Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras en una ceremonia discreta y sin líderes extranjeros

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Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras en una toma de posesión austera y sin presencia internacional

Nasry Tito Asfura, líder conservador, juró este martes como presidente de Honduras en una ceremonia marcada por la sencillez y la ausencia de mandatarios extranjeros. El acto tuvo lugar en la sede del Parlamento nacional y contrasta con las fastuosas investiduras de sus predecesores, tradicionalmente realizadas en estadios llenos de invitados y con elaborados protocolos.

Un acto discreto y rodeado de afines

La investidura se celebró ante un reducido grupo de asistentes compuesto principalmente por simpatizantes, familiares y miembros del cuerpo diplomático acreditado. Asfura ingresó al hemiciclo acompañado de su esposa, Lissette Del Cid, evitando el pasillo de honor y el contacto con la prensa, mostrando un perfil discreto y reservado.

La ceremonia duró cerca de una hora y estuvo marcada por la sobriedad: el himno nacional, una bendición religiosa, la presencia de cadetes militares y la imposición de la banda presidencial azul y blanco. El protocolo fue limitado y sin grandes despliegues, en contraste con los actos anteriores celebrados en el país.

Un discurso breve centrado en los principales desafíos

Asfura pronunció un mensaje de apenas 12 minutos en el que se comprometió a abordar los principales retos de su mandato: reducción del tamaño del Estado, mejora de la seguridad, fortalecimiento del sistema de salud y reactivación económica. El nuevo mandatario también hizo un llamado a la paz y la unidad nacional, concluyendo con palabras de aliento y bendiciones para el pueblo hondureño.

En su alocución, evitó referencias directas a la comunidad internacional, pese al apoyo previo de países como Estados Unidos, y no mencionó ni al expresidente Juan Orlando Hernández —indultado en 2024 tras una condena por narcotráfico— ni a la mandataria saliente Xiomara Castro.

Primeras medidas y gestos simbólicos

Como primera acción presidencial, Asfura firmó un decreto para poner en venta el avión presidencial, adquirido durante el gobierno de Hernández y que permaneció en desuso durante la administración de Castro. Este gesto fue interpretado como un mensaje de austeridad y distanciamiento de prácticas anteriores.

A lo largo de la ceremonia, Asfura mostró constantes manifestaciones de fe católica, persignándose repetidamente y culminando su discurso con una oración. La nueva primera dama, Lissette Del Cid, permaneció a su lado en todo momento.

Mientras el Parlamento lucía modestamente decorado y con escasa asistencia, los alrededores del edificio se llenaron de simpatizantes ondeando banderas nacionales y coreando consignas de apoyo, bajo una estricta vigilancia militar desplegada desde días previos.

Un contexto electoral tenso y sin consenso

Asfura llega al poder tras un complejo proceso electoral caracterizado por la demora de un mes en la publicación de los resultados oficiales de los comicios celebrados el 30 de noviembre. Su victoria sobre Salvador Nasralla, del Partido Liberal, fue ajustada y se vio envuelta en acusaciones de fraude por parte del partido saliente, Libre, lo que generó tensiones políticas y protestas en las semanas previas a la toma de posesión.

La ausencia de respaldo del gobierno saliente y la falta de observadores internacionales en el evento evidencian la polarización y el clima de desconfianza que persiste en el país.

Asfura, un presidente de perfil empresarial

De origen palestino y vinculado al sector de la construcción, Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras con la promesa de restaurar la estabilidad y mejorar las condiciones socioeconómicas. Tras el acto oficial, el mandatario saludó brevemente a la prensa y se dirigió a un escenario exterior, donde fue recibido con vítores por una multitud de seguidores.

El inicio de su mandato estará marcado por el reto de superar la crisis de legitimidad, atender las demandas ciudadanas y reconciliar a una sociedad dividida tras uno de los procesos electorales más controvertidos de la historia reciente de Honduras.

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