Mabel González Bustelo: “Si hay transición en Venezuela, será controlada por el chavismo”

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Entrevista a Mabel González Bustelo: “En Venezuela no habrá una transición, y de haberla, será pilotada desde el chavismo”

La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela ha marcado un punto de inflexión en la política latinoamericana y en el orden internacional. Bajo la administración de Donald Trump, acompañado por figuras clave como Pete Hegseth y Marco Rubio, se ha revitalizado la doctrina Monroe con un renovado enfoque de “América para los americanos”, adaptada al eslogan “America First”.

América Latina en el tablero de las potencias mundiales

La región latinoamericana vuelve a situarse en el centro del reparto de esferas de influencia entre grandes potencias. La acción estadounidense en Venezuela no solo afecta al país sudamericano, sino que envía un mensaje a toda América Latina, reforzando la percepción de la región como el “patio trasero” de Estados Unidos. Esta estrategia busca consolidar el poder norteamericano en el hemisferio occidental, mezclando objetivos políticos y económicos.

Para analizar este complejo escenario, Mabel González Bustelo, periodista y especialista en mediación y resolución de conflictos internacionales, ofrece una visión crítica sobre las implicaciones de esta intervención y el papel de los actores internos y externos en la crisis venezolana.

Una intervención calculada y sus antecedentes

Desde que Estados Unidos intensificó sus operaciones en el Caribe, con despliegues militares inéditos y ataques a embarcaciones acusadas sin pruebas de transportar drogas, se estaba preparando el terreno para una acción más contundente. Según González Bustelo, la intervención militar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro no son fruto de la improvisación, sino parte de una estrategia para debilitar al chavismo desde su base más sólida: la alianza con las Fuerzas Armadas.

“El objetivo de Washington y de sectores de la oposición venezolana ha sido durante años romper el vínculo entre el chavismo y las Fuerzas Armadas. Al no conseguirlo, optaron por una operación directa, ilegal según el derecho internacional, que representa un salto cualitativo en la injerencia extranjera”, explica la analista.

Perspectivas de conflicto interno tras la intervención

La situación en Venezuela, tras la intervención, es incierta y confusa. Delcy Rodríguez, vicepresidenta, ha asumido el mando, mientras que figuras como Diosdado Cabello refuerzan el control chavista. Según González Bustelo, en el corto plazo no se prevé una transición política que incluya a la oposición, descartando la posibilidad de un escenario similar al vivido en Libia. Sin embargo, advierte sobre el riesgo de violencia localizada, especialmente si el chavismo moviliza fuerzas policiales, militares y colectivos civiles para mantener el orden.

“El futuro inmediato depende del nivel de control que quiera ejercer Washington, si habrá más acciones militares y cómo gestionará el chavismo el descontento interno, ya sea reprimiendo o abriendo algún tipo de diálogo con sectores de la oposición”, señala la experta.

Intereses estratégicos: petróleo y proyección de poder

González Bustelo destaca que el trasfondo de la intervención es el control de los recursos energéticos, especialmente el petróleo, y el envío de señales a rivales estratégicos como China y Rusia. “Venezuela fue elegida porque permite a EE.UU. transmitir múltiples mensajes: a China, sobre su creciente influencia económica; a otros gobiernos latinoamericanos, demostrando disposición a usar la fuerza; y a su base interna, reforzando la narrativa de lucha contra las drogas y la migración”, explica.

La analista subraya que las acusaciones de narcotráfico y el uso de la migración como “arma de guerra” son argumentos construidos para justificar una intervención que busca consolidar el dominio estadounidense sobre los recursos venezolanos y reafirmar su liderazgo en la región.

¿Un protectorado estadounidense en Venezuela?

La larga relación entre Venezuela y Estados Unidos, marcada por el petróleo, se ha visto alterada desde la llegada de Hugo Chávez al poder y la nacionalización de los recursos energéticos. Según González Bustelo, Washington podría buscar ahora un gobierno más favorable a los intereses de las empresas estadounidenses, lo que le permitiría a EE.UU. mayor flexibilidad en su política energética global.

No obstante, la experta reconoce que el futuro es incierto: “No sabemos si habrá más acciones militares, si se desplegarán tropas o si la administración estadounidense buscará negociar con el nuevo liderazgo chavista o tomará otro rumbo en los próximos meses”.

Implicaciones para la región y la comunidad internacional

La posibilidad de que Estados Unidos extienda su política intervencionista a otros países como Cuba, Colombia o incluso México genera inquietud en América Latina. La designación de grupos narcotraficantes como organizaciones terroristas extranjeras abre la puerta a la aplicación de tácticas propias de la “guerra contra el terrorismo” en la región.

  • Las amenazas a Cuba responden a obsesiones históricas y políticas dentro del gobierno estadounidense.
  • En Colombia, las acusaciones de “narcoterrorismo” buscan influir en el panorama electoral y presionar al gobierno de Gustavo Petro.
  • México podría ser objeto de operaciones selectivas bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, algo que preocupa a su presidenta, Claudia Sheinbaum.

Además, la administración Trump ha mostrado interés en apoyar gobiernos afines a sus intereses políticos en América Latina y Europa, como el de Javier Milei en Argentina.

La reacción internacional: Rusia, China y la Unión Europea

La intervención en Venezuela no pasa desapercibida para otras potencias. Rusia y China observan la situación como una confirmación del auge de la política de zonas de influencia y podrían ajustar sus estrategias globales en consecuencia. China, en particular, podría intensificar sus alianzas económicas y políticas a través de plataformas como los BRICS+.

La Unión Europea, por su parte, muestra una parálisis preocupante. Según González Bustelo, la UE parece incapaz de comprender el cambio de rumbo estadounidense y carece de una estrategia propia para afrontar un mundo donde las normas internacionales pierden relevancia frente al uso de la fuerza.

Conclusión: un periodo de incertidumbre y tensiones crecientes

La intervención estadounidense en Venezuela inaugura una etapa de incertidumbre radical para la región y el sistema internacional. Las tensiones entre la fuerza y las normas, junto con la redefinición de las reglas que rigen las relaciones internacionales, auguran un periodo peligroso y de difícil pronóstico.

En este contexto, América Latina enfrenta el reto de redefinir su autonomía y sus relaciones exteriores, mientras la comunidad internacional deberá decidir si apuesta por la defensa del derecho internacional o por la lógica de las esferas de influencia.

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