El ateísmo y nuevas creencias ganan terreno frente al catolicismo en España

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El avance del ateísmo y las nuevas espiritualidades desafía la hegemonía del catolicismo en España

El panorama religioso en España está experimentando una notable transformación. Los datos más recientes, recogidos en enero de 2026 por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), reflejan que solo un 18,2% de la población se declara católica practicante, mientras que el 15,3% se identifica como atea. Esta tendencia, que se viene consolidando desde el inicio de la pandemia en 2020, evidencia un proceso de secularización creciente y una diversificación de las creencias y prácticas espirituales en la sociedad española.

Un declive paulatino del catolicismo

El barómetro sobre religión y creencias, elaborado por equipos universitarios y la Fundación Pluralismo y Convivencia, señala un declive significativo en las formas religiosas tradicionales. Según los datos del CIS, el 36,3% de los españoles se considera católico no practicante, lo que sumado a los practicantes arroja un 54,5% de identificación con el catolicismo. Sin embargo, la suma de ateos, agnósticos e indiferentes alcanza ya el 40,7%, una cifra que ha crecido considerablemente en los últimos cinco años (en 2021 era del 34%).

Este cambio no es reciente, sino que responde a un proceso de secularización de largo recorrido, iniciado tras la hegemonía religiosa impuesta durante el franquismo. La transmisión generacional de la religión católica se ha debilitado con cada nueva cohorte de españoles, especialmente entre los jóvenes cuyas familias ya no practican ni transmiten activamente los rituales religiosos.

Reducción de la transmisión religiosa y cambios educativos

El barómetro subraya una reducción en la transmisión de rituales religiosos a las nuevas generaciones. Aunque el 85% de los encuestados realizó la primera comunión y un 87% cursó religión en la escuela, solo un 38% animaría a sus hijos a hacer la comunión y un 39% optaría por la asignatura de religión para ellos. Además, la escolarización en centros con ideario religioso ha bajado del 50% al 30% entre la experiencia personal y la elección para los hijos.

Las diferencias generacionales son notables: entre los mayores de 64 años, el 56% se identifica como creyente, mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años ese porcentaje desciende al 33%. La juventud es el segmento más secularizado, con un 61% que se considera indiferente, agnóstico o ateo.

El impacto de los cambios sociales y tecnológicos

Expertos en sociología, como Rafael Ruiz, señalan que factores globales como la digitalización, la globalización y las transformaciones en valores y derechos sexuales y reproductivos han influido en el cuestionamiento de los dogmas religiosos tradicionales. Esta evolución ha generado una dialéctica entre las formas de vida contemporáneas y los preceptos religiosos, especialmente en las generaciones más jóvenes.

  • El 72% de los españoles considera que la religión ha perdido relevancia.
  • El 42% opina que la religión ha perdido mucha o bastante importancia.
  • Las personas mayores son las que más perciben este cambio.

Identidad religiosa y nuevas espiritualidades

El barómetro revela que el 54% de la población se identifica con alguna religión, pero solo el 17% mantiene una práctica religiosa regular. Además, el peso del catolicismo desciende al 46% si se incluye a la población extranjera, mientras que la afiliación a otras confesiones religiosas se sitúa en el 8%. Destaca la diversidad entre los inmigrantes: un 57% de los nacidos en América y un 68% de los africanos residentes en España se consideran creyentes.

La desvinculación de las confesiones religiosas no implica necesariamente ausencia de espiritualidad. Un 20% de quienes no se adscriben a ninguna religión se consideran personas espirituales, y un 35% cree en algún tipo de realidad espiritual, fuerza vital o en el poder de la naturaleza y la madre tierra.

  • El 63% de la población cree en la existencia del alma.
  • El 64% cree en las energías.
  • El 42% en la astrología.
  • El 37% en la reencarnación.

Las prácticas asociadas a la espiritualidad cotidiana, como la meditación (40%), encender velas u ofrendas (37%), el yoga (22%) o consultar el tarot (10%), demuestran una búsqueda activa de sentido fuera del marco religioso tradicional.

Género y espiritualidad

Las mujeres se identifican en mayor medida como creyentes (52% frente al 46% de los hombres), consideran que la espiritualidad aporta sentido a sus vidas y participan más en actividades espirituales o religiosas. Asimismo, muestran mayor apertura hacia formas emergentes de espiritualidad.

El auge de la espiritualidad y el declive de la religión institucional

Según la catedrática Mar Griera, “la espiritualidad está en auge, la religión no”. Los datos muestran una disminución sostenida de la identificación religiosa, mientras que la espiritualidad —entendida como búsqueda de sentido o conexión con lo trascendente— crece entre la población, especialmente en la juventud, donde un 31% cree en alguna realidad espiritual, un 29% en la astrología y un 23% en la videncia.

La cultura también refleja este fenómeno, con expresiones artísticas y mediáticas que incorporan lo espiritual fuera del marco tradicional. La demanda de actividades como la meditación y los retiros se ha multiplicado, en competencia con el auge de la tecnología y el consumo digital.

Polarización política y catolicismo identitario

El catolicismo, históricamente vinculado a los poderes políticos y económicos conservadores, ha perdido transversalidad política. La emergencia de partidos de extrema derecha que se presentan como defensores de la identidad cristiana ha reforzado la percepción del catolicismo como elemento identitario y cultural más que como práctica religiosa. Esto ha contribuido, especialmente entre sectores progresistas y jóvenes, a alejarse de la Iglesia.

A pesar de la disminución global de católicos, el grupo de practicantes activos parece haberse estabilizado e incluso muestra indicios de crecimiento entre las generaciones más jóvenes. No obstante, para los expertos, la pertenencia católica tiende a sostenerse más como una identidad cultural que como una práctica normativa o espiritual activa.

Conclusión: un país en transición religiosa

España vive una profunda transición en materia de creencias y prácticas religiosas. Si bien el catolicismo sigue siendo mayoritario en términos de identidad, su influencia social y práctica se reduce año tras año. El auge del ateísmo, el agnosticismo y la indiferencia religiosa, así como la proliferación de nuevas espiritualidades y creencias heterodoxas, dibujan un escenario cada vez más plural, fragmentado y en constante cambio.

El desafío para el futuro será gestionar esta diversidad y garantizar la libertad de conciencia en un contexto donde lo religioso se redefine y lo espiritual adquiere nuevas formas, más allá de las instituciones tradicionales.

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