Un muro de arena y miles de muertes evidencian el fracaso del plan de paz de Trump en Gaza
La Franja de Gaza permanece sumida en una grave crisis humanitaria y política, mientras el plan de paz impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump se muestra incapaz de detener la violencia y la destrucción en el enclave palestino. Pese a los acuerdos firmados y los organismos internacionales implicados, la situación sobre el terreno revela un incremento de la ocupación y nuevas víctimas civiles, poniendo en entredicho la viabilidad de la hoja de ruta propuesta desde Washington.
Un muro de arena, nueva frontera de la ocupación
Imágenes satelitales recientes de Planet Labs PBC han revelado la construcción de un muro de arena de 23 kilómetros de longitud que recorre, en paralelo, la denominada Línea Amarilla, frontera provisional establecida tras el acuerdo de paz de octubre de 2025. Esta barrera, erigida por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), no solo consolida la división territorial, sino que avanza más allá del 53% del territorio de Gaza que Israel se adjudicó durante las negociaciones, ampliando de facto la zona bajo control israelí.
La obra, que incluye un terraplén y una zanja, se ha construido de manera rápida y discreta. Según investigaciones del diario israelí Haaretz, el muro inicialmente coincidía con la Línea Amarilla, salvo en algunos tramos donde penetra hasta 1,3 kilómetros al este, especialmente en la zona de Rafah, al sur de Gaza. Las autoridades militares israelíes describen esta nueva barrera como una “zona de seguridad”, equipada con recursos tecnológicos e inteligencia para impedir infiltraciones y proteger tanto a tropas como a comunidades israelíes cercanas.
Sin embargo, la construcción de esta infraestructura ha supuesto el desplazamiento de comunidades palestinas, previamente afectadas por los bombardeos. En Mawasi, por ejemplo, un campamento de refugiados se vio obligado a reubicarse por segunda vez, agravando la situación humanitaria de miles de personas.
Destrucción y desplazamiento: el alto coste humano
De acuerdo con el informe “Building Gaza Anew” de Oxfam Intermón, la reconstrucción de la Franja de Gaza requerirá fondos siete veces superiores a los destinados tras los conflictos de 2008, 2014 y 2021. La magnitud de la devastación, sumada a décadas de restricciones y bloqueos, ha impedido a Gaza recuperarse plenamente tras cada episodio bélico.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU y diversas agencias humanitarias han alertado sobre el hacinamiento y la falta de seguridad de los supervivientes. “La vida en Gaza se desarrolla en un espacio cada vez más reducido, bajo la amenaza constante de la violencia”, señaló el director de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Thameen Al-Kheetan. Los disparos contra civiles palestinos por parte de las IDF se han documentado en múltiples ocasiones, incluso en áreas alejadas de la frontera impuesta.
- Testimonios recabados por la agencia EFE confirman que durante la construcción del muro, soldados israelíes abrieron fuego en zonas habitadas, cobrando la vida de civiles, incluidos menores.
- Organismos internacionales denuncian que la violencia, aunque reducida en intensidad desde la entrada en vigor del plan de paz, continúa de manera sistemática.
Cifras alarmantes y acusaciones de genocidio
Según datos del Ministerio de Sanidad palestino y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 5.500 palestinos han muerto en Gaza desde la firma del alto el fuego en octubre de 2025, cifra que incluye víctimas directas del conflicto y desaparecidos hallados bajo escombros. En total, desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023, se contabilizan más de 73.000 muertes en Gaza y más de 1.100 en Cisjordania.
Estos datos superan ampliamente las cifras de víctimas del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, cuando 1.139 israelíes fallecieron, multiplicando por 65 el número de muertos en Gaza durante el periodo de supuesta tregua.
Comisiones independientes de la ONU han calificado los hechos como limpieza étnica y han reiterado la existencia de una intención genocida por parte de las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes. Pese a la creación de nuevos organismos políticos y administrativos en Gaza, el control efectivo del territorio permanece bajo supervisión militar, y la violencia sigue presente en la vida cotidiana de la población palestina.
Fracaso del plan de paz y parálisis internacional
El plan de paz presentado por Donald Trump contemplaba una hoja de ruta en tres fases: cese de hostilidades, creación de un comité administrativo palestino y, finalmente, el desarme de Hamás, la retirada de las IDF y la reconstrucción de Gaza con vistas al autogobierno. Sin embargo, el proceso se encuentra estancado en la segunda fase, sin que se hayan cumplido las condiciones fundamentales de la primera, como el fin de la violencia y la congelación de las líneas de combate.
El Comité Nacional para la Administración de Gaza, liderado por Ali Shaath y respaldado por figuras cercanas a Trump, asumió el control nominal del enclave tras la renuncia de Hamás. Sin embargo, la transferencia real de poder y la mejora de las condiciones humanitarias no se han materializado. El Consejo de Seguridad de la ONU aceptó el marco general del plan, aunque sin ratificar la composición interna de los organismos propuestos por Estados Unidos.
Por su parte, el gobierno israelí, encabezado por Benjamín Netanyahu, ha mostrado escaso interés en cumplir los compromisos adquiridos, llegando a declarar su intención de aumentar el control sobre el 70% de Gaza. Analistas internacionales y organizaciones como Oxfam advierten que, sin un liderazgo palestino efectivo y sin exigir responsabilidades a Israel, el ciclo de violencia persistirá.
Perspectivas y desafíos
La comunidad internacional se enfrenta a un dilema: reconocer el fracaso del plan de paz podría fortalecer a sectores más radicales dentro del gobierno israelí, mientras que mantener el actual estancamiento solo prolonga el sufrimiento de la población palestina. Se prevé que no haya cambios significativos antes de las elecciones parlamentarias en Israel programadas para finales de octubre.
La situación en Gaza es resultado directo de la ocupación y el bloqueo, según recalca Amitabh Behar, director de Oxfam Internacional, quien subraya que la repetición de la tragedia es consecuencia de la impunidad y la falta de rendición de cuentas.
En conclusión, el muro de arena y el alarmante número de víctimas reflejan el estancamiento de los esfuerzos internacionales y la urgencia de una solución duradera y justa para el pueblo palestino.
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