionado por la persistencia de discursos de fraude promovidos por figuras de la ultraderecha, como Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, quienes repiten sin pruebas que solo una victoria suya sería legítima.
- Perú refuerza la seguridad electoral ante discursos de fraude impulsados por la ultraderecha
- Fragmentación política y pérdida de confianza institucional
- Narrativas de fraude y ataques a los organismos electorales
- Reformas y observación internacional para restaurar la confianza
- Riesgos para el secreto del voto y nuevas controversias legales
- Desinformación y la importancia de la observación imparcial
- Conclusión
Fragmentación política y pérdida de confianza institucional
La fragmentación política es uno de los rasgos distintivos de este proceso electoral. Aunque hay 35 aspirantes a la presidencia, solo cinco tienen posibilidades reales de pasar a una segunda vuelta, mientras que un 10% del electorado aún no ha definido su voto. Entre los favoritos figuran la propia Keiko Fujimori, que encabeza las encuestas con un 14% de intención de voto, y Rafael López Aliaga, actualmente en tercer lugar con un 7%. Les siguen figuras como el cómico Carlos Álvarez, el comunicador Ricardo Belmont y políticos de centro e izquierda como Alfonso Lopez Chau, Jorge Nieto y Roberto Sánchez.
La proliferación de candidaturas ha sido facilitada por la negativa del Congreso, dominado por el fujimorismo, a implementar elecciones primarias obligatorias que habrían limitado la participación a partidos con un respaldo mínimo. Esta decisión ha contribuido a la dispersión del voto y a la percepción de un sistema político desordenado.
Narrativas de fraude y ataques a los organismos electorales
Desde la derrota electoral de Keiko Fujimori en 2021, tanto ella como sus aliados han insistido en la existencia de fraude electoral, una acusación desmentida por las misiones internacionales de observación. Sin embargo, esta narrativa persiste y ha erosionado la confianza en las autoridades responsables del proceso, como la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
La desconfianza se refleja en los datos del Barómetro de las Américas 2025-2026, que indica que solo el 17% de los peruanos confía en las elecciones, una caída significativa respecto a 2021. Además, según una encuesta conjunta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y el Instituto Bartolomé de las Casas (IBC), un 82% de la población considera posible un fraude electoral.
Reformas y observación internacional para restaurar la confianza
Frente a este contexto, las entidades electorales han implementado reformas para fortalecer la transparencia y la seguridad del proceso. Entre las principales medidas destacan:
- Ampliación del horario de votación en dos horas para facilitar la participación.
- Actualización más cercana del padrón electoral para reflejar fallecimientos y nuevos votantes.
- Entrega mensual del registro de fallecidos por parte del Reniec a la ONPE.
- Uso de ordenadores portátiles e impresoras en 120.000 mesas de Lima y Callao para digitalizar las actas y acelerar el escrutinio.
Asimismo, la observación internacional será amplia y diversa. Participarán misiones de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, entre otros. Sin embargo, la acreditación de la Fundación Disenso, vinculada al partido español Vox, ha generado preocupación entre expertos por su cercanía a los principales candidatos de ultraderecha.
Riesgos para el secreto del voto y nuevas controversias legales
En enero de 2025, el Congreso liderado por el fujimorismo aprobó cambios legales que permiten conservar las papeletas no impugnadas para eventuales recuentos. Además, una reciente decisión judicial ordenó a la ONPE entregar al partido Fuerza Popular el padrón electoral de 2021, lo que podría poner en riesgo el secreto del voto, especialmente en zonas rurales donde el voto por mesa es reducido y fácilmente identificable.
Expertos como Walter Albán, ex defensor del Pueblo, han advertido que estas medidas pueden ser utilizadas para alimentar acusaciones infundadas de fraude y ejercer presión sobre los electores, atentando contra el derecho constitucional al voto secreto.
Desinformación y la importancia de la observación imparcial
A pesar de la falta de evidencias, continúan circulando historias sobre votos de personas fallecidas o suplantaciones en las mesas electorales. Las investigaciones han demostrado que las denuncias presentadas en 2021 fueron archivadas por carecer de fundamento. No obstante, la continua difusión de estas narrativas ha impactado negativamente en la confianza ciudadana.
Expertos en procesos electorales subrayan la necesidad de distinguir entre misiones de observación imparciales y aquellas vinculadas a intereses políticos. La credibilidad internacional será clave para validar los resultados y preservar la estabilidad democrática.
Conclusión
Perú enfrenta unas elecciones cruciales bajo la sombra de la desconfianza y la polarización. Las autoridades han realizado esfuerzos significativos para garantizar la integridad del proceso, pero el desafío principal sigue siendo restaurar la confianza en las instituciones y frenar la proliferación de discursos que buscan deslegitimar los resultados electorales. La vigilancia de la sociedad civil y la observación internacional serán fundamentales para asegurar que la voluntad popular sea respetada.
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