De la protesta a la migración: la transformación de la juventud marroquí en el año de GenZ212
Hace un año, Marruecos fue testigo del surgimiento de un movimiento juvenil sin precedentes: GenZ212. Nacido en entornos digitales como Discord y formado por una generación que no se siente representada por partidos políticos ni instituciones oficiales, el colectivo se organizó para reclamar derechos básicos en las calles del país. Hoy, mientras muchos de estos jóvenes enfrentan procesos judiciales y represión, otros han dirigido su mirada hacia Ceuta, buscando un futuro fuera de sus fronteras.
- De la protesta a la migración: la transformación de la juventud marroquí en el año de GenZ212
- El nacimiento de GenZ212 y las demandas de la juventud
- Represión y judicialización de la protesta
- Persecución y represión continuada
- Del desencanto a la migración: el fenómeno Ceuta
- Desempleo juvenil y baja participación política
- Independencia y desafección política
- ¿Qué futuro espera a la juventud marroquí?
El nacimiento de GenZ212 y las demandas de la juventud
GenZ212 surgió en septiembre de 2025, en respuesta a una tragedia que conmocionó a la opinión pública marroquí: la muerte de ocho mujeres en la maternidad del hospital Hassan II de Agadir, consecuencia de la falta de atención médica adecuada. Este hecho desató el descontento de miles de jóvenes que, organizados de manera digital y sin líderes visibles, decidieron movilizarse para exigir mejores servicios públicos, educación, sanidad, empleo, lucha contra la corrupción y mayores oportunidades.
Durante los días 27 y 28 de septiembre de 2025, las principales ciudades del país, como Casablanca, Rabat y Tánger, fueron escenario de multitudinarias concentraciones. Las consignas, cargadas de simbolismo, reflejaban el contraste entre la inversión en infraestructuras deportivas para el Mundial de 2030 y la precariedad de los servicios públicos: “Basta de estadios, queremos más hospitales”, “La dignidad antes que el Mundial” y “El pueblo contra la corrupción”.
Represión y judicialización de la protesta
El régimen de Mohamed VI respondió con una fuerte represión. A finales de octubre de 2025, la Fiscalía marroquí informó que 2.480 personas estaban siendo juzgadas en relación con las movilizaciones del GenZ212, de las cuales más de 1.400 permanecían en prisión preventiva por cargos como “rebelión contra la concentración”. Las penas más severas, de hasta quince años de prisión, se dictaron en Agadir por la destrucción de bienes públicos. Al menos tres personas murieron durante los disturbios.
Las manifestaciones disminuyeron notablemente tras la ola de detenciones y el discurso del rey Mohamed VI el 10 de octubre, en el que anunció reformas aceleradas y una inversión de 13.000 millones de euros para la organización del Mundial de 2026.
Persecución y represión continuada
La campaña represiva no se limitó a los episodios de septiembre. A inicios de 2026, coincidiendo con la preparación de las elecciones parlamentarias, las autoridades prohibieron nuevas protestas y emprendieron acciones legales contra numerosos activistas, incluso por mensajes publicados en redes sociales.
- En febrero de 2026, Mohamed Khalfi fue arrestado en Casablanca por “insultar valores sagrados” en publicaciones digitales.
- La activista Zineb El Kharroubi, residente en Francia, fue detenida en el aeropuerto de Marrakech y condenada a seis meses de prisión condicional y multa por incitación a delinquir a través de internet.
- En junio de 2026, el Tribunal de Apelación de Casablanca dictó penas de hasta un año de prisión para varios jóvenes vinculados al movimiento.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron condiciones de aislamiento y trato discriminatorio a los menores detenidos, especialmente en centros de las afueras de Rabat.
Del desencanto a la migración: el fenómeno Ceuta
Tras la represión, la frustración y la falta de expectativas han impulsado a parte de la juventud marroquí a buscar alternativas fuera del país. En los últimos meses, se han multiplicado los intentos, organizados a través de redes sociales, de llegar de manera irregular a Ceuta, la ciudad autónoma española situada en la costa norte de Marruecos.
Este fenómeno migratorio trasciende el ámbito fronterizo y refleja una crisis de confianza profunda entre la juventud y las instituciones. Según el Afrobarómetro de 2025, más de la mitad de los menores de 30 años en Marruecos contemplan la emigración como una opción real, y el 53% estaría dispuesto a hacerlo de forma irregular, incluso arriesgando su vida.
Desempleo juvenil y baja participación política
El paro juvenil sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del país. En 2025, la tasa oficial de desempleo fue del 13%, pero alcanzó el 37,2% entre los jóvenes de 15 a 24 años, según el Alto Comisionado de Planificación (HCP).
El descontento se reflejó también en la baja participación en las elecciones generales del 23 de septiembre de 2026. De los 15,8 millones de personas inscritas para votar, solo alrededor del 4% correspondía a jóvenes de entre 18 y 24 años. La abstención alcanzó un récord histórico, con solo un 38,02% de participación, a pesar de los llamamientos de partidos de izquierda a movilizar a la juventud.
Independencia y desafección política
El movimiento GenZ212 ha mantenido desde sus inicios una independencia explícita respecto a partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones tradicionales. Esta desvinculación se evidencia en los resultados electorales y en la elevada abstención juvenil. Muchos jóvenes que participaron en las protestas siguen alejados de la política formal, convencidos de que el sistema actual no responde a sus necesidades ni aspiraciones.
¿Qué futuro espera a la juventud marroquí?
La situación actual plantea interrogantes sobre el porvenir de los jóvenes en Marruecos. Como señala la periodista marroquí Hajar Raissouni, mientras persista la brecha entre las aspiraciones juveniles y las oportunidades reales, el anhelo de emigrar continuará, independientemente de los obstáculos fronterizos.
En definitiva, el año de GenZ212 ha evidenciado una profunda crisis de confianza de la juventud marroquí hacia las instituciones. La represión de las protestas y la falta de expectativas han transformado la naturaleza de la movilización: de la protesta social en las calles a la búsqueda de un nuevo horizonte fuera del país.
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