Francesca Albanese, relatora de la ONU: “El genocidio en Gaza es un crimen colectivo”
La abogada y experta en derechos humanos Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados desde 2022, analiza en su más reciente ensayo la pasividad internacional frente al genocidio en Gaza. Su obra, Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina (Galaxia Gutenberg, 2026), recoge reflexiones sobre la impunidad y la responsabilidad colectiva que rodean el conflicto palestino-israelí.
- Francesca Albanese, relatora de la ONU: “El genocidio en Gaza es un crimen colectivo”
- Una misión marcada por el conflicto
- Valentía ante el poder
- La resistencia frente a la resignación
- El papel de la comunidad internacional y la complicidad europea
- Riesgos para Europa: la “israelización” y la represión de derechos
- Sanciones y persecución contra defensores de derechos humanos
- ¿Qué puede hacer Europa?
- Conclusión
Una misión marcada por el conflicto
La labor de Albanese como relatora de la ONU consistía en documentar la situación de los derechos humanos en los 6.000 kilómetros cuadrados de territorio palestino ocupados ilegalmente por Israel, según la propia ONU. Sin embargo, tras los ataques mortales de Hamás y otros grupos armados palestinos contra ciudadanos israelíes en 2023, su mandato adquirió una nueva dimensión: denunciar y visibilizar el genocidio en curso, así como instar reiteradamente a los Estados a cumplir con sus obligaciones internacionales, especialmente tras la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que exige prevenir crímenes de esta naturaleza.
El compromiso de la jurista italiana le ha supuesto amenazas, acusaciones de antisemitismo y sanciones económicas, especialmente bajo la administración estadounidense de Donald Trump. A pesar de estas represalias, Albanese ha perseverado en su denuncia de las alianzas económicas y políticas que, afirma, perpetúan la impunidad de Israel.
Valentía ante el poder
Albanese sostiene que el poder de Israel y sus aliados, lejos de infundir solo temor, debería también motivar el coraje de la sociedad civil. Advierte sobre la ola de autoritarismo que se extiende en Europa, evocando el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial. “No podemos quedarnos paralizados por el miedo”, afirma, subrayando la gravedad de lo que está en juego: no solo el derecho del pueblo palestino a existir, sino los valores fundamentales de la humanidad.
Citando a la filósofa Hannah Arendt, Albanese recalca que el genocidio no puede ser aceptado como una fatalidad: “Hemos perdido cierta moralidad o sentido de la inocencia. Si no salimos de esto mejores, saldremos mucho peor. Necesitamos movilizarnos y crear un lugar donde la soledad no sea la norma.”
La resistencia frente a la resignación
Frente a quienes consideran que “no hay nada que hacer”, la relatora recuerda que los sistemas de opresión nunca han caído de un día para otro. Defiende la necesidad de una estrategia colectiva: ejercer presión política, articular boicots y recurrir a la justicia internacional para que los crímenes no queden impunes. “Hacer justicia es una tarea de todos y debe avanzar poco a poco”, señala.
El papel de la comunidad internacional y la complicidad europea
La presión internacional sobre Israel, especialmente a través de boicots, ha tenido momentos de eficacia, pero según Albanese, la complacencia de los gobiernos europeos ha debilitado estos avances. Recuerda que la CIJ, en 2024, reconoció el riesgo de genocidio en Gaza y reafirmó la obligación de los Estados de no armar a Israel.
La relatora insiste en que la ocupación ilegal de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este debe terminar, y que los recursos naturales de estos territorios deben volver a estar bajo control palestino. “Estas son las condiciones básicas para la autodeterminación palestina”, afirma.
Riesgos para Europa: la “israelización” y la represión de derechos
Albanese denuncia que algunos países europeos, como Italia, han incrementado sus relaciones comerciales con Israel durante el conflicto, utilizando la cooperación económica como excusa para ignorar el derecho internacional. Adicionalmente, alerta sobre la “israelización” de las políticas de seguridad y la creciente criminalización de la protesta y la limitación de la libertad académica en Europa.
- Incremento de importaciones y exportaciones con Israel.
- Apoyo político, financiero y diplomático pese a las denuncias internacionales.
- Aprobación de leyes que obstaculizan la denuncia del genocidio bajo el pretexto de combatir el antisemitismo.
“La Unión Europea se está convirtiendo en una burocracia que practica el extractivismo colonial”, advierte Albanese, señalando que esta complicidad pone en riesgo también a los ciudadanos europeos al normalizar métodos autoritarios.
Sanciones y persecución contra defensores de derechos humanos
La relatora narra cómo tanto ella como miembros de la CIJ y ONG que defienden los derechos palestinos han sido objeto de sanciones y equiparados a criminales. En su caso, Italia ha colaborado con las sanciones estadounidenses, bloqueando sus cuentas bancarias y restringiendo su libertad de movimiento, incluso para acudir a la sede de la ONU en Nueva York.
¿Qué puede hacer Europa?
Albanese sugiere que cualquier Estado miembro de la UE podría solicitar a la CIJ una opinión consultiva sobre la legalidad de las sanciones estadounidenses, en virtud de la Convención sobre los Privilegios e Inmunidades de la ONU. Además, propone la aprobación de leyes nacionales que protejan a funcionarios de la ONU y defensores de derechos humanos frente a represalias extranjeras. “Solo necesitamos un país valiente que se comprometa a protegerme”, concluye, aunque lamenta la falta de apoyo por parte de Italia.
Conclusión
El testimonio de Francesca Albanese pone de manifiesto no solo la gravedad de la situación en Gaza, sino también los desafíos a los que se enfrentan quienes denuncian violaciones de derechos humanos en contextos de complicidad internacional. Su llamamiento a la acción colectiva y la defensa de los principios universales de justicia resuena en un momento crítico para la comunidad internacional.
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