La paz en Gaza, en vilo pese a la reapertura parcial del paso de Rafah
La situación en la Franja de Gaza sigue siendo crítica, incluso después del anuncio de la reapertura “en pruebas” del paso fronterizo de Rafah, que conecta el enclave palestino con Egipto. Las restricciones impuestas por Israel y la persistencia de ataques en el territorio ensombrecen cualquier posibilidad de una paz duradera, mientras la población palestina continúa sufriendo las consecuencias de un conflicto que parece lejos de resolverse.
- La paz en Gaza, en vilo pese a la reapertura parcial del paso de Rafah
- Un alto el fuego frágil y constantemente vulnerado
- Un proceso de paz cuestionado y bajo presión
- Condena internacional y cifras alarmantes
- El control de Rafah, un instrumento estratégico
- Reapertura limitada y controlada del paso fronterizo
- Desafíos para la reconstrucción y el futuro de Gaza
- Perspectivas inciertas
Un alto el fuego frágil y constantemente vulnerado
El pasado sábado se registró una de las jornadas más mortíferas desde que se instauró el alto el fuego en octubre, con una treintena de víctimas mortales, en su mayoría niños, tras ataques del ejército israelí en diferentes puntos de Gaza. Estos hechos ocurrieron justo en la víspera de la anunciada apertura, bajo estrictas limitaciones, del paso de Rafah, crucial para el acceso de ayuda humanitaria y la evacuación de heridos hacia Egipto.
El gobierno israelí había previsto la reapertura del cruce para el domingo, aunque finalmente el movimiento de personas no se materializó. Según un comunicado militar, únicamente se llevó a cabo un test piloto para evaluar la operatividad del paso, posponiendo el tránsito de residentes para el lunes.
Miles de palestinos con heridas graves, que esperaban ser trasladados a hospitales egipcios, no pudieron cruzar la frontera. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 16.500 personas requieren atención médica urgente fuera de Gaza.
Un proceso de paz cuestionado y bajo presión
La apertura simbólica de Rafah ha sido interpretada como una maniobra coercitiva de Israel, que utiliza el control fronterizo como herramienta de presión en las negociaciones con la población palestina. Las continuas violaciones de la tregua y las dificultades impuestas al movimiento a través de Rafah debilitan los esfuerzos internacionales, especialmente los liderados por Estados Unidos, para consolidar la paz.
A pesar del optimismo expresado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien proyecta un futuro próspero para Gaza, la realidad sobre el terreno es muy distinta. El plan de paz promovido por Washington, que incluía la formación de un gobierno de transición en el enclave, enfrenta numerosos obstáculos. Aunque los bombardeos masivos han cesado, las operaciones militares y las bajas civiles persisten.
Desde el establecimiento de la tregua, más de 530 palestinos han perdido la vida en la zona occidental de la denominada Línea Amarilla, que divide Gaza y deja bajo control israelí el 60% del territorio, mientras los 2,2 millones de habitantes se hacinan en el resto de la Franja devastada.
Condena internacional y cifras alarmantes
Diversos países de la región, como Arabia Saudí, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Jordania, Pakistán y Turquía, han condenado públicamente las repetidas violaciones del alto el fuego por parte de Israel. Sus gobiernos alertan sobre el riesgo de una escalada de tensiones y el retroceso en los intentos de implementar la segunda fase del plan de paz y la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU.
El ejército israelí ha admitido que más de 70.000 gazatíes han muerto desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023, tras el ataque de Hamás que dejó 1.200 víctimas israelíes. El Ministerio de Sanidad de Gaza eleva la cifra a cerca de 71.700, sin contar los cuerpos que permanecen bajo los escombros.
- La mayoría de estas muertes se han producido con armamento suministrado por Estados Unidos.
- Recientemente, la administración estadounidense autorizó una nueva venta de armas a Israel por valor de 6.000 millones de dólares.
El control de Rafah, un instrumento estratégico
El paso de Rafah representa la única conexión terrestre de Gaza con el exterior, ya que el resto de sus fronteras limitan con Israel o el mar Mediterráneo. Desde mayo de 2024, la parte gazatí del cruce permanece bajo control israelí, lo que ha intensificado el aislamiento y la crisis humanitaria.
Tras el ataque de Hamás en octubre de 2023, Israel cerró todos los accesos a Gaza, dejando únicamente Rafah como punto de entrada para ayuda humanitaria. Sin embargo, los bombardeos y controles estrictos han dificultado el acceso y salida de personas y bienes. Solo algunos palestinos con doble nacionalidad o heridos de extrema gravedad han podido abandonar Gaza, en ocasiones tras pagar sumas significativas.
El 7 de mayo de 2024, Israel clausuró por completo el paso, agravando el desabastecimiento y la hambruna en la Franja. La llegada de ayuda humanitaria se ha reanudado tras la implementación parcial del plan de paz, pero bajo un control riguroso por parte de las autoridades israelíes.
Reapertura limitada y controlada del paso fronterizo
La reapertura de Rafah no implica el libre tránsito entre Gaza y Egipto. El control sigue siendo israelí y las autoridades han anunciado una política extremadamente restrictiva:
- Se permitirá la salida diaria de unas 150 personas de Gaza.
- El acceso a la Franja estará limitado a medio centenar de individuos al día.
- Todos los movimientos estarán sujetos a una verificación exhaustiva por parte de Israel.
La gestión del cruce estará a cargo de un equipo palestino bajo supervisión de la Unión Europea, y se prevé que miembros del comité técnico encargado de la administración de Gaza, conforme al plan estadounidense, ingresen próximamente como un gesto hacia Washington.
Desafíos para la reconstrucción y el futuro de Gaza
En esta segunda fase del acuerdo de paz, se espera sentar las bases para la reconstrucción de Gaza, donde el 90% de los edificios han sido destruidos o dañados. No obstante, Israel mantiene el control sobre la entrada de materiales esenciales, dificultando la restauración de infraestructuras básicas.
La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, ha hecho un llamado urgente para reducir las restricciones a la importación de materiales de doble uso, como tuberías y generadores, imprescindibles para restablecer servicios básicos. Miles de familias continúan esperando noticias de sus desaparecidos, mientras hospitales, viviendas y sistemas de agua requieren reparación urgente y la amenaza de municiones sin explotar persiste en el territorio.
Perspectivas inciertas
A pesar de los anuncios y las medidas internacionales, la realidad en Gaza sigue siendo dramática. La reapertura de Rafah, lejos de suponer una solución definitiva, evidencia la complejidad del conflicto y las dificultades para avanzar hacia una paz real y sostenible. El futuro de la Franja y de sus habitantes continúa en manos de decisiones políticas y militares, mientras la población espera respuestas concretas que permitan aliviar su sufrimiento y reconstruir sus vidas.
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