Felipe VI llama a blindar la democracia ante populismos y extremismos en su mensaje navideño

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Felipe VI alerta sobre la fragilidad de la convivencia democrática y pide “líneas rojas” contra el populismo y los extremismos

En su tradicional discurso de Nochebuena, el rey Felipe VI ha advertido sobre la “fragilidad” de la convivencia democrática en España y ha instado tanto a la ciudadanía como a las instituciones a establecer “líneas rojas” frente a los discursos populistas y extremistas, con el objetivo de proteger el sistema democrático pactado durante la Transición. El mensaje, pronunciado desde la sala de columnas del Palacio Real de Madrid y en un formato más breve de lo habitual, ha puesto el foco en los retos actuales para la democracia, aunque ha evitado referencias directas a temas clave de la actualidad reciente.

Invocación al espíritu de la Transición, sin mención a la dictadura

Felipe VI volvió a resaltar la importancia de la Constitución y el sistema político y económico que esta sustenta, evocando el espíritu de la Transición como un “ejercicio colectivo de responsabilidad”. El monarca atribuyó el mérito del cambio democrático “al pueblo en su conjunto”, en contraste con el relato de su padre, Juan Carlos I, quien recientemente ha publicado sus memorias desde Emiratos Árabes, donde reside desde hace cinco años tras diversos escándalos. Sin embargo, el discurso del rey no incluyó condena alguna hacia la dictadura franquista ni un recuerdo explícito a sus víctimas, a pesar de cumplirse cincuenta años de la muerte de Francisco Franco.

La intervención tampoco hizo referencia a temas de relevancia nacional e internacional como la corrupción, la violencia de género, los incendios que afectaron varias regiones españolas el pasado verano, el conflicto en Gaza, los sucesos racistas de Torre Pacheco ni a las memorias de Juan Carlos I.

Peligros para la convivencia y apelación a la responsabilidad individual

El jefe del Estado advirtió que la convivencia democrática, lejos de ser un legado inalterable, es “una construcción frágil” que requiere vigilancia constante. A su juicio, los extremismos, radicalismos y populismos “se nutren de la falta de confianza, la desinformación, las desigualdades y el desencanto”, lo que puede poner en peligro los logros alcanzados desde la Transición: prosperidad, pluralismo, descentralización y libertad.

En una alusión indirecta a etapas históricas pasadas, Felipe VI subrayó que “no basta con recordar que nosotros ya hemos estado ahí, que ese capítulo de la historia ya lo conocemos y que tuvo consecuencias funestas”. Invitó a la sociedad a reflexionar sobre su papel en la protección de la convivencia democrática, planteando preguntas como: “¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para fortalecer esa convivencia? ¿Qué líneas rojas no debemos cruzar?”

Llamamiento al respeto y la empatía en el ámbito político

El rey también abogó por establecer pautas de “respeto en el lenguaje” dentro del debate político, así como por la escucha activa de las opiniones ajenas, la ejemplaridad institucional y la empatía, situando la dignidad humana, especialmente la de los más vulnerables, en el centro de las prioridades políticas. Instó a los responsables públicos a evitar la “demonización del adversario” y a no buscar el beneficio propio a costa de la caída del contrario, ya que “el miedo solo construye barreras y genera ruido, y las barreras y el ruido impiden comprender la realidad en toda su amplitud”.

Desafíos sociales y omisiones en el discurso

Felipe VI dedicó parte de su mensaje a las personas que enfrentan dificultades económicas, como el elevado coste de la vida y el acceso a la vivienda, así como a quienes se ven afectados por los cambios tecnológicos en el mercado laboral o los impactos de fenómenos climáticos adversos. Sin embargo, este año no mencionó de forma específica a los damnificados por los incendios que asolaron municipios en Castilla y León, Extremadura y Galicia, ni a víctimas de tragedias humanas recientes como el conflicto en Gaza, la violencia de género o los ataques racistas ocurridos en Torre Pacheco.

Otra novedad destacada del discurso de 2025 fue la ausencia de referencias a la lucha contra la corrupción, un tema presente de forma recurrente en sus mensajes navideños desde su llegada al trono en 2014.

Un mensaje centrado en la defensa de la convivencia democrática

En definitiva, el discurso de Felipe VI se centró en reivindicar la importancia de la convivencia democrática y en advertir sobre los riesgos que afronta el sistema político español. El monarca instó a la sociedad a no caer en el desánimo ni la desafección y a asumir como tarea colectiva la protección de los valores constitucionales y democráticos, especialmente frente a los discursos extremos y divisivos.

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