Irán cumple diez días de protestas con represión, detenciones masivas y advertencias internacionales
Irán atraviesa el décimo día consecutivo de intensas protestas, marcadas por concentraciones multitudinarias, una fuerte represión de las fuerzas de seguridad y crecientes advertencias tanto de las autoridades locales como de actores internacionales. Desde que iniciaron las movilizaciones, al menos 29 personas, incluyendo cinco menores de edad, han perdido la vida y varios cientos han resultado heridas.
De demandas económicas a un movimiento político
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos afectados por la depreciación del rial y la alta inflación. Sin embargo, en pocos días, las reivindicaciones económicas evolucionaron hacia exigencias políticas que incluyen el fin de la República Islámica, extendiéndose a decenas de ciudades y convirtiéndose en las movilizaciones más significativas desde el movimiento “Mujer, Vida y Libertad” de 2022.
En la capital, los comerciantes del Gran Bazar cerraron sus negocios en señal de protesta y se manifestaron con consignas contra el sistema político actual y a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví, depuesta tras la Revolución Islámica de 1979. Otras zonas comerciales, como el mercado de electrodomésticos de Amin Hozour, también registraron protestas y enfrentamientos, siendo dispersadas por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos.
Expansión nacional y represión
Las manifestaciones se han replicado en ciudades como Mashad, Lahijan y Shahrekord, donde, según vídeos difundidos en redes sociales, las fuerzas de seguridad han llegado a abrir fuego contra los manifestantes. Organizaciones como Iran Human Rights (IHRNGO) informan que las protestas se han extendido a 26 provincias y alrededor de 80 ciudades en todo el país.
Las autoridades han respondido con arrestos masivos. Más de un millar de personas han sido detenidas en las últimas jornadas, especialmente en ciudades como Ilam, Shiraz e Isfahan. Según la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, el número de detenidos asciende a 1.203. Además, medios conservadores iraníes han reportado que 568 miembros de las fuerzas de seguridad han resultado heridos en enfrentamientos, atribuyendo los disturbios a la intervención de agentes extranjeros.
Contexto económico y social
El trasfondo económico es uno de los motores principales del malestar. El rial iraní alcanzó un nuevo mínimo histórico durante el décimo día de protestas, cotizándose a 1.470.000 por dólar en el mercado libre, lo que representa una depreciación del 20,29% con respecto al mes anterior y del 81% en comparación con el año previo.
A la crisis económica se suman otros desafíos estructurales: Irán enfrenta una severa crisis energética, una prolongada sequía que agrava la escasez de agua y una alta contaminación del aire que provoca cerca de 60.000 muertes anuales.
Análisis y perspectivas
El analista político Abbas Abdi señala que estas protestas, a diferencia de las ocurridas en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, eran previsibles debido al agravamiento de la situación económica y social. Abdi destaca que, desde su inicio, el movimiento actual adquirió un tono político, dejando de lado los motivos estrictamente económicos y apuntando directamente al sistema de gobierno.
“Este sistema no puede continuar y supongo que estas protestas persistirán de forma sostenida hasta que se produzcan cambios políticos significativos”, afirma Abdi, subrayando que el descontento de la población es profundo y poco probable que desaparezca en el corto plazo.
Respuesta oficial y tensión internacional
El Consejo de Defensa de Irán advirtió que cualquier acto hostil será respondido de manera «proporcional, firme y decisiva», haciendo referencia al supuesto apoyo de Estados Unidos e Israel a los manifestantes. Las autoridades insisten en que la seguridad, la independencia y la integridad territorial son “líneas rojas infranqueables”.
La tensión diplomática ha aumentado tras declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con represalias si continúan las muertes de manifestantes, y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que expresó su apoyo a las aspiraciones de libertad y justicia del pueblo iraní. Teherán ha considerado estas declaraciones como una injerencia directa y ha acusado a Washington y Jerusalén de incitar a la violencia y al terrorismo.
Un futuro incierto
A pesar de la represión, los analistas consideran que el descontento social y político persistirá en Irán. “Incluso si estas protestas se apagan temporalmente, volverán a emerger mientras no se atiendan las causas estructurales que las originan”, advierte Abdi, resumiendo el sentimiento general de una población que, cada vez más, exige cambios profundos en el país.
- Décimo día consecutivo de protestas en Irán.
- Al menos 29 muertos y más de 1.200 detenidos.
- Movilizaciones presentes en 26 provincias y cerca de 80 ciudades.
- El rial alcanza su mínimo histórico frente al dólar.
- Autoridades acusan a potencias extranjeras de fomentar los disturbios.
Nota:
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