Estados Unidos impulsa una hoja de ruta para el Sáhara Occidental tras una reunión discreta en Madrid
La Administración estadounidense ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para desbloquear el conflicto del Sáhara Occidental, promoviendo un proceso que busca alcanzar una solución antes de octubre de 2026. Esta iniciativa ha cobrado especial relevancia tras la celebración de una reunión reservada en la residencia del embajador de Estados Unidos en Madrid, donde representantes de las partes implicadas se sentaron juntos por primera vez desde 2019.
Un encuentro inédito tras años de estancamiento
El encuentro, celebrado los días 8 y 9 de febrero, reunió a representantes de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, así como al enviado personal de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. El formato, de carácter multilateral y bajo estrictas medidas de confidencialidad, marcó un hito al congregar a delegaciones que no dialogaban oficialmente desde hace más de seis años.
Aunque la cita concluyó sin acuerdos concretos, fuentes próximas al proceso subrayan que el objetivo principal de Estados Unidos es sentar las bases para un nuevo encuentro en marzo, con la intención de definir una hoja de ruta vinculante antes de la renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para octubre. Este calendario coincide, además, con las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump busca consolidar su posición política.
Presión y liderazgo estadounidense
La reactivación del diálogo ha sido posible, según distintas fuentes, gracias a la presión ejercida por Washington, que ha asumido el liderazgo tanto político como logístico de este proceso, manteniéndolo en un perfil público muy bajo. El encuentro fue organizado íntegramente por Estados Unidos, sin participación de España en la organización ni en la logística, a pesar de celebrarse en territorio español.
Entre los asistentes destacados figuran los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, Argelia y Mauritania, así como el ministro saharaui y altos representantes estadounidenses, entre ellos Massad Boulos, enviado de Trump para África, y Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU.
Posturas enfrentadas y puntos de fricción
Durante la reunión, Marruecos reafirmó que su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí sigue siendo la única base aceptable para resolver el conflicto, anticipando la presentación de una versión ampliada de su plan de 2007. Por su parte, el Frente Polisario insistió en la necesidad de contemplar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, manteniendo así el principal escollo que ha dificultado las negociaciones durante décadas.
Las posiciones enfrentadas de ambos actores continúan siendo el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo duradero, mientras que Argelia y Mauritania mantuvieron el papel de actores regionales clave en el proceso.
El papel de la comunidad internacional
La reunión contó con la presencia del enviado personal de la ONU, Staffan de Mistura, quien deberá rendir cuentas ante el Consejo de Seguridad en abril. La intención de Washington es llegar a esa fecha con avances tangibles que permitan revisar los objetivos de la MINURSO. Tanto el comunicado estadounidense como las declaraciones de Naciones Unidas coinciden en calificar el encuentro como “discusiones” y no “negociaciones”, reflejando la fase preliminar del proceso.
Francia, tradicional aliado de Marruecos en el ámbito internacional, no participó en esta ocasión, cediendo protagonismo a Estados Unidos en la conducción de las conversaciones.
España, entre la neutralidad y la responsabilidad histórica
España, pese a ser la potencia administradora de iure del Sáhara Occidental según la jurisprudencia española, no tomó parte activa en el encuentro ni en su organización. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha reiterado su disposición a apoyar futuros diálogos, aunque aclara que no ha jugado un papel directo en esta cita. Cabe recordar que el abandono español del territorio en 1975 propició la ocupación mauritano-marroquí y el inicio de un conflicto que se prolonga desde hace cinco décadas.
Contexto y antecedentes del conflicto
El último contacto formal entre Marruecos y el Frente Polisario se remonta a 2019, bajo el auspicio de la ONU. Ese proceso se vio interrumpido tras la renuncia del enviado especial Horst Köhler y, en noviembre de 2020, el Frente Polisario reanudó la vía armada argumentando una violación del alto el fuego por parte de Marruecos en el paso de Guerguerat. Desde entonces, la región vive una situación de conflicto de baja intensidad, considerada por Naciones Unidas como el último caso pendiente de descolonización en África.
Perspectivas y próximos pasos
El proceso impulsado por Estados Unidos se enfrenta a retos significativos debido a las posiciones antagónicas de las partes. Sin embargo, la diplomacia estadounidense apuesta por mantener la presión y avanzar hacia una solución que permita a Trump presentarse como artífice de una nueva paz internacional de cara a las próximas elecciones.
- Está prevista una nueva reunión en marzo, aún sin confirmar.
- En abril, Staffan de Mistura informará al Consejo de Seguridad de la ONU sobre los avances.
- En octubre, la posible hoja de ruta podría coincidir con la renovación del mandato de la MINURSO y las elecciones estadounidenses.
La evolución de las discusiones dependerá de la capacidad de Washington para acercar posturas y de la disposición de las partes a ceder en sus exigencias históricas. Por el momento, la iniciativa ha reactivado el diálogo tras años de bloqueo, pero el camino hacia una solución definitiva sigue siendo incierto y dependerá de la voluntad política de los actores implicados.
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