Entrevista a Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat: “La UE es en estos momentos un actor geoestratégico irrelevante”
En un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la redefinición de alianzas globales, Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat, catedrático emérito de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona y experto en partidos políticos e integración europea, analiza en profundidad los cambios recientes que sacuden el tablero geopolítico. Su visión, forjada tras décadas de estudio y docencia, destaca la transformación impulsada por los líderes de potencias como Estados Unidos, Rusia y China, así como el papel cada vez más marginal de la Unión Europea.
- Entrevista a Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat: “La UE es en estos momentos un actor geoestratégico irrelevante”
- El impacto de la era Trump en la geopolítica mundial
- Redefinición del orden internacional y tensiones territoriales
- La estrategia estadounidense: de la intervención al protectorado
- El papel de la Unión Europea: entre la irrelevancia y la parálisis
- China y Rusia: estrategias a largo plazo y nuevas realidades
- La OTAN y el futuro de Ucrania
- Nuevas alianzas y el auge de la ultraderecha en Europa
- Conclusión
El impacto de la era Trump en la geopolítica mundial
Rodríguez-Aguilera señala que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha supuesto una ruptura con las normas internacionales establecidas desde la Segunda Guerra Mundial. La política exterior estadounidense actual, describe, se caracteriza por un enfoque mucho más agresivo y pragmático, priorizando los intereses económicos y estratégicos sobre cualquier otra consideración.
En relación con Irán, el analista destaca la tradicional animadversión de Estados Unidos e Israel hacia el régimen iraní, aunque considera impredecible el tipo de acción que Trump podría emprender ante las recientes movilizaciones populares y la respuesta del gobierno iraní. Advierte, sin embargo, que una intervención militar directa sería extremadamente arriesgada.
Rodríguez-Aguilera advierte sobre el peligro de un mundo liderado por figuras autocráticas como Trump, Putin y Xi Jinping, al considerar que esta combinación genera un entorno internacional volátil e irracional. Subraya que el segundo mandato de Trump ha sido más contundente y coherente en la aplicación de un programa imperialista y reaccionario, con un claro sesgo empresarial y, en ocasiones, con métodos considerados poco ortodoxos.
Redefinición del orden internacional y tensiones territoriales
El experto considera que el orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial está en proceso de desintegración. Aporta como ejemplo la amenaza estadounidense sobre Groenlandia, calificándola de sorprendente y preocupante, ya que implica la posibilidad de arrebatar territorio a un aliado, ya sea por la vía diplomática o mediante la fuerza.
En cuanto al riesgo de un conflicto bélico a gran escala, Rodríguez-Aguilera descarta la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial en el corto y medio plazo, argumentando que ni Rusia ni China tienen actualmente interés o capacidad para enfrentarse militarmente a Estados Unidos. Sin embargo, prevé la repetición de intervenciones selectivas, como la reciente en Venezuela.
La estrategia estadounidense: de la intervención al protectorado
El coste humano y económico de las guerras en Irak y Afganistán ha llevado a Washington a buscar nuevas formas de intervención. Según Rodríguez-Aguilera, el objetivo de Trump sería establecer protectorados en países estratégicos como Venezuela, e incluso extender esta política a Colombia o México, poniendo en entredicho la estabilidad en el canal de Panamá y otras regiones.
En el caso de Groenlandia, Estados Unidos podría optar por apoyar la secesión o replicar un modelo similar al de Puerto Rico, proponiendo un estado libre asociado. El catedrático advierte que una ocupación de Groenlandia podría dinamitar la OTAN y dejar a la Unión Europea en una posición de extrema debilidad.
El papel de la Unión Europea: entre la irrelevancia y la parálisis
Rodríguez-Aguilera es contundente al afirmar que la Unión Europea es actualmente un actor geoestratégico irrelevante. La dependencia tecnológica de Estados Unidos, la fragmentación política interna y la necesidad de unanimidad para tomar decisiones clave la convierten en una entidad incapaz de responder con eficacia a las crisis internacionales.
La posibilidad de que Dinamarca solicite la activación del artículo 5 de la OTAN en caso de invasión de Groenlandia pondría a la UE en una situación insostenible, sin capacidad real de confrontar a Estados Unidos.
China y Rusia: estrategias a largo plazo y nuevas realidades
China, por su parte, observa con atención los movimientos estadounidenses en América Latina, especialmente el intento de desplazar la influencia china en Venezuela. Al mismo tiempo, el gigante asiático sigue de cerca la evolución de la guerra en Ucrania, en función de sus propios intereses respecto a Taiwán. Rodríguez-Aguilera sugiere que, aunque una intervención china en Taiwán no es inminente, podría materializarse en los próximos años si las circunstancias cambian.
En el frente ruso, el experto considera que Rusia ha perdido peso como potencia global y solo mantiene relevancia por su arsenal nuclear. Descarta la posibilidad de una expansión militar significativa por parte de Moscú, especialmente hacia los países bálticos o Polonia, dados los fracasos recientes en el conflicto ucraniano.
La OTAN y el futuro de Ucrania
Según Rodríguez-Aguilera, el principal interés de Putin es garantizar que la OTAN no continúe expandiéndose hacia el este. Trump, por su parte, habría dejado claro que Ucrania no ingresará en la Alianza Atlántica. El futuro acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, anticipa, implicará dolorosas concesiones territoriales por parte de Kiev, con Estados Unidos y Rusia como principales actores en la negociación, mientras la Unión Europea asume el papel de financiador de la reconstrucción.
Destaca además que, una vez finalizada la guerra, Ucrania podría mantener un ejército de 600.000 soldados, convirtiéndose en la principal fuerza militar europea, aunque esto supondrá una carga financiera significativa.
Nuevas alianzas y el auge de la ultraderecha en Europa
El panorama político europeo también se ve afectado por la emergencia de fuerzas ultranacionalistas y euroescépticas. Figuras como Viktor Orbán en Hungría y Robert Fico en Eslovaquia representan una amenaza interna para la cohesión europea. Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, adopta una postura contraria a una mayor integración europea, y Alemania, tradicional motor de la UE, se muestra reacia a impulsar un federalismo político más profundo.
El crecimiento de la ultraderecha en países clave como Alemania y Francia, donde estas fuerzas ocupan el segundo puesto en intención de voto, evidencia la dificultad de forjar nuevas alianzas pro-europeas. El eje franco-alemán, históricamente pilar de la integración, atraviesa un periodo de estancamiento, lo que limita aún más la capacidad de reacción de la Unión Europea ante las amenazas externas e internas.
Conclusión
La visión de Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat ofrece una radiografía de un mundo en transición, donde las reglas tradicionales se diluyen y los actores principales redefinen sus estrategias. En este escenario, la Unión Europea aparece como un actor debilitado y con escaso margen de maniobra, mientras potencias como Estados Unidos, China y Rusia imponen su agenda. La evolución de los conflictos en Ucrania, Venezuela y Taiwán, así como la consolidación de nuevas alianzas en el seno de la UE, serán determinantes para el futuro del orden internacional.
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