Jordi Martí-Rueda: «Para combatir el fascismo hay que plantear la consigna ‘pasaremos’, porque supone invocar la victoria»
El historiador Jordi Martí-Rueda regresa a la actualidad editorial con Passarem. Vides per la llibertat (Tigre de Paper), una obra que conecta los relatos de quienes defendieron la República durante la Guerra Civil Española con los desafíos actuales ante el ascenso de la extrema derecha en Europa y el mundo.
- Jordi Martí-Rueda: «Para combatir el fascismo hay que plantear la consigna ‘pasaremos’, porque supone invocar la victoria»
- Una mirada histórica para entender el presente
- Del «no pasarán» al «pasaremos»: cambiar la actitud ante el fascismo
- Recuperar y contar nuevas historias de la Guerra Civil
- Criterios para seleccionar las historias
- La solidaridad internacional: una lección vigente
- La importancia de la memoria democrática
- El riesgo de banalizar el fascismo
- Respuestas ante el auge de la ultraderecha
- El valor del tejido social y la movilización ciudadana
- Conclusión
Una mirada histórica para entender el presente
Seis años después de publicar Brigadistes, donde recuperaba las historias de los brigadistas internacionales, Martí-Rueda amplía ahora su enfoque. No solo incorpora testimonios de catalanes que lucharon por la República, sino que también analiza el significado del fascismo y cómo las dinámicas de los años 30 resuenan en la actualidad, en un contexto de auge global de la ultraderecha alimentado por el miedo.
En una conversación en el centro de Barcelona, el historiador subraya que vivimos un «cambio histórico» y alerta sobre el peligro de trivializar el fascismo, al que define como «crimen contra la humanidad por proponer un modelo de sociedad que viola los derechos humanos». Martí-Rueda insiste en la necesidad de un tejido social fuerte para responder a estos retos, igual que en el pasado.
Del «no pasarán» al «pasaremos»: cambiar la actitud ante el fascismo
El título Passarem alude a una publicación de un batallón de las Brigadas Internacionales, mayoritariamente formado por alemanes, reinterpretando el histórico lema republicano «no pasarán». Para Martí-Rueda, esa consigna representaba la resistencia, pero no la victoria: «Resistir significa evitar que el enemigo gane, pero no significa que tú ganes». Por ello, reivindica la necesidad de adoptar hoy el lema «pasaremos», orientado a la ofensiva y a la conquista del futuro, no solo a la defensa.
- «No pasarán» simboliza la resistencia ante el avance fascista en Madrid en 1936.
- «Pasaremos» implica mirar hacia la victoria, superar las barreras y tomar la iniciativa.
- El optimismo y la actitud positiva son ingredientes esenciales para avanzar y triunfar.
Recuperar y contar nuevas historias de la Guerra Civil
Martí-Rueda cuestiona la idea de que todo está dicho sobre la Guerra Civil Española: “Se ha escrito mucho, pero hay que preguntarse qué se ha escrito y cómo se ha comunicado”. Señala que el conocimiento general suele ser superficial, basado en tópicos y mitos, y que aún quedan aspectos desconocidos, como la labor del personal sanitario de la República, cuyos métodos pioneros fueron posteriormente adoptados por los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
El autor rescata historias de personas olvidadas, destacando la valentía de quienes lucharon en el frente y cómo los brigadistas internacionales reconocían el papel fundamental de la población local que les acogió y luchó junto a ellos.
Criterios para seleccionar las historias
Martí-Rueda explica que la elección de relatos en Passarem responde a la necesidad de profundizar en el análisis del fenómeno de las Brigadas Internacionales y del fascismo. El libro incluye historias heterogéneas, algunas enlazadas entre sí, agrupadas temáticamente en torno a la solidaridad, la vida en los campos de concentración franquistas, la innovación médica, y la recuperación de la memoria histórica.
La solidaridad internacional: una lección vigente
En los años 30, más de 40.000 personas de todo el mundo acudieron a España para luchar contra el fascismo, en lo que consideraban también su propia guerra. Martí-Rueda destaca que esa solidaridad nació no solo del enemigo común, sino también del ejemplo de la población local que se movilizó primero. Aclara que los brigadistas no eran héroes extraordinarios, sino personas corrientes enfrentadas a circunstancias excepcionales.
El historiador considera que la solidaridad no debe ser un acto romántico o de sacrificio sin sentido, sino que ha de ser útil y pragmática. Reconoce que el mundo actual es más complejo y los retos son distintos, pero mantiene que la capacidad de solidaridad sigue latente en la sociedad.
La importancia de la memoria democrática
Ante la supresión de leyes de memoria histórica por parte de algunas administraciones, Martí-Rueda defiende la necesidad de recordar y comprender el pasado para definir el presente y proyectar el futuro. Olvidar lo sucedido, advierte, es una forma de eludir responsabilidades y tergiversar la historia, despojando a la Guerra Civil de su carga política, ideológica y ética.
«Si no entendemos qué pasó en la Guerra Civil, no comprenderemos el carácter de la sociedad en la que vivimos», afirma, subrayando que el miedo inoculado por el franquismo aún marca a las generaciones actuales.
El riesgo de banalizar el fascismo
Martí-Rueda alerta sobre el uso indiscriminado del término “fascismo”, que puede llevar a trivializar su verdadera naturaleza. Explica que el fascismo es un proyecto de sociedad vertical, con una comunidad nacional cerrada y la eliminación de quienes quedan fuera de ese modelo, lo que lo convierte en un crimen contra la humanidad.
- Banalizar el término fascismo dificulta su identificación y comprensión de su peligrosidad.
- Las ultraderechas actuales pueden diferir en formas, pero comparten la lógica excluyente y autoritaria del fascismo histórico.
Respuestas ante el auge de la ultraderecha
El historiador sostiene que la historia debe servir para la acción, no solo para la reflexión. Advierte que la ultraderecha prospera en contextos de incertidumbre y miedo, ofreciendo respuestas simples a problemas complejos. Este discurso cala especialmente entre la juventud, que enfrenta perspectivas laborales y vitales precarias y no percibe los riesgos del fascismo como algo tangible.
Martí-Rueda considera insuficiente apelar únicamente a la defensa de la democracia o a la resistencia. Propone que la izquierda debe ofrecer proyectos motivadores y realistas, capaces de ilusionar y movilizar, adoptando una actitud afirmativa: “No basta con decir ‘no pasarán’, hay que decir ‘pasaremos’”.
El valor del tejido social y la movilización ciudadana
El autor destaca el papel fundamental del asociacionismo y el sindicalismo en Barcelona para frenar el golpe de Estado de 1936 y sostener la sociedad en tiempos de crisis. Asegura que, en la actualidad, la movilización ciudadana en ámbitos como la vivienda, los servicios públicos o el feminismo constituye la base para construir una alternativa de esperanza frente a la ultraderecha.
- El tejido social no se limita a la organización política, sino que incluye relaciones de barrio y apoyo mutuo.
- En crisis, disponer de una red social sólida es esencial para la resiliencia colectiva.
Conclusión
La obra de Jordi Martí-Rueda es una invitación a recuperar la memoria, comprender los riesgos del presente y construir respuestas colectivas y optimistas. Frente al avance de la ultraderecha, el historiador insiste en la importancia de pasar de la resistencia a la iniciativa, de la defensa a la conquista de un futuro más justo y plural.
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