Carolina Meloni: “El feminismo anticolonial exige que las mujeres blancas traicionen la blanquitud”
En el contexto del 8 de marzo, las reivindicaciones feministas adquieren un cariz especialmente combativo ante el avance de la extrema derecha. Este año, los lemas que marcan las manifestaciones del 8M destacan la necesidad de articular un feminismo antifascista, profundamente vinculado a la emancipación de las mujeres y de las clases oprimidas. En este escenario, la filósofa y feminista decolonial Carolina Meloni, propone reforzar las alianzas estratégicas dentro del movimiento y reivindicar la memoria internacionalista como herramientas para combatir los retrocesos sociales.
- Carolina Meloni: “El feminismo anticolonial exige que las mujeres blancas traicionen la blanquitud”
- Colonialismo, patriarcado y auge de la extrema derecha
- La educación pública y el pensamiento crítico bajo ataque
- La juventud y el relato de la desesperanza
- El feminismo como motor de transformación radical
- Recuperar el internacionalismo y las alianzas estratégicas
- Militarismo, paz y pedagogía política
- Conclusión
Colonialismo, patriarcado y auge de la extrema derecha
Meloni advierte que uno de los errores de ciertos feminismos hegemónicos, así como de algunos movimientos de izquierda, ha sido considerar el colonialismo como un fenómeno del pasado. Sin embargo, sostiene que la lógica colonial continúa operando en la actualidad, especialmente en territorios históricamente explotados. “El capitalismo se ha cimentado precisamente gracias al expolio de territorios, cuerpos y saberes ajenos”, indica, remarcando que la cuestión colonial está también presente en los propios movimientos emancipadores, incluido el feminismo.
El llamado feminismo civilizatorio, explica Meloni citando a François Vergès, parte de una supuesta superioridad moral y geopolítica que tiende a imponer sus propias agendas sobre otras realidades, perpetuando la idea de que la emancipación solo puede llegar desde el norte global. “Para nosotras, las feministas anticoloniales y antirracistas, la cuestión colonial es fundamental para entender tanto el pensamiento emancipador como el funcionamiento del capitalismo actual”, recalca.
Como ejemplo, señala el caso argentino, donde la aprobación de leyes que permiten la venta de recursos naturales a empresas extranjeras evidencia la persistencia de lógicas coloniales. Meloni subraya que los llamados “territorios de sacrificio” —lugares y cuerpos considerados prescindibles para el desarrollo del capital— siguen siendo una realidad en distintas regiones del mundo.
La educación pública y el pensamiento crítico bajo ataque
Desde su experiencia como profesora universitaria, Meloni observa con preocupación las políticas ultraliberales que buscan debilitar las instituciones públicas, especialmente la educación. A su juicio, la estrategia de la extrema derecha combina discursos antisistema con la apropiación de recursos y estructuras estatales en beneficio de una élite, mientras se desmantela el tejido social y los derechos conquistados.
En ciudades como Madrid, denuncia la filósofa, las universidades públicas enfrentan situaciones de endeudamiento extremo, resultado de políticas orientadas a la destrucción de la educación como herramienta emancipadora. Este fenómeno, sostiene, no es exclusivo de España, sino que se repite en países como Argentina, donde la ofensiva neoliberal amenaza logros históricos en materia de derechos sociales.
La juventud y el relato de la desesperanza
Meloni rechaza las narrativas que responsabilizan en exclusiva a la juventud del auge de posturas reaccionarias y antifeministas. Considera que estos análisis “de brocha gorda” invisibilizan las potencialidades emancipadoras de los y las jóvenes, y tienden a amplificar fenómenos minoritarios a través de las redes sociales y los medios de comunicación.
Además, advierte sobre la proliferación de discursos de desesperanza que afectan especialmente a las nuevas generaciones, quienes enfrentan un futuro marcado por la crisis climática, la precariedad y la falta de oportunidades. “La desesperanza funciona como un performativo de parálisis: nos impide soñar con la revolución”, reflexiona, aunque recuerda que incluso en contextos históricos más adversos, la humanidad ha logrado organizar resistencias y cambios profundos.
El feminismo como motor de transformación radical
Para Meloni, el feminismo es el principal movimiento transformador de las últimas décadas. “No solo ha sido revolucionario en la esfera institucional, sino también en lo micropolítico: ha cambiado nuestra manera de amar, de relacionarnos, de entender nuestro cuerpo y los afectos”, sostiene. A su juicio, el feminismo ha aportado respuestas a crisis como la climática, la de los cuidados y la reproducción social, por lo que no sorprende que se haya convertido en uno de los principales objetivos de la reacción ultraconservadora.
En este contexto, la filósofa reivindica el valor de la memoria histórica feminista y advierte contra la estrategia de la ultraderecha de borrar los avances logrados. “Hemos olvidado incluso lo que hicimos el 8M del año pasado”, lamenta, y subraya la importancia de mirar al pasado para seguir construyendo utopías.
Recuperar el internacionalismo y las alianzas estratégicas
Meloni considera fundamental recuperar el internacionalismo que caracterizó al movimiento feminista global en otros momentos históricos, como el que impulsó la huelga feminista internacional de 2018. Hace un llamamiento a escuchar y retomar el trabajo de compañeras de América Latina, Kurdistán, Irán o Palestina, y a descentralizar el feminismo alejándolo de la visión eurocéntrica.
- Reconocer la diversidad de luchas feministas a nivel mundial.
- Valorar los aportes de mujeres racializadas, migrantes y de colectivos indígenas.
- Construir alianzas que cuestionen los privilegios de la blanquitud y el eurocentrismo.
Para la filósofa, la alianza radical exige que las mujeres blancas “traicionen la blanquitud”, es decir, que cuestionen sus propios privilegios y se comprometan activamente con los feminismos anticoloniales y antirracistas. Señala que en algunos espacios se observa un repliegue hacia círculos homogéneos, y alerta sobre la necesidad de una autocrítica profunda en el movimiento para evitar reproducir pactos implícitos de exclusión.
Militarismo, paz y pedagogía política
En relación al auge del militarismo y los discursos que asocian la masculinidad con la guerra, Meloni distingue entre la violencia estructural promovida por los estados-nación y la resignificación política de la confrontación por parte de movimientos emancipadores. Defiende la idea de que la lucha feminista no implica necesariamente abrazar la violencia, pero tampoco puede limitarse a un pacifismo abstracto, especialmente ante la represión y la injusticia.
La filósofa cuestiona el uso de discursos de “paz” para justificar intervenciones militares o la militarización de la juventud, y apuesta por propuestas políticas que permitan analizar críticamente el contexto actual. Para Meloni, la pedagogía debe ir acompañada de acciones y reflexiones que desmonten las estrategias de la ultraderecha y propongan alternativas emancipadoras.
Conclusión
Carolina Meloni plantea la urgencia de fortalecer alianzas feministas transnacionales y antirracistas para enfrentar los desafíos del presente. Destaca la importancia de la memoria histórica, la autocrítica y la solidaridad internacionalista como claves para resistir el avance de los discursos reaccionarios y construir nuevas utopías feministas. En sus palabras, “el ejercicio más claro de feminismo anticolonial es que las mujeres blancas traicionen la blanquitud”, llamando a una transformación profunda tanto en lo individual como en lo colectivo.
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