Laura Fernández arrasa en Costa Rica y promete “mano dura” al estilo Bukele

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Laura Fernández, la ‘Bukele’ costarricense: una nueva era de mano dura

Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano, se convertirá en la próxima presidenta de Costa Rica tras una contundente victoria en las elecciones celebradas el 1 de febrero. Su ascenso marca un cambio significativo en el panorama político costarricense, al prometer replicar el modelo de seguridad impulsado por Nayib Bukele en El Salvador.

Resultados electorales y perfil de la presidenta electa

Nacida en Puntarenas en 1986, Fernández, de 39 años, se define como “liberal en lo económico y conservadora en lo social”. Obtuvo el 48,3% de los votos en una primera vuelta que registró una participación ciudadana récord del 69,08%, la más alta en veinte años. Su principal rival, el socialdemócrata Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional, quedó relegado al segundo puesto con una diferencia de 16 puntos.

Fernández ha construido su imagen política sobre la continuidad del proyecto de Rodrigo Chaves, el presidente saliente, quien no pudo presentarse a la reelección inmediata pero se prevé que ocupará un papel relevante en el próximo gobierno. La presidenta electa ha mostrado abiertamente su admiración por Nayib Bukele, posicionándose a favor de políticas de seguridad de corte punitivo y populista.

Un enfoque de seguridad inspirado en El Salvador

Uno de los pilares de la campaña de Fernández fue la promesa de trasladar al contexto costarricense las estrategias de seguridad implementadas por Bukele en El Salvador. Entre sus principales propuestas destaca la finalización del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel concebida para albergar a hasta 5.100 reclusos, inspirada en el modelo del CECOT salvadoreño. Este proyecto representa un salto significativo en la capacidad penitenciaria de Costa Rica, cuyo sistema actual fue diseñado para menos de 14.000 internos.

Además, Fernández ha planteado la posibilidad de declarar estados de excepción en aquellas zonas bajo fuerte influencia del narcotráfico, lo que permitiría suspender garantías individuales y facilitar operativos policiales y detenciones. “No dudaré en tomar las decisiones que tengamos que tomar. Hemos propuesto el levantamiento de garantías constitucionales”, afirmó durante la campaña, generando preocupación entre organizaciones civiles y sectores políticos, que advierten sobre un posible giro autoritario en una democracia tradicionalmente estable.

Mayoría parlamentaria histórica

El triunfo presidencial de Fernández vino acompañado de una sólida mayoría en la Asamblea Legislativa, conformada por 57 escaños. El Partido Pueblo Soberano obtuvo 31 diputados, constituyéndose en la bancada más grande desde 1982 y suficiente para aprobar leyes ordinarias sin necesidad de pactos con la oposición.

  • Partido Pueblo Soberano (PPSO): 31 diputados
  • Partido Liberación Nacional (PLN): 17 diputados
  • Frente Amplio: 7 diputados
  • Fuerzas minoritarias: 2 diputados

Sin embargo, para impulsar reformas constitucionales o cambios profundos en el Poder Judicial –institución a la que el oficialismo responsabiliza del aumento de la violencia–, Fernández necesitará 38 votos, lo que obligará a buscar alianzas parlamentarias adicionales.

Contexto regional y desafíos para la democracia

El ascenso de Laura Fernández confirma la tendencia regional hacia políticas de mano dura y el auge de liderazgos populistas de derecha en Centroamérica. Costa Rica, que durante décadas fue ejemplo de estabilidad democrática tras abolir el ejército en 1949 y consolidar un sistema judicial autónomo, atraviesa una crisis de institucionalidad y confianza en sus partidos tradicionales.

Los discursos antiélite y las críticas al poder judicial han sido capitalizados por formaciones ultraconservadoras, canalizando el descontento social ante el aumento de la violencia y la percepción de corrupción en las instituciones. Este fenómeno se observa también en otros países de la región:

  • En Honduras, la controvertida victoria de Nasry Asfura, respaldado por Donald Trump, se produjo en medio de denuncias de irregularidades.
  • En Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo han consolidado un régimen autoritario mediante reformas constitucionales.
  • En Guatemala, el gobierno progresista de Bernardo Arévalo enfrenta el desafío de la resistencia de las élites y una fiscalía señalada por corrupción.

Retos e implicaciones para el futuro costarricense

La llegada de Laura Fernández a la presidencia supone un punto de inflexión para la democracia costarricense. El respaldo popular a medidas de “mano dura” y la militarización de la seguridad ponen a prueba los equilibrios institucionales y la tradición de respeto a los derechos individuales que caracterizaba al país.

El éxito o fracaso de las políticas inspiradas en el modelo salvadoreño marcarán el rumbo de Costa Rica y su papel como referente en la región. La sociedad costarricense afronta ahora el reto de encontrar un equilibrio entre garantizar la seguridad ciudadana y preservar las garantías democráticas que históricamente la han distinguido en América Latina.

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