ONG israelíes alertan sobre el aumento del uso de balas de goma y táseres contra presos palestinos
Organizaciones no gubernamentales en Israel han denunciado un incremento significativo en el uso de balas de goma y dispositivos eléctricos tipo táser contra prisioneros palestinos en centros de detención israelíes. Según Médicos por los Derechos Humanos y el Comité Público contra la Tortura, esta tendencia representa una escalada preocupante en los niveles de violencia dentro de las cárceles.
Escalada de la violencia en las cárceles israelíes
De acuerdo con un comunicado emitido por Muhannad Abu Ghosh, director del Departamento de Prisioneros de Médicos por los Derechos Humanos, “los disparos contra los prisioneros no son un fenómeno nuevo, pero en los últimos meses estamos presenciando una intensificación sin precedentes en su uso”. La organización sostiene que la violencia con balas de goma se está consolidando como una práctica rutinaria dentro del sistema penitenciario.
Testimonios y consecuencias médicas
La denuncia se basa en 22 testimonios recopilados por la ONG, de los cuales 21 corresponden a palestinos y uno a un ciudadano judío, detenidos en el último año. Todos relataron haber sido blanco de disparos a corta distancia, principalmente dentro de sus propias celdas, sin posibilidad de resguardarse.
Según la organización, el uso de balas de goma y espuma ha provocado en los reclusos hemorragias, fracturas y lesiones en órganos internos, algunas veces con secuelas irreversibles. Este patrón, advierten, contribuye a la normalización de un nuevo y alarmante nivel de violencia en el entorno penitenciario.
- Un caso documentado por el Centro Médico Soroka, en Beersheba, describe la extirpación del testículo derecho de un recluso en junio de 2026 tras recibir disparos de balas de goma, lo que le ocasionó lesiones múltiples.
- Otro prisionero relató haber sufrido una fractura tras ser disparado a corta distancia, requiriendo hospitalización e intervención quirúrgica.
Los testimonios también señalan lesiones en piernas, abdomen, pelvis y manos, ocasionadas en ocasiones durante redadas o incluso dentro de las celdas, y denuncian la falta de atención médica adecuada tras los incidentes.
Contexto y ejemplos de abuso
Uno de los relatos recogidos describe el caso de un prisionero en la prisión de Ofer, en la Cisjordania ocupada, quien se negó a regresar a su celda tras pasar meses afectado por sarna y exigir medicación. Según su testimonio, los guardias respondieron disparándole balas de goma y empleando un táser directamente en su cabeza.
Reacciones y exigencias de las organizaciones civiles
Ante estos hechos, tanto Médicos por los Derechos Humanos como el Comité Público contra la Tortura han solicitado a la fiscal general de Israel y al Servicio Penitenciario (IPS) la suspensión inmediata de estas prácticas. Las organizaciones exigen transparencia sobre el tipo de armamento y las normativas bajo las cuales se emplea dentro de los centros de detención.
Por su parte, el IPS ha afirmado que utiliza “medios menos letales” de manera “medida y proporcionada”, de acuerdo con las necesidades operativas. Sin embargo, ha rechazado facilitar información sobre las armas y municiones empleadas, así como sobre sus protocolos de actuación.
Preocupación por los derechos humanos
La denuncia de estas ONG pone de manifiesto la gravedad de la situación en las cárceles israelíes y la necesidad de un mayor control y supervisión sobre el uso de la fuerza en los centros de detención. Las organizaciones reiteran que el uso excesivo de la violencia puede tener consecuencias irreversibles para la salud y la dignidad de los reclusos, y piden el fin inmediato de estas prácticas.
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