Contrapesos en EE. UU. fallan ante el avance imparable de Trump

Lectura de 8 min

Los contrapesos en Estados Unidos: ¿Por qué no han logrado frenar el avance de Trump?

A casi un año del inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense Donald Trump ha intensificado su agenda tanto en el ámbito nacional como internacional, tomando decisiones unilaterales que desafían los límites tradicionales del poder presidencial. La reciente incursión militar en Venezuela, que ha convertido al país sudamericano en una suerte de protectorado estadounidense, y la amenaza de anexión sobre Groenlandia han provocado alarma, especialmente en Europa. Sin embargo, estas acciones fuera de las fronteras estadounidenses no son sino una extensión de la estrategia que Trump ha aplicado sistemáticamente dentro del país: imponer su voluntad a través de la fuerza y la unilateralidad.

Un liderazgo marcado por la imposición

Durante el último año, el presidente Trump ha utilizado las órdenes ejecutivas como su principal herramienta para debilitar el sistema de checks and balances (pesos y contrapesos) que fundamenta la democracia estadounidense. En este periodo, ha firmado más de 220 decretos, superando la cifra total de su primer mandato. Muchos de estos decretos han sido impugnados en los tribunales por su dudosa legalidad, lo que ha dado lugar a una crisis constitucional sin precedentes y ha situado a los jueces como la última barrera de contención frente al poder del Ejecutivo.

La administración Trump también ha promovido una campaña de intimidación y purgas en la administración pública, dirigida en sus inicios por el empresario Elon Musk, cuyo distanciamiento con el presidente se hizo notorio en medio de esta ofensiva. La presión se ha extendido a todos los ámbitos sociales: persecución ideológica en universidades, coacción sobre despachos de abogados y jueces, declaración del antifascismo como “organización terrorista” y redadas migratorias cada vez más agresivas.

Un Congreso pasivo y un Tribunal Supremo alineado

La pregunta que persiste tras un año de mandato es la misma que al inicio: ¿cómo se puede frenar la deriva autoritaria de Trump? El aniversario número 250 del experimento democrático estadounidense encuentra al país enfrentando las grietas de un sistema diseñado por padres fundadores que no imaginaron la llegada de un líder tan disruptivo ni la inacción de algunos de sus principales contrapesos institucionales.

David Karol, politólogo de la Universidad de Maryland, señala dos factores que hacen única la situación actual: la erosión de normas no escritas que guiaban el comportamiento de los líderes y la pasividad del Congreso. “Trump no se preocupa por esas normas compartidas de conducta política. Y el Congreso, especialmente los republicanos, han permitido muchos abusos por temor al presidente”, explica Karol.

Damian Murphy, politólogo del Center for American Progress y exasesor del Senado, coincide en que el Congreso ha eludido su función de control y supervisión del Ejecutivo. El proceso de impeachment es el único mecanismo constitucional para destituir a un presidente, pero en la actualidad, tanto la Cámara de Representantes como el Senado están bajo control republicano, haciendo inviable esta opción. Además, Trump sobrevivió a dos impeachments en su primer mandato, gracias al apoyo mayoritario de su partido.

Aunque comienzan a aparecer fisuras en el control de Trump sobre el Partido Republicano, la realidad es que sigue ejerciendo una influencia determinante. El reciente fracaso en el Senado para limitar futuras acciones militares en Venezuela es un ejemplo: pese al apoyo de algunos republicanos a la propuesta demócrata, el vicepresidente J. D. Vance desempató la votación a favor del presidente.

El papel del Tribunal Supremo y la polarización social

A la sumisión del Congreso se suma el control de una mayoría conservadora en el Tribunal Supremo, que ha respaldado en gran medida a Trump en sus decisiones clave. “El Tribunal Supremo es parte fundamental de esta crisis. Aunque no siempre coinciden plenamente con Trump, la polarización hace predecible el voto de ciertos jueces”, advierte Karol, quien destaca que fallos sobre aranceles o ciudadanía por nacimiento serán cruciales en los próximos meses.

Sin embargo, Karol considera que el elemento más definitorio de esta etapa es la transformación del sistema mediático y el aumento de la polarización social. El sistema de contrapesos estadounidense no fue diseñado para partidos tan polarizados ni para una esfera informativa tan fragmentada. Karol recuerda el caso del expresidente Richard Nixon, que fue apartado cuando su propio partido dejó de apoyarlo tras el escándalo Watergate. “Hoy, en un entorno mediático tan polarizado, Nixon podría haber sobrevivido”, sostiene el académico.

  • La administración Trump ha favorecido a medios afines en la sala de prensa de la Casa Blanca, relegando a los tradicionales y reduciendo el espacio para las preguntas críticas.
  • La función fiscalizadora de la prensa se ha visto debilitada, aumentando la complacencia informativa y la falta de transparencia.

Crisis de popularidad y perspectivas futuras

El paralelismo con Nixon cobra mayor relevancia ante el escándalo de los papeles de Epstein, que ha erosionado la base de apoyo de Trump, y los bajos niveles de popularidad registrados en las encuestas. Según Gallup, a finales de 2025 la aprobación presidencial cayó al 36%, por debajo de su peor momento en el primer mandato. Sin embargo, la rebelión interna republicana en el Congreso sigue siendo mínima.

Tanto Karol como Murphy apuntan a las elecciones legislativas de noviembre como la próxima oportunidad real para reequilibrar el sistema de contrapesos en Estados Unidos. “Los demócratas no necesitan un gran aumento de escaños para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes. Si lo logran, podrán poner freno a las ambiciones presidenciales”, concluye Karol.

Conclusión

El primer año del segundo mandato de Donald Trump ha puesto a prueba los fundamentos del sistema democrático estadounidense. La fragilidad de los contrapesos institucionales, la polarización política y mediática, y la concentración de poder en el Ejecutivo plantean interrogantes sobre la capacidad del país para proteger su democracia. Las próximas elecciones serán decisivas para determinar si el sistema recupera su equilibrio o si las grietas se profundizan.

Nota:

Los contenidos publicados en este sitio han sido generados y/o reelaborados mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.

elpuebloinforma.com declina toda responsabilidad, directa o indirecta, por eventuales errores, inexactitudes, omisiones u otras irregularidades presentes en los textos.

El usuario reconoce que dichos contenidos tienen exclusivamente fines informativos y no pueden sustituir en ningún caso fuentes oficiales ni asesoramientos profesionales.

Compartir este artículo
No hay comentarios