La justicia italiana interviene Glovo por explotación laboral a repartidores
La Fiscalía de Milán ha tomado medidas de emergencia contra Foodinho, filial de la conocida plataforma de reparto Glovo, por presunta explotación laboral de sus repartidores. La decisión, emitida este lunes, coloca a la empresa bajo control judicial y apunta directamente a la gestión de su administrador único, de nacionalidad española.
Acusaciones de explotación y condiciones precarias
Según el decreto firmado por el fiscal Paolo Storari, Foodinho está siendo investigada por la «contratación de mano de obra en condiciones de explotación», aprovechándose de la vulnerabilidad y necesidad económica de sus empleados. La investigación revela que los repartidores, en su mayoría extranjeros, recibían remuneraciones notablemente inferiores a lo estipulado en los convenios colectivos nacionales.
- Se calcula que solo en Milán hay unos 2.000 repartidores afectados y hasta 40.000 a nivel nacional.
- En algunos casos, los pagos eran un 81,62% menores a lo establecido por la ley laboral vigente en Italia.
- Los trabajadores afirman que realizaban jornadas de hasta 12 horas diarias, con una compensación de apenas 2,50 euros por entrega.
- Además, estaban obligados a permanecer geolocalizados de forma continua, con escasas pausas durante sus turnos.
El fiscal recalca que estas cifras «no son proporcionales ni con la calidad ni con la cantidad del trabajo realizado para garantizar una existencia libre y digna, y se apartan de manera evidente de los convenios colectivos nacionales acordados por los sindicatos».
Intervención judicial y antecedentes
Como parte de las acciones tomadas, las autoridades italianas han designado a un administrador judicial encargado de supervisar la gestión de Foodinho y reportar periódicamente al juez sobre la evolución del caso. La resolución aún debe ser ratificada por el tribunal correspondiente.
La investigación, recogida en un informe de más de 50 páginas, incluye testimonios de repartidores que describen condiciones laborales especialmente duras, con largas jornadas y compensaciones mínimas.
Este no es el primer enfrentamiento judicial entre las autoridades italianas y Glovo. En agosto del año pasado, un tribunal laboral de Milán obligó a la compañía a incrementar los pagos a sus repartidores durante episodios de calor extremo, así como a proporcionar equipos de protección adecuados, tras considerar insuficientes las medidas implementadas por la empresa.
Un caso emblemático para el sector del reparto
La situación de Foodinho y Glovo en Italia pone de relieve los desafíos y controversias que enfrenta el sector del reparto a domicilio, especialmente en lo referente a los derechos laborales y las condiciones de empleo de los llamados «riders». El resultado de esta investigación judicial podría sentar un precedente importante para la regulación del trabajo en plataformas digitales en toda Europa.
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