Maquinistas escoceses rechazan los trenes de la empresa vasca CAF por sus negocios en Israel
La empresa vasca Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) se encuentra en el centro de la polémica tras ser preseleccionada para suministrar trenes a la línea suburbana que conecta Glasgow y Edimburgo. El rechazo de los maquinistas escoceses ha puesto en duda la viabilidad de este contrato público, debido a la implicación de CAF en proyectos ferroviarios en Israel, señalados por Naciones Unidas como parte de la ocupación ilegal de territorios palestinos.
- Maquinistas escoceses rechazan los trenes de la empresa vasca CAF por sus negocios en Israel
- CAF, entre las finalistas en Escocia
- Rechazo sindical y presión política
- El papel del gobierno escocés
- Solidaridad desde el País Vasco
- El impacto de la presión institucional
- Precedentes en la lista de la ONU
- Repercusiones para CAF
- Conclusión
CAF, entre las finalistas en Escocia
El pasado 21 de septiembre, la administración pública escocesa anunció las cinco empresas preseleccionadas para adjudicar el suministro de 69 trenes eléctricos—con posibilidad de ampliación a 37 más—para el servicio suburbano entre Glasgow y Edimburgo. CAF figura entre los finalistas, pese a haber sido incluida en la lista de empresas consideradas cómplices de la ocupación de Palestina, según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, cuya última actualización fue publicada el 28 de septiembre.
Rechazo sindical y presión política
El sindicato de maquinistas escocés ASLEF, con el respaldo de la Confederación Sindical de Escocia (STUC), ha manifestado un rechazo tajante a operar trenes fabricados por CAF. Kevin Lindsay, coordinador de ASLEF, declaró: “No utilizaremos trenes operados por una empresa cómplice de crímenes de guerra”. Dave Moxham, vicesecretario adjunto del STUC, añadió que sería “inconcebible que una empresa profundamente implicada en la expansión de asentamientos israelíes ilegales recibiera fondos de los contribuyentes escoceses”.
El posicionamiento sindical está respaldado por recientes mociones del Parlamento escocés y del británico, que han instado a boicotear, desinvertir y sancionar a empresas vinculadas con la ocupación israelí. Hace poco más de un año, la Cámara Baja escocesa aprobó una moción en este sentido, y en septiembre volvió a ratificar su apoyo al movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), pidiendo la exclusión de contratos públicos para empresas relacionadas con asentamientos ilegales.
El papel del gobierno escocés
Los sindicatos ASLEF, STUC y RMT (Sindicato de Trabajadores Marítimos y Ferroviarios) han recordado que la decisión final sobre la adjudicación recae en el gobierno escocés, propietario de ScotRail. Según la normativa vigente, las empresas que explotan activos en asentamientos ilegales pueden ser excluidas de licitaciones públicas por considerarse una falta profesional grave. Esta decisión corresponde al organismo que adjudica el contrato, basado en la evidencia disponible.
Solidaridad desde el País Vasco
La oposición a los negocios de CAF en Israel también se ha manifestado en el País Vasco. El sindicato mayoritario ELA ha apoyado la postura de los maquinistas escoceses y recuerda que desde el inicio de la relación comercial de CAF con Israel, los trabajadores y sindicatos han mostrado su rechazo a través de paros y reclamaciones. ELA, que forma parte del movimiento vasco de BDS, considera positiva cualquier acción que visibilice la ocupación y la necesidad de no mantener relaciones comerciales con Israel mientras persistan estas circunstancias.
El impacto de la presión institucional
CAF, cuya principal clientela son administraciones públicas, podría verse significativamente afectada por la exclusión de contratos públicos. En 2025, la empresa obtuvo al menos 2.000 millones de euros en contratos públicos. Para el movimiento BDS, el boicot institucional es una herramienta clave para influir en compañías que, como CAF, dependen en gran medida del sector público.
Precedentes en la lista de la ONU
El caso de CAF no es único. La empresa ACS, presidida por Florentino Pérez, también fue incluida en la lista de la ONU tras adjudicarse, a través de su filial SEMI, la electrificación de 420 kilómetros de la red ferroviaria israelí, incluyendo tramos que cruzan la Línea Verde y conectan con asentamientos en territorios ocupados. Aunque ACS vendió SEMI en 2021, la ONU mantuvo su inclusión en la lista por los beneficios obtenidos previamente de estos contratos.
Repercusiones para CAF
CAF reconoce en su último informe financiero que los negocios en Israel y la actual situación en la Franja de Gaza podrían afectar negativamente sus previsiones operativas. Por el momento, la empresa no se ha pronunciado sobre el impacto que puede tener la negativa de los maquinistas escoceses en el proceso de adjudicación en Escocia.
Conclusión
La controversia en torno a la posible adjudicación a CAF del contrato para renovar la flota de trenes suburbanos en Escocia pone de manifiesto el creciente peso de la responsabilidad social corporativa en la contratación pública. El rechazo sindical, el apoyo de organizaciones políticas y sociales, así como la presión institucional, demuestran que la implicación de las empresas en conflictos internacionales es cada vez más relevante para su actividad y reputación en los mercados europeos.
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