Antivacunismo: una amenaza global que va más allá de la COVID-19

Lectura de 8 min

El peligro del antivacunismo: la experiencia con la COVID-19 es solo el inicio

Las vacunas han sido una de las herramientas más eficaces en la lucha contra enfermedades infecciosas. Sin embargo, la desinformación y el rechazo a la vacunación, conocidos como antivacunismo, representan una amenaza creciente para la salud pública mundial. El caso de la COVID-19 ha puesto de manifiesto los riesgos de este fenómeno, pero la problemática podría ir mucho más allá.

La seguridad de las vacunas y los mitos antivacunas

Todo medicamento puede producir efectos secundarios, y las vacunas no son la excepción. Estas se elaboran a partir de microbios—virus, bacterias, parásitos o hongos—ya sea completos, fragmentados o utilizando productos derivados de ellos. Las vacunas que emplean microorganismos completos tienden a causar más efectos adversos, mientras que las que usan solo partes específicas, como las de ARNm desarrolladas para la COVID-19, presentan un mejor perfil de seguridad.

Las vacunas de ARNm contra la COVID-19 inducen al cuerpo a fabricar únicamente la proteína S del virus, logrando así una respuesta inmune específica y efectiva. Aunque estas vacunas pueden generar algunos efectos secundarios, los beneficios superan ampliamente los riesgos. Por ejemplo, la infección por COVID-19 aumenta significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares graves, como infartos o tromboembolismos, mientras que la vacunación no incrementa estos riesgos. De hecho, el riesgo cardiovascular es de 4 a 15 veces mayor en personas no vacunadas.

El único efecto adverso que se ha observado con mayor frecuencia en vacunados es la miocarditis, pero su incidencia es mucho menor que la asociada a la propia infección por COVID-19, y suele ser leve y transitoria.

Desinformación y teorías infundadas

A pesar de la evidencia científica, los movimientos antivacunas han proliferado en redes sociales y medios de comunicación, difundiendo afirmaciones falsas como que las vacunas provocan más trombos que la COVID-19, inducen magnetismo, causan infertilidad, abortos o incluso un supuesto «turbo cáncer». Estas teorías carecen de base científica.

En el caso del cáncer, estudios recientes han confirmado que el ARNm de las vacunas no se integra en el material genético humano. Más aún, la vacunación contra la COVID-19 ha demostrado reducir la mortalidad en pacientes oncológicos y no se ha observado un aumento en la incidencia de cáncer entre los vacunados. Un estudio realizado con 28 millones de personas de 18 a 59 años mostró que quienes recibieron la vacuna presentaron un 25% menos de mortalidad total, incluyendo cáncer.

El papel de la desinformación internacional

La expansión del discurso antivacunas no es casual. Investigaciones han señalado a ciertos medios y actores políticos como impulsores de la desconfianza. Según el investigador Peter Hotez, al menos 200.000 muertes en Estados Unidos se produjeron en personas que rechazaron la vacunación, especialmente entre votantes republicanos.

Medios estadounidenses como Fox News y figuras como Tucker Carlson han sido señalados por equiparar la vacunación con prácticas controvertidas, mientras que informes oficiales del Reino Unido y Estados Unidos apuntan a Rusia, China e Irán como fuentes de campañas de desinformación masiva contra las vacunas occidentales.

El caso europeo y español

En Europa, diversos estudios revelan que la desconfianza hacia las vacunas es mayor entre votantes de partidos de derecha. En España, la desinformación ha sido amplificada por medios y figuras públicas, como Toro TV y Alvise Pérez, actualmente investigado por presuntos delitos relacionados con financiación ilegal y fraude electoral.

Cabe destacar el caso particular del partido VOX, que, a diferencia de otros partidos de derecha europeos, promovió activamente la vacunación. Esto contribuyó a disminuir la desconfianza entre sus votantes en 2021, aunque el partido también enfrentó resistencia interna y externa de grupos antivacunas. La ambigüedad de algunos líderes políticos, reacios a revelar su estado vacunal, también contribuyó a la desconfianza en ciertos sectores del electorado.

Origen de la desconfianza y retos en la comunicación

La desconfianza en las vacunas se ha asociado asimismo a la percepción de obligatoriedad y a la falta de transparencia en los contratos entre instituciones y fabricantes. En España, la vacunación ha sido voluntaria y el Comité de Bioética ha defendido la importancia de apelar a la responsabilidad moral antes que a la imposición legal.

Otra dificultad reside en los sistemas de notificación de efectos adversos, que pueden ser manipulados con reportes falsos, restando credibilidad al proceso.

El avance del movimiento anti-ciencia

El antivacunismo ha evolucionado hacia un movimiento anti-ciencia más amplio, que ataca directamente a la comunidad científica y difunde teorías conspirativas. Es preocupante que figuras de relevancia política, como el actual secretario de Salud de Estados Unidos, Bob Kennedy Jr., lideren este tipo de movimientos.

Responsabilidades ante el reto antivacunas

  • Defensa de la razón y la ciencia: Es esencial explicar que el método científico busca aproximarse de manera objetiva a la verdad, y que las conclusiones solo pueden ser desmentidas con el mismo rigor científico y no por creencias u opiniones personales.
  • Comunicación honesta: Los científicos deben esforzarse por informar a la sociedad utilizando los mismos canales que los antivacunas, diferenciándose por su honestidad y rigor.
  • Transparencia política: Los representantes públicos deben ser claros y transparentes en su relación con la vacunación y la gestión sanitaria.
  • Exigencia ciudadana: La sociedad debe reclamar transparencia y supervisión desde el desarrollo hasta la adquisición de medicamentos y vacunas.

Conclusión

Combatir el antivacunismo es una responsabilidad colectiva. La desinformación no solo pone en riesgo la salud individual, sino que amenaza los cimientos de la sociedad basada en la ciencia y la razón. Es fundamental responder a estos retos con información veraz, comunicación efectiva y políticas transparentes para proteger los avances logrados y prevenir retrocesos en salud pública.

Nota:

Los contenidos publicados en este sitio han sido generados y/o reelaborados mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.

elpuebloinforma.com declina toda responsabilidad, directa o indirecta, por eventuales errores, inexactitudes, omisiones u otras irregularidades presentes en los textos.

El usuario reconoce que dichos contenidos tienen exclusivamente fines informativos y no pueden sustituir en ningún caso fuentes oficiales ni asesoramientos profesionales.

Compartir este artículo
No hay comentarios